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Cómo son las pruebas que hacen las automotrices para evitar choques

En Alemania, RPM presenció un test de impacto frontal y otro lateral de dos modelos que se venden en América latina. El detrás de escena de una prueba que dura hasta 17 horas.

Cómo son las pruebas que hacen las automotrices para evitar choques

En el suroeste de Múnich existe una pequeña ciudad llamada Landsberg am Lech que, además de ser famosa por haber albergado en prisión a Adolf Hitler luego de su intento de golpe de Estado en 1924, es conocida por su alto índice de siniestralidad: hay un choque por día.

Pero no se habla aquí de siniestros en tránsito real, sino de las pruebas de impacto que se llevan a cabo en el Centro Técnico del Automóvil Club Alemán. En ese sitio trabajan a diario Global NCAP, Euro NCAP y Latin NCAP, organizaciones dedicadas a probar la seguridad de los automóviles que se venden como 0 km en distintas partes del mundo.

RPM estuvo en el lugar y presenció la prueba de choque lateral con poste del Toyota Corolla, que obtuvo cinco estrellas -la calificación más alta-, y la frontal de otro modelo regional que, por cuestiones de confidencialidad -todavía no se publicó el resultado-, no se pueden revelar.

El proceso de prueba de Latin NCAP -evalúa los vehículos que se venden en América latina- comienza con la adquisición de los vehículos. A veces, las automotrices los ceden -a eso se lo llama "test patrocinado" - y pagan el traslado hasta Alemania, generalmente en avión. Otras, el organismo los compra y envía, en barco, hacia el Viejo Continente.

Siempre se prueba la versión menos equipada. Si un mismo modelo se vende en algunos países de América latina con doble airbag frontal y en otros no, se comprarán las unidades sin ese ítem. El vehículo se elige esencialmente según la cantidad de ventas a nivel regional. La prioridad de Latin NCAP: evaluar los modelos más populares.

Una vez conseguidos los vehículos, este organismo fija una fecha e invita al fabricante, que tiene la posibilidad de presenciar en todo momento la evaluación, desde que comienza a prepararse el auto hasta que se analizan los resultados del choque. La mayoría de las automotrices asiste.

El día de la prueba que presencia RPM, en el laboratorio de Landsberg, trabajan 10 personas, entre técnicos e ingenieros. Un solo choque demanda una jornada completa, de 8 a 17 horas. Ese es el tiempo que lleva poner a punto el vehículo, realizar la prueba, analizar los resultados y limpiar hasta el último vidrio astillado de la pista.

En el interior del vehículo, se colocan dummies, desarrollados a partir de cuerpos de víctimas fatales en siniestros viales. Según la complejidad, tienen un valor de entre 30 y 50.000 euros. Los que utiliza Latin NCAP fueron fabricados en la década del ´90. Cada uno de ellos tiene 30 canales de información interna, cifra que se reduce a entre 5 y 10 canales para los muñecos que simulan ser niños. Los dummies "adultos" pesan 70 kilos. A cada uno de ellos se les pinta con témpera las zonas claves del cuerpo. Después del impacto, los ingenieros analizan cuánta témpera quedó en los sectores internos de impacto para medir cómo hubiera afectado ese choque a un humano.

Para evitar explosiones en el choque, antes de la prueba se vacían todos los depósitos de fluidos (combustible, aceite, líquido de frenos) y en ellos se coloca agua. Se rellena hasta que el peso del vehículo coincide con el que comunica el fabricante en la ficha técnica, con el objetivo de no alterar el resultado definitivo.

Cuando está todo listo -eso incluye las cámaras de video y fotos que se instalan para registrar el choque-, en el laboratorio suena una alarma, se apagan las luces, los técnicos se ubican en un lugar seguro y arranca la prueba: el auto empieza a ser impulsado en una pista de 72 metros de largo. Los rieles mueven el auto hasta un metro antes del muro. En la prueba lateral con poste, el vehículo circula a 30 km/h porque esa es la velocidad promedio que, según distintos estudios, registran en la región los autos que se despistan de un camino y chocan contra un árbol, situación que intenta simular este procedimiento.  Alcanza una fuerza de 25 g.

El impacto se realiza contra un poste relleno de hormigón. A este lo sostiene un muro de 300 toneladas que está 13 metros metido por debajo de la tierra y cuenta con capacidad para recibir hasta tres toneladas y media a 120 km/h.  En la prueba frontal, los autos viajan a alrededor de 64 km/h. Chocan contra una barra de aluminio idéntica a la que se utilizan en las pruebas de la Naciones Unidades. El impacto es contra el 40 por ciento de la trompa del vehículo. Todo sea por más seguridad.

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