Autos clásicos, entre la pasión y la oportunidad de inversión

Los classic cars se están convirtiendo en un segmento con dinámica y reglas propias, al tiempo que se transformaron en los activos de lujo de mayor rendimiento anual.

Clásicos: pasión y oportunidad de inversión

Clásicos: pasión y oportunidad de inversión

El ecosistema global de los automóviles clásicos –que reúne a coleccionistas en torno a una pasión con mucho glamour, una dosis de mística y el peso de la historia– está creciendo a gran velocidad, generando tendencias dentro de la industria automotriz y acaparando la atención de inversores y de fabricantes, que aprovechan los eventos internacionales del sector para mostrar sus modelos exclusivos o prototipos.

Pero hay más. Los automóviles clásicos se han transformado en los activos de lujo de mayor rendimiento anual, de acuerdo a las últimas cifras del índice HAGI Top, que usa la consultora británica Knight Frank en sus informes del mercado de bienes de lujo de colección. El Historic Automobile Group International (HAGI) es una organización con sede en Londres que se especializa en el sector de automóviles históricos y autos coleccionables, y es conocida por los índices que calculan desde 2008, basado en una fórmula patentada de capitalización llamada “survivor weighting” (“ponderación de sobreviviente”, en español). Los datos provienen de cuatro áreas: transacciones privadas, transacciones de concesionarios, expertos en marcas y resultados de subastas.

Desde el inicio del año, el índice HAGI Top, que registra el valor de 50 de los automóviles de colección más deseables del mundo, ha aumentado. Las cifras fueron publicadas por Knight Frank en su informe de octubre y sugieren que este mercado tuvo un rendimiento al corto plazo, en 12 meses, del 2 por ciento, pero alcanzó la máxima posición medida en 5 años con 117 por ciento y en 10 años con 362 por ciento de rendimiento, liderando el ránking de bienes de lujo de colección, que también integran el vino y las monedas, en segundo y tercer lugar, junto a otros objetos, como las joyas, las obras de arte, las estampillas y las antigüedades.

Para dimensionar el tamaño del mercado de los automóviles clásicos, durante 2017 la compañía Gooding & Co, una de las más importantes casas de subastas de autos clásicos del mundo con varios récords, logró US$ 155 millones con 285 lotes, de los cuales 40 automóviles se vendieron por encima de US$ 1 millón y se establecieron 42 nuevos registros de subastas mundiales.

Incluso, en el último Concurso de Elegancia de Pebble Beach (California, Estados Unidos), que se celebra todos los años en agosto y es organizado por Gooding & Co, la firma estableció un nuevo récord mundial para el Porsche más valioso vendido en subasta: fue para el 917K 1970, que alcanzó los US$ 14.080.000. La casa de subastas ahora tiene siete de los 10 mejores registros de los Porsches más valiosos que se hayan vendido en una subasta. Pero, la estrella del evento fue el Ferrari 275 GTB / C de 1966, la histórica y codiciada marca que cumplió 70 años en septiembre, y estableció un récord mundial de subasta para el modelo de US$ 14.520.000, además de lograr el precio más alto de Ferrari en todas las casas de subastas en 2017.

Las más codiciadas

Dentro de las marcas de autos clásicos más deseables del mundo se encuentran Ferrari, Porche, Bugatti, Mercedes-Benz, Alfa Romeo, Jaguar, Maseratti, Aston Martin y Ford. Según el último informe de Knight Frank, tomando como referencia el índice HAGI Top en 2016, se realizaron ventas de colecciones en el Reino Unido y Europa por más de US$ 222 millones con solo ocho modelos exclusivos, un promedio de US$ 27,8 millones cada classics car.

Los cinco primeros registros mundiales de subastas en 2017

 

1966 Ferrari 275 GTB / C vendido por US$ 14.520.000

1970 Porsche 917K vendido por US$ 14.080.000

1998 Porsche 911 GT1 Strassenversion vendido por US$ 5.665.000

1956 Maserati A6G / 54 Berlinetta vendido por US$ 4.400.000

Gran Premio Bugatti Tipo 35 de 1925 vendido por US$ 3.300.000

Según los especialistas, estos automóviles deben combinar lujo, glamour, atributos de rareza, rendimiento, importancia histórica y procedencia, todos requisitos que reúnen los Ferrari que dominan los ránkings de ese grupo de clásicos que lleva 60 modelos vendidos por más de US$ 430 millones, casi lo mismo que recaudó la última obra de arte de Leonardo Da Vinci.

Para aprovechar el boom de los autos clásicos, los fabricantes participan de los eventos internacionales presentando prototipos, creando áreas de “Classic Cars” dentro de sus plantas, restaurando y reviviendo modelos en versiones 0 km. Es el caso de marcas como Jaguar o Porche, pero quizás los más conocidos para los argentinos sean el Escarabajo de VW o el 500 de Fiat, ambos modelos de décadas pasadas que volvieron a las calles reversionados. Ningún fabricante quiere quedar afuera de un mercado que crece en comunidad y genera millones de dólares.

Más que un mercado

La realidad argentina es muy distinta a los glamorosos números que se manejan en el mundo. Para empezar, no hay subastas millonarias, es difícil establecer precios, el mercado es bastante informal y, si bien está creciendo el ecosistema de coleccionistas y compradores, sigue siendo un hobbie amateur motorizado por la pasión.

Aunque existen colecciones millonarias de privados, es difícil establecer su valor de mercado por varios motivos. El principal es su forma de registración legal y la tributación dentro de la categoría bienes personales. Pero, también, la gran dispersión de la información y la informalidad del mercado.

Si se toma como referencia el podio de venta de classic cars mundial, en el mercado argentino –según el sitio web Arcar.org– se puede encontrar una Ferrari Spider por US$ 225.000, un Mercedes Benz 230SL por US$ 280.000 o un Porsche 911 Carrera 2 Cabriolet por US$ 200.000. Pero los precios se ponen de acuerdo a lo que cada comprador cree que vale su vehículo, según especialistas como Guillermo Watson, restaurador y presidente del Club del Ford T.

Si bien existen concesionarias que ocasionalmente pueden ofrecer autos clásicos, en general, las compras y ventas se hacen de forma particular o a través de intermediarios, como sucede en el caso de autos usados. También se encuentran autos clásicos en sitios especializados como Arcar.org, que cuenta con más de 2700 autos antiguos publicados de coleccionistas o Fierrosclasicos.com, que publica listas de precios de referencia. Además de las conocidas plataformas de clasificados como OLX o de comercio electrónico como MercadoLibre. Pero la mejor forma de comprar uno en la Argentina, de acuerdo a los especialistas, es por recomendación y en las reuniones que organizan las asociaciones y los clubes de autos clásicos y antiguos que se encuentran distribuidas por todo el país.

Para poder cotizar o tasar un auto clásico, se usan distintas variables como el estado del vehículo, la originalidad, la producción, el diseño, los premios, la historia y la procedencia; sobre todo, “que tenga glamour”, dice Santiago Raschi, coleccionista y presidente de la Asociación Cordobesa de Autos Antiguos, que organiza el tradicional Rally Anual del Centro de la República que cumplirá 32 años en 2018.

Raschi dice que es consultado para tasar autos clásicos, pero que el precio siempre es orientativo, ya que “hay mucho de emocional” en el valor y cada uno cree que tiene un vehículo único. El mercado es informal, pero, igualmente, se deben cumplir ciertos requisitos y hay categorías que pueden ayudar a establecer precios de referencia.

En este sentido, los autos clásicos se dividen en: Ancestros (hasta 1909), Vintage (hasta 1929), Post Vintage (hasta 1945), Post Guerra (hasta 1960) y Contemporáneos (posterior a 1960). Además, hay modelos sedán o cuatro puertas, coupé y convertibles –en general, los más codiciados y de mayor precio según la marca y el período de construcción.

Según el presidente del Club del Ford T –el más antiguo de la Argentina, fundado en 1923 con socios en todo el mundo–, el coleccionista argentino es un apasionado y la actividad es amateur. “Muchas veces, el premio que nosotros tenemos es traer a la vida un vehículo que tiene 40 o 50 años que está parado y volver a sentir ese motor marchar, es increíble. Para mí, es la combinación de un hobbie con un trabajo”, cuenta.

Los clientes de Watson pasan a ser amigos y participan en la restauración, en la búsqueda de los repuestos. “Se pierden más horas haciendo relaciones públicas que otra cosa, hay poca información de los más antiguos”, comenta el restaurador. Y añade: “Yo no lo considero un mercado, se basa en una pasión. La gente que está en esto no ve dinero de por medio, por lo menos con los que yo trabajo no lo hacen por dinero. Muchas veces yo no trabajo por dinero, prefiero arreglar un auto para ponerlo en marcha, pero me doy la satisfacción de estar en un vehículo que de otra forma no podría usarlo”.

Existen varias asociaciones que nuclean a los coleccionistas como la Asociación Argentina de Automóviles Sport, la Federación Argentina de Clubes de Automotores Históricos, El Club del Ford T o la Asociación Cordobesa de Autos Antiguos. También hay clubes de autos multimarca y monomarca como Ford, Torino, Chevrolet y talleres de restauración como Clásicos y Especiales del mecánico Javier Izurieta.

Para Raschi, el hobbie de coleccionar autos clásicos está viviendo un momento especial, con mucha actividad, y los coleccionistas quieren mostrar sus autos, manejarlos. El crecimiento es importante y asociaciones como las que preside sirven para poder contener a los apasionados por los autos clásicos y antiguos.

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