De empresa familiar a agroexportadora

Con una inversión de $ 10 millones, la firma comandada por la familia Gaziglia finalizó el año pasado un ambicioso proyecto de automatización de los procesos, que le permite mejorar la eficiencia de las operaciones en un 50%.

Hace 55 años, el término "sustentabilidad" ni siquiera había sido acuñado. Sin embargo, su premisa más fuerte, la de fomentar un desarrollo que permitiera satisfacer las necesidades del presente sin dejar de pensar en generaciones futuras, ya le marcaba el camino al negocio de la familia Gaziglia.

Corría 1964 cuando Nitrasoil comenzó a dar sus primeros pasos como importador de fertilizantes biológicos. ¿De qué se trata? Son los denominados biofertilizantes, cultivos puros de bacterias que aportan beneficios a las plantas sin repercutir nocivamente en el medioambiente. Por ese entonces, el proveedor era Uruguay.

Sin embargo, poco menos de una década después, Carlos Gaziglia, el padre de la firma, se animó a soltarle la mano al país vecino para comenzar a formular los productos por su cuenta. Así fue que en 1973 Nitrasoil echó raíces en Quilmes, donde montó una sólida red comercial que la conecta con las zonas productivas del interior de la Argentina, y desde donde también se proyecta al resto del mundo.

La planta industrial instalada en el sur de la provincia de Buenos Aires es la punta del ovillo de un entramado que tejen 40 empleados, en su mayoría técnicos e ingenieros agrónomos que están localizados estratégicamente en las zonas productivas del país, para facilitar la comercialización y el asesoramiento técnico sobre la cartera que ofrece la compañía.

Carlos Gaziglia, presidente de Nitrasoil

En los inicios, los productos de la firma tenían una vida útil de apenas unos días, pues requerían cadena de frío, y, para peor, por el tipo de soporte que se usaba, eran de difícil aplicación a la semilla.

Fue en ese momento que pusieron manos a la obra, y así, prueba y error mediante, solucionar los problemas de la cadena de procesos: "Se mejoró la calidad de sus inoculantes, logrando productos de elevada concentración, puros, en soporte líquido, con lo cual su aplicación se complementaba mejor con la tecnología empleada por el productor. Y, algo muy importante, se alcanzó una vida útil de 18 meses, sin la necesidad de refrigerar".

Las mejoras no tardaron en surtir efecto y Nitrasoil se puso a la vanguardia en Investigación y Desarrollo con la mirada puesta en la soja.

En 2003, modernizaron la planta y sus laboratorios, lo que permitió quintuplicar la capacidad de producción. Con una inversión de $10 millones, el año pasado finalizaron un ambicioso proyecto de automatización de los procesos, que permite un control minucioso de cada etapa y mejorar la eficiencia de las operaciones en un 50%.

Con un amplio know how del sector, y con fuertes desembolsos en I+D para mejorar la calidad de los cultivos y optimizar los resultados de los rindes, Nitrasoil copa el podio del segmento.

Como pionera de productos biológicos para el agro, llegó a concentrar el 80% del mercado. Luego, aparecieron nuevos competidores. Sin embargo, eso no preocupa a Gaziglia: "La competencia es fuerte, pero sana, porque se traduce en más opciones para el consumidor y está bien que así pueda ser. Vemos que muchos apuntan al marketing como una de las acciones más fuertes. Nosotros preferimos un perfil más conservador, basado en nuestro enfoque original: calidad premium a precios justos y al alcance del productor; eso fue lo que históricamente nos diferenció".

Al tiempo que añade: "Grandes marcas nos han elegido para desarrollar sus productos". Tal es así que, en más de cinco décadas, los brotes no han dejado de crecer y, si bien pisan con mayor fuerza en tierras albicelestes, Nitrasoil tiene nuevos horizontes.

A nivel local, las crisis económicas y "la falta de conciencia aún sobre la importancia de invertir en tecnología para el cultivo", hacen que, ante campañas de bajo presupuesto, el productor deje de comprar estos "aditivos".

Así fue que, desde hace algunos años, se fortaleció la política de exportación a dos miembros de la región, como Paraguay y Bolivia; y hasta conquistó al lejano gigante del Norte: los Estados Unidos. Ahora, ante el aumento de la demanda global de productos biotecnológicos, se preparan para cruzar el charco y desembarcar en Europa. El panorama es promisorio: la firma avizora una facturación de $ 100 millones para su ejercicio julio 20182019.

Al igual que cuando se despegó de Uruguay, Gaziglia no le teme al desafío. Pues el progreso de Nitrasoil nunca estuvo librado al azar, sino que es consecuencia de una estrategia de crecimiento.

Para el ejecutivo, se trata de "adoptar una visión integral que permita descubrir nuevas oportunidades", según plantea. Y analiza: "En la Argentina, el que trabaja con el campo sabe que existen muchos vaivenes e incertidumbres, por eso, hay que tratar de generar siempre nuevos negocios que permitan equilibrar el sistema y seguir aggiornando la empresa al entorno actual".

Para él, la meta es clara: "Nuestra proyección es seguir creciendo, incrementar el market share local, duplicar la facturación y afianzar vínculos en el exterior".

Qué es un biofertilizante

Los biofertilizantes son cultivos puros de bacterias con aditivos que permiten una prolongada vida útil sin cadena de frío. Se aplican sobre las semillas y aportan beneficios a la planta. Son productos naturales que no afectan al medio ambiente y que además son más eficientes, prácticos y brindan resultados más consistentes.

"Nos caracterizamos por desarrollar productos biológicos, amigables con el medioambiente y enfocados en las necesidades del productor. Cuando empezamos, se producían principalmente para cultivos de leguminosas forrajeras (alfalfa, vicia, tréboles), ya que la soja apenas empezaba a introducirse en el país", cuenta el presidente de Nitrasol, Carlos Gaziglia.

En la actualidad, en su planta de Quilmes, que ocupa un predio de 7000 metros cuadrados, Nitrasoil desarrolla productos biotecnológicos para la mayoría de los cultivos extensivos que se hacen en nuestro país, como soja, la estrella; maíz, maní, trigo, arroz, cebada, cebada, poroto, garbanzo, alfalfa, vicia, arveja, tréboles y lotus, entre otros.

Ficha:

  • Inicio: 1964
  • Empleados: 40
  • Facturación (e.): $ 100 millones para el ejercicio julio 2018 2019

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