Industriales textiles se unen para fabricar barbijos de alta protección

La Cámara Argentina de Innovación Textil diseñó mascarillas con un filtro que permite retener partículas de hasta 1.05 micrones.

Industriales textiles se unen para fabricar barbijos de alta protección

En la carrera por ofrecer productos seguros que eviten el contagio del coronavirus, pymes textiles basadas en la Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza diseñaron en conjunto mascarillas con un filtro innovador que permite retener partículas de hasta 1.05 micrones. El trabajo se llevó adelante a través de la Cámara Argentina de Innovación Textil y Afines (Caita), entidad bajo la cual se encuentran nucleadas. 

“En febrero, comenzamos a trabajar en las mascarillas porque sabíamos que el virus iba a llegar a nuestro país. Conversamos con colegas italianos sobre nuestras ideas y ellos compartieron sus experiencias con nosotros”, cuenta Ernesto del Burgo, presidente de Caita y empresario pyme perteneciente a una familia ligada a la industria textil y comercial desde 1913. 

Los coronavirus son muy pequeños: van de los 0,05 a 0,15 micrones y la transmisión por vía aérea se produce a través de gotitas de saliva de 1 a 5 micrones.

"Nos unimos fabricantes de ropa interior y camisas, por eso supimos tejer la fibra de otra manera con tecnología europea que permite respirar mucho mejor y que no transpire la cara como los tapabocas, a eso le agregamos filtros que se usaban en chimeneas industriales para filtrar el aire", sostiene Del Burgo. 

Los primeros meses, trabajaron las mascarillas para uso urbano, pero luego comenzaron a desarrollar productos más sofisticados

“Todos los que conformamos Caita nos pusimos a trabajar y llegamos a crear estos productos que se sometieron a estrictas pruebas de calidad por parte del INTI. El resultado fueron estas mascarillas con certificación, las cuales tienen como característica diferencial el equilibrio que ofrecen entre respiración y filtración”, explica. 

Cada empresa puso a disposición las máquinas de corte y tejido, además de las materias primas necesarias, pero, sobre todo, el conocimiento. En este momento, se encuentran desarrollando mascarillas con otros materiales, como PVC y goma, entre otros. 

Los tapabocas se comercializan por todos los canales posibles, comparte Del Burgo. “Sin embargo, los productos más profesionalizados se venden de manera directa a empresas, en función de pedidos y requerimientos específicos". El precio va de $ 150 a $ 700, de acuerdo a la complejidad de los productos. 

Cómo son las mascarillas 

Los barbijos presentan un sistema de filtración de alto rendimiento, compuesto por tres capas de telas filtrantes y duraderas. 

La primera capa está formada por una tela de 15% elastano y 85% poliamida, la segunda realiza el filtrado más profundo y está conformada por una fibra sintética capaz de ofrecer una filtración de unos 2,6 micrones en promedio, de acuerdo a las pruebas llevadas adelante por el INTI. 

Según especialistas del ámbito textil así como de la salud consultados por Caita, este tejido previene el crecimiento microbiano y mata microorganismos, teniendo un 99% de eficiencia en filtración

Debido a su diseño tridimensional, la mascarilla filtra el aire hasta tres veces. En su primera etapa, el aire es despojado de las partículas de mayor tamaño, permitiendo así el correcto funcionamiento de la segunda capa de polyester la cual ofrece una filtración mucho mayor, sin correr el riesgo de taparse con partículas de gran tamaño. El barbijo tiene una filtración promedio de 10,5 micrones. 

La coyuntura pyme 

Sobre la actual situación que atraviesan el sector textil en la Argentina, Del Burgo sostiene: “El principal problema de las pymes argentinas son las cargas impositivas insostenibles y una ley laboral totalmente inadecuada a lo que hoy el mundo del trabajo pide y necesita. En la Argentina, contratar un empleado y pagar los impuestos para hacerlo es una tarea titánica”. 

A la coyuntura actual, ahora se suma la falta de materias primas como hilados, elásticos y telas cuya venta está monopolizada, advierte. “En los últimos meses, las estrategias de reconversión de los industriales frente a las necesidades del mercado en torno a los productos de salud, cuidado e higiene se vieron opacadas por la competencia con países como China, además de los diferentes valores de dólares que hoy tenemos que solamente benefician a la importación y perjudican al principal motor de la economía, la exportación”.