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Alimenticias se enfrentan al Gobierno para evitar que demonicen a sus productos como "no saludables"

Las cámaras de alimentos y bebidas del Mercosur quieren ser partícipes de la discusión sobre etiquetado frontal, que advierte sobre grasas, azúcares y sodio

Alimenticias se enfrentan al Gobierno para evitar que demonicen a sus productos como

La industria alimenticia busca presentar al Ministerio de Salud en los próximos días una propuesta propia de nuevo etiquetado frontal para los productos, donde figuran las cantidades de azúcares, grasas y sodio, para que el Gobierno los incluya en la discusión de una nueva norma sobre la cuestión. La industria quiere ser parte de este debate dentro del marco del Mercosur para que no haya barreras comerciales por etiquetado, y de modo tal que estos componentes figuren de modo indicativo, sin demonizar a los alimentos.

El ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, destacó en varias oportunidades que el etiquetado frontal debe ser claro, de fácil interpretación y y servir como advertencia sobre altos componentes en azúcares, sodio y grasas, para disuadir al consumidor.

La industria busca, en cambio un consenso dentro del Mercosur, donde ya se ha avanzado en una propuesta conjunta para presentar a los gobiernos, a través de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios del Mercosur (Cipam), que integra, por la Argentina, la Copal.

"Trabajamos en tres ejes principales: primero, no creemos que deba ser sólo una decisión gubernamental, sino que debe haber una consulta con el sector privado, para trabajar en conjunto. Ya lo hicimos con las grasas trans o en la campaña por el consumo de sodio", destacó Daniel Funes De Rioja, presidente de la Copal.

"En segundo lugar, creemos que no debe ser tratado como un tema a nivel nacional, sino dentro del Mercosur. Porque si cada país tiene una etiqueta diferente no existe comercio intrazona, se estarían fijando barreras paraarancelarias. El Mercosur es el ámbito y lo están reconociendo los gobiernos. Desde el sector privado de los países intrazona hay un consenso y queremos articular con el sector público en la adopción de un nuevo etiquetado", comentó.

Tercero, "se debe definir qué tipo de etiquetado llevarán los alimentos. Desde la Cipam estamos de acuerdo con un etiquetado frontal, pero que sea de carácter indicativo, no disuasivo. Que se indique sin demonizar a los alimentos, no lleve colores de alerta, como en Francia, o alertas, como en Chile, que son modelos citados por el ministro", destacó Funes de Rioja.

Rubinstein dijo, en varias oportunidades, que no buscan demonizar alimentos, pero sí disuadir su consumo. Y que el cambio de etiquetado también es una señal a la industria para que reformule sus productos.

En la reunión de ministros de Salud de Mercosur, realizada días atrás en Asunción, Paraguay, se suscribieron acuerdos en los que se comprometieron a impulsar el etiquetado frontal de alimentos con contenido excesivo de grasas, sodio y azúcares, con lo cual, en principio, no habría problemas en que la nueva norma sea compartida por todos los países miembro. Lo mismo sucedió en la Cipam, donde la industria de los países de la zona común debatieron y llegaron a un consenso.

Ahora, las cámaras de los países miembro buscarán presentar, en los próximos días, su propuesta a los respectivos gobiernos para ser partícipes del debate sobre el etiquetado que se aplicará, algo aún no muy definido a nivel público. También llevarán la propuesta al presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, en su calidad de presidente pro tempore del Mercosur.

La industria de alimentos y bebidas del Mercosur aporta 6,5 millones de empleos directos e indirectos y exporta u$s 76.280 millones anuales, según Cipam.

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