Un emprendimiento con sello propio

Dos socias notaron que en la Argentina no había una oferta de sellos personalizados de madera, como sí existía en otros países. Arrancaron en 2012 y el año pasado vendieron casi 9000 sets y más de 27.000 ítems sueltos.

La firma, que facturó en 2017 $ 2,5 millones, confecciona sellos en bloques de madera.

La firma, que facturó en 2017 $ 2,5 millones, confecciona sellos en bloques de madera.

Llevar a grandes y chicos a recuperar el placer por el juego y que se diviertan con actividades recreativas que impliquen tomar contacto directo con los materiales es el objetivo de Ponte Rey. La firma, que facturó en 2017 $ 2,5 millones, confecciona sellos en bloques de madera.

Yesica Ponte y Natalia Rey emprendieron juntas en un momento que necesitaban un cambio en sus vidas. "Nos conocimos porque mi marido y el novio de Natalia de ese momento eran amigos del secundario y coincidimos en reuniones", cuenta Ponte. Ella es médica especialista en clínica y cuidados paliativos, pero dejó la profesión porque tenía un grado de agotamiento muy grande. Antes de comenzar con los sellos, transitó un camino relacionado con la pastelería de diseño. Rey es diseñadora gráfica y durante 13 años se especializó en desarrollo y gestión de proyectos digitales. Siempre tuvo ganas de generar un proyecto relacionado con el diseño, pero alejado de lo virtual. La oportunidad de llevarlo adelante se le presentó después de compartir intereses con Ponte.

"En 2012, vimos que los sellos eran un boom. La gente los veía afuera y no había una propuesta nacional atractiva", cuenta Ponte. Desde el inicio, eligieron la madera como materia prima. "La calidad y calidez es lo que nos distingue", asegura Rey.

Las emprendedoras empezaron con una inversión inicial de $ 7000 pesos cada una. Al principio, crearon ocho variedades. Hoy, tienen 60 cajas distintas. "Creímos que nuestro público eran los chicos, pero enseguida nos dimos cuenta de que el producto era muy elegido por las mujeres. En las primeras ferias en las que participamos, notamos la reacción que generaban", señala Rey, a lo que Ponte añade: "Los sellos tienen algo de fetiche. Son objetos que se coleccionan. Los precios van desde $ 45 el más chico hasta $ 480 el abecedario.

Los comienzos

Los primeros tres meses se dedicaron a desarrollar el producto: las medidas, los materiales y el packaging. "Luego, comenzamos a vender y así volvíamos a invertir el dinero", dice Ponte. El negocio fue creciendo y en 2013 participaron de la feria Puro Diseño. "Tuvimos que aumentar la producción porque necesitábamos mucho stock para vender en ese espacio. Para tener un stand, pedimos plata prestada a nuestros padres, unos $ 60.000. En la feria, nos fue tan bien que recuperamos lo invertido y ganamos dinero. En aquel entonces, nos dimos cuenta de que el producto tenía mucho potencial", relata.

Yesica Ponte y Natalia Rey, fundadoras de la empresa

La casa de Rey se convirtió en un taller durante el primer tramo de la empresa. "Recuerdo que me despertaba rodeada de cajas", dice la cofundadora de la pyme. Luego, alquilaron una casa en el barrio porteño de Chacarita, donde estuvieron dos años, y más tarde se mudaron a un depósito porque necesitaban más espacio. Al año de comenzar, las emprendedoras ya lograron consolidar un sueldo. Rey dejó sus clientes freelance y se dedicó fulltime a la compañía.

Tareas compartidas

En la actualidad, hay una gran división de tareas en Ponte Rey. Mientras que Rey se encarga de la parte productiva de la empresa, los proveedores y la comunicación, su socia maneja el contacto con los clientes mayoristas, contesta las consultas que llegan por correo electrónico y se encarga de la parte administrativa. Además, cuentan con colaboradores internos y externos. Son cuatro en total, más las dos socias. Al respecto, Rey comenta: "No todos trabajan todo el tiempo. Hay personas que vienen al taller una vez por semana y otras que trabajan desde sus casas".

Según Ponte, tanto 2016 como 2017 fueron años donde las ventas se estancaron. "La apertura de las importaciones permitió el ingreso de otros sellos. De todas formas, no creemos que sean una competencia tan directa. Los productos que entraron son más económicos, de plástico y con diseños genéricos. Me parece que apuntan a un público diferente", contextualiza. Sus clientes son de venta mayorista: regalerías, tiendas de diseño, jugueterías y librerías, entre otros. Hace un año, las emprendedoras se contactaron con un showroom de Recoleta (Ciudad de Buenos Aires) para que sea un punto oficial de venta. El espacio es de una joven que convoca emprendedores y vende los productos al público. "Allí, los clientes encuentran horarios amplios para ver los sellos y siempre hay stock", sostienen. También, hay quienes piden sellos para usar como souvenir. "Hay parejas que solicitan un kit para armar la estética del casamiento. Si no encuentran en el catálogo lo que buscan, lo hacemos de forma personalizada. A muchos emprendedores les resulta más económico al momento de armar su packaging", dice Ponte.

La capacitación es importante para las socias. En 2017, hicieron un curso de marketing online que les ofreció Cafira, una de las ferias mayoristas de las que participan. "A partir del taller, implementamos el carrito de compras online. En consecuencia, crecieron las ventas minoristas. Ahora en lugar de ser 95% las mayoristas y 5% las minoristas, tenemos una diferencia de 80% y 20%, respectivamente", cierra Rey.

El aporte artistíco

Ponte Rey tiene una línea de sellos con ilustraciones de artistas reconocidos. Las emprendedoras contactan a los ilustradores y les pagan la licencia por el uso del dibujo. "Es un emprendimiento que nació angelado. Natalia es fanática de Pum Pum, una ilustradora, y quería que hiciera una serie de sellos. Resultó que ella era vecina mía. La contacté y le entusiasmó mucho la idea", cuenta Yesica.

A la gente le gusta el abecedario que creó Laura Varsky. Rey afirma: "No es un elemento fácil para los chicos que están aprendiendo las letras, pero a los adultos les encanta". Según las socias, otros sellos que funcionan muy bien son una línea para que las maestras corrijan y los clásicos, que son los de animales.

"Las ferias son los espacios donde recibimos feedback y nos ayudan a innovar. Nos gusta ver la reacción de los visitantes. Este año participamos de menos eventos porque tuvimos muchos cambios internos, pero la idea es retomar porque el contacto con el público siempre está bueno", concluye Ponte.

Ficha técnica

  • Facturación 2017: $ 2,5 millones.
  • Socias: 2.
  • Inicio de actividades: Fines de 2012.
  • Ventas 2017: 36.674 (sets y sellos).

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar