Apostar a los chicos para crecer a lo grande: la estrategia de la industria editorial

Aunque la industria editorial viene sufriendo caída de ventas en los últimos dos años, y una reducción en la cantidad de títulos y ejemplares publicados, el segmento de libros infantiles y juveniles resiste con nuevos emprendimientos independientes.

Durante el último año, las ventas de libros en unidades bajaron 3%, y también hubo una disminución del número de títulos publicados y ejemplares impresos de casi un 4%, según la Cámara Argentina de Publicaciones. Sin embargo, el segmento de libros infantiles y juveniles muestra dinamismo, con nuevos sellos fundados por emprendedores que reivindican la lectura.

Editorial Limonero, fundada en 2014 por Manuel Rud y Luciana Kirschenbaum, es uno de los sellos que apuestan a autores clásicos y nuevos, con una selección cuidada de historias e ilustraciones "para que disfruten tanto los chicos como los padres que les leen cuentos", dice Rud.

La idea surgió a partir del trabajo de los socios en una firma de servicios de contenido para publicaciones educativas. "Veíamos pasar material de lectura didáctico, pero no tanto de literatura recreativa. Quisimos crear un sello propio para editar a algunos autores ya consagrados y para dar difusión a autores e ilustradores nóveles", destaca.

Desde 2015, Limonero publica unos seis títulos al año, tres de autores clásicos o internacionales y tres de nuevos autores, dirigidos a un público de "lectores pasivos y primeros lectores", de 3 a 6 años y de 7 a 12 años.

"Nuestro proyecto está centrado en el libro físico. No estamos en contra de la tecnología, pero nos gusta rescatar el libro objeto. Las ilustraciones y el diseño son muy importantes en nuestras ediciones", aclara.

Las tiradas promedio son de 1000 ejemplares, y se venden tanto en librerías como en jugueterías, tiendas de diseño y librerías "a puertas cerradas", así como por Internet y en redes sociales. "Nuestro plan es llegar a publicar entre 8 y 10 títulos por año -comenta Rud-. Es complicado porque han subido nuestros costos, y si bien los libros no tributan IVA, sí lo hace su cadena de insumos (como el papel)".

El 80% de las ventas se hacen al mercado interno. "Las devaluaciones nos favorecen para exportar. Estamos haciendo esfuerzos para tener más presencia en el exterior, sobre todo en México, Chile y Colombia", dice.

En Braile

Egresadas de la carrera de Edición, Alejandra Mirich y Daniela Nóbili se conocieron trabajando en una gran editorial de libros de texto. En 2009 decidieron independizarse, y lanzaron la colección para chicos Pelota de Papel, inspirada en la vida de deportistas como Juan Manuel Fangio o los Mellizos Barros Schelotto. Por entonces, el gobierno de la Ciudad compró 300 ejemplares para bibliotecas y escuelas, y las editoras se toparon con las complicaciones en la distribución para llegar a las grandes librerías.

El proyecto se interrumpió por un tiempo, en el que las socias volvieron a su trabajo en relación de dependencia. A principios de este año decidieron retomarlo, pero apuntando a un nicho: los niños y jóvenes no videntes.

El hermano de Daniela conduce una fundación dedicada a los deportes para personas con discapacidad y fue quien las impulsó a crear lo que hoy es Párrafo Aparte, la primera editorial para chicos en Braile.

"Queremos llevar los grandes autores de literatura infantil y también autores locales contemporáneos al Braile, para que los niños y jóvenes puedan leerlos por sí mismos", cuenta Mirich. Ya editaron varios cuentos de Charles Dickens, y este año lanzaron una edición especial de Los Cuentos de la Selva de Horacio Quiroga.

"Cada cuento tiene su edición individual, ya que, por el sistema Braile, son libros de grueso volumen", explica. Además cada ejemplar se acompaña de una versión en tinta para padres y docentes. Los ejemplares no pueden apilarse ya que pierden el relieve que permite la lectura. Se comercializan por Internet y redes sociales.

El plan es publicar 12 títulos por año y vender tanto en el mercado local como en países vecinos. Para esto están participando en ferias en distintas localidades del país, y también en Uruguay, Chile y Colombia.

A pedido de hijos y nietos

Guillermo y Ana María Cabanellas llevan el gen librero en la sangre. Sus padres habían fundado la editorial de libros jurídicos Heliasta en los 70, y una década después compraron Ediciones Claridad, que hoy dirigen. En 2006 fundaron Editorial una Luna, especializada en libros infantiles de alta calidad, y este año lanzaron otro sello, Tobogán, con ediciones igualmente cuidadas, pero más accesibles en precio.

"En el comienzo fueron las sobrinas y los nietos que nos pedían libros cuando viajábamos. Hasta que pensamos que podíamos comprar los derechos y hacerlos para otros niños, con las características que nos gustaban", cuenta Ana María.

"En una Luna editamos textos con ilustraciones de alta calidad. Para lanzar el sello invertimos unos u$s 25.000, pero hay que tener en cuenta que es una línea más dentro de una editorial ya en funcionamiento", agrega.

En cambio la inversión en Tobogán fue menor, ya que se trata de libros más sencillos, de actividades o entretenimientos. Sin embargo "las ventas son muy buenas", confiesa. Ambos sellos exportan a España y todos los países de habla hispana de la región más Estados Unidos. La comercialización se hace en librerías y online. En el exterior, a través de distribuidores.

"Las exportaciones representan casi un 40%. "Pero las retenciones a la exportación no ayudan a compensar el beneficio que tendríamos con la suba del dólar", aclara.

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