Las organizaciones y el desafío de lidiar con el shock del presente

Las organizaciones y el desafío de lidiar con el shock del presente

“Ten cuidado con lo que deseas, porque se puede cumplir”. En esta época de disrupciones permanentes, hasta la frase de Confucio no está exenta de modificarse: “Ten cuidado con lo que predices, porque se puede cumplir”. Tantos años de imaginar un mundo marcado por la tecnología como un recurso fundamental, que se convirtió en una salvación. Hoy, sin la existencia de la Nube, el teletrabajo sería un imposible para infinidad de organizaciones. Desde ese dato paradojal como disparador, acaso como nunca trabajar en la actualidad en el ámbito del capital humano está movida por la adrenalina. Una tensión permanente entre las cuestiones urgentes y el ensayo de imaginar cómo el escenario del mediano plazo se acoplará con los nuevos vientos que ya estaban soplando.

Las organizaciones y sus líderes se encuentran de pronto ante el desafío de lidiar con el shock del presente, con numerosas aristas que los interpelan y los ponen a prueba. En menos de dos meses nos acostumbramos a la “visión de grillas” de las distintas plataformas de videollamadas, acaso con la certeza de que no nos quedará otra alternativa que dar respuesta a varios frentes de conflicto económicos, sociales y políticos que nos desafían en simultáneo.

Consolidar la base

En este panorama con reglas que se escriben a cada minuto, la formación de equipos volverá a erigirse como un diferencial. Las empresas podrán responder con agilidad a medida de que reemplacen sus niveles jerárquicos por equipos flexibles e interdisciplinarios guiados por una estrategia en común. Una reciente encuesta de Deloitte presenta pruebas de que la adopción de un modelo basado en equipos mejora el rendimiento para un 53 % de los entrevistados, aunque tan solo el 7 % de los encuestados informaron que están preparados para implementar dicho cambio.

La cultura primero

El reconocimiento de que la cultura de la empresa es fundamental para el éxito de la organización alcanza una relevancia en franco ascenso. Doscientos prominentes CEOs de las principales marcas del mundo declararon en la Mesa Redonda Empresarial 2019 que los accionistas ya no eran el objetivo de las empresas, una tendencia que se acentúa en estos días. De acuerdo con los datos de Glassdoor, la cultura empresarial se encuentra entre los principales factores de quienes buscan empleo: quieren formar parte de una organización con propósito.

Del mismo modo, la reconfiguración del ecosistema corporativo dará un nuevo sentido a la “guerra por los talentos” que ha afectado a todos los sectores de la economía. Las estrategias de desarrollo interno, el aprovechamiento de recursos alternativos y la creación de una marca empresarial cobrarán una importancia fundamental, sin dejar de lado aspectos sociales muy puntuales todavía lejos de resolverse.

Seguir tomando nota

Una encuesta de Glassdoor 2019 en los Estados Unidos, por ejemplo, reveló que el 61% de los empleados estadounidenses han sido testigos u objeto de discriminación en el trabajo debido a su edad, raza, género o identidad LGBTIQ +. La encuesta, además, dio a conocer que el 55% de los trabajadores cree que su empresa debería hacer más para aumentar la diversidad y la inclusión. Las compañías están comenzando a comprender e invertir más en diversidad e inclusión.

La riqueza consiste además en consolidar recursos humanos multigeneracionales. Varios baby boomers (nacidos en los años 50) no han dejado el mercado de trabajo a la velocidad prevista, y al mismo tiempo el número de miembros de la generación Z que está ingresando en el mercado crece cada vez más. Conformar un equipo de trabajo entre recursos tan diversos continuará constituyendo un desafío para las empresas. Estas cuestiones no desaparecerán, pero seguirán transformándose y evolucionando.

¿Aliados o rivales?

En paralelo, no se puede dejar de atender la demanda de transformación digital. Muchas organizaciones y equipos de capital humano tienen que hacer frente a herramientas y sistemas obsoletos y a una escasez general de conjuntos de aptitudes analíticas. La paradoja es que parece haber menos preocupación hoy que cinco años atrás, aunque es un hecho que la Inteligencia Artificial obligará a muchas personas a pensar nuevos rumbos laborales.

Para comprender un poco más qué sucede en el mundo del trabajo, el año pasado Oracle y Future Workplace realizaron el estudio “IA en el trabajo”, que examina las percepciones que líderes de RRHH y empleados tienen sobre los beneficios de la IA, los obstáculos que impiden su adopción y las consecuencias para el negocio por no adoptarla. El 93% de las personas respondió que confiaría en las órdenes de un robot, demostrando que si bien no le temen a la llegada de las máquinas, sí será necesario prepararse para ello.

En lo que queda de 2020 y los próximos años, los líderes deberán estar a la altura de este gran desafío: la incertidumbre económica y la velocidad de los cambios tecnológicos y sociales, y estar preparados para comprometerse con causas sociales, trabajar de forma más colaborativa y liderar a otros para que se adapten a una enorme ambigüedad. El mando y el control deben ceder el paso a la capacidad de liderar con influencia y a nivel global. Los líderes deben reinventar su capacidad de aprender, adaptar y crear colaborativamente la correcta cultura organizativa que inspira pasión y compromiso.