“Más allá de la caída, se abrió una oportunidad para digitalizar la industria”

Representantes de tres empresas de diferentes rubros contaron sus experiencias en medio de un contexto complejo y plantearon cuáles son los desafíos y necesidades para lo que viene

La pandemia obligó a muchas pymes a modificar su estructura de negocios y apelar al ingenio para poder subsistir en un escenario tan complejo como el planteado por la pandemia. Sobre la resiliencia y sus perspectivas (y necesidades) a futuro, disertaron María José Ibarrola, directora de Maquinarias Ibarrola; Nicolás Sánchez, fundador de Deniro; y Diego Bertezzolo, Ceo fundador de Avancargo.

“Fue un año difícil. Hacemos tecnología para transporte de media y larga distancia y la logística es un gran tema. Durante los últimos meses le fue muy bien en la última milla, en lo que es entrega urbana. Pero en nuestro caso, en la media y larga distancia, fue un año duro. Hubo caídas grandes, sobre todo en abril y mayo, en lo que tiene que ver con industria, actividades extractivas (minas, canteras), excepto el agro, la actividad cayó un 70%, lo que nos obligó a replantear el año”, sostuvo Bertezzolo, quien se refirió a las modificaciones que tuvo que llevar adelante su compañía: “Reestructuramos equipos, estamos cuidando a la gente, no hemos sacado a nadie. Cambiamos procesos y se aceleraron otros. Nuestro negocio es digitalizar, darle mayor competitividad a la pyme transportista, y en ese sentido se aceleraron cosas que venían despacio, a veces cuestiones sencillas como la digitalización de documentos, la utilización de pagos electrónicos. Lo más destacables es que, más allá de la caída, se abrió una oportunidad para digitalizar la industria”.

Para Ibarrola, cuya empresa se dedica a la venta de maquinarias agrícolas, la realidad fue otra. “El campo no paró. Tuvimos la suerte de estar preparados para la pandemia porque lo hacíamos  por medios digitales. Por otro lado el mercado internacional hacía que los productores agropecuarios empezaran a comprar máquinas, así que tuvimos mucha demanda”, analizó la empresaria, quien de todas formas aclaró: “Pero también hubo que acostumbrarse a trabajar por internet 100%. Tuvimos problemas con la logística, estuvimos parados los primeros quince días porque nos manejamos con cheques y la gente no podía enviarlos por correo. Luego se fueron acomodando las cosas. Siempre le veo el lado positivo, esa aceleración en el proceso nos ayudó y estábamos preparados para hacerlo”.

El rubro gastronómico es uno de los más afectados por los efectos de la cuarentena. Y así lo reflejó Sánchez en su testimonio: “Nos cambió la forma de trabajar a casi todos. En nuestro segmento, que somos un lugar de comida rápida y que está familiarizado con trabajar en aplicaciones de delivery (el rubro de hamburguesas es el número uno en todas las aplicaciones), se nos hizo más fácil adaptarnos. Pero vivimos de la gente que viene a nuestros locales, que disfruta de la experiencia en el local y no sólo a través de un envío de comida, que todos sabemos que no es lo mismo. Tuvimos que adaptar nuestra operatoria, agregamos delivery propio. Pero la realidad es que el mercado gastronómico está golpeadísimo”.

Al analizar las perspectivas para lo que queda del año, Bertezzolo señaló que espera “una gradual recuperación”: “No vemos que haya grandes rebotes. El nivel de actividad está bajo, con lo cual, nos estamos acomodando a un crecimiento más lento”. En el mismo sentido, Sánchez sostuvo que el rubro gastronómico se recuperará “muy de a poco”, haciendo foco en cuidar los clientes.

En tanto, más allá del contexto de pandemia, coincidieron en que la carga impositiva es uno de los principales asuntos a resolver para promover a las pymes. “Hay que pensar un poco mejor cuánto queremos alentar la creación de empresas, poder ayudar un poco más, incentivar la inversión. Y creo que hay impuestos regresivos, como Ingresos Brutos, que perjudica o no ayuda a crecer. Pero son reglas de juego para todos. Lo que no quita que no haya espacio para mejorar. Sobre todo los servicios concretos que son inminentemente de agregar valor, pero no deja de ser un eslabón más en la cadena de facturación”, sentenció Bertezzolo. “Nuestra intención fue sistematizar el negocio, porque veía que los gastos fijos de una pyme son impresionantes, las estructuras son terribles. Por eso creo que el mensaje es trabajar en red para mejorar las ventas, pero además innovar y aprender y capacitarse constantemente”, agregó Ibarrola.

La presión impositiva es algo que hay que revisar. Para crecer, hay que agrandarse en estructura y la carga laboral, en un mercado tan informal, es complicado. Si en gastronomía tuviésemos algo que nos beneficie a nivel IVA o Ingresos Brutos, sería mucho más fácil, porque todo termina siendo costo, y los márgenes se achican cada vez más, las estructuras no bajan. A la larga, lo que termina dañado es el empleo, no hay manera de sostenerlo. Lo que veo, la preocupación número uno, es la presión tributaria”, remarcó Sánchez.

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