Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

U$D

DÓLAR
/
MERVAL

Derribar más barreras

La mirada sobre el desarrollo profesional de la mujer cambia y se posa en los condicionamientos internos. El rol fundamental de las mentoras.

Derribar más barreras

De los graduados de la carrera de derecho, cerca del 60% son mujeres. En la matrícula, la torta se parte de manera igualitaria, aunque cualquiera que asista a la jura de los miércoles en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal verá más faldas que corbatas. En materia de socios/as, en los estudios locales, un 15% son abogadas. Para Carolina Zang, socia administradora de Zang, Bergel & Viñes, si bien la inclusión de las mujeres en el mercado laboral legal aumenta de manera constante, aún persisten muchas barreras sociales y culturales que hacen subsistir dificultades para que lleguen a cargos de liderazgo y de management. "Hay una gran necesidad de dar a conocer casos y ejemplos de mujeres abogadas que hayan llegado a socias, porque cuando hay diversidad de género en los puestos de mando esto se convierte en un role model y se genera un circuito virtuoso para que otra mujer ascienda dentro de esa organización", razona.

A las abogadas más jóvenes, señala, "les falta todavía la guía de tutores, y el resultado de esto es una falta de equilibrio entre la autogestión y la competencia". Es importante que cada abogada "busque un tutor en el inicio de su carrera, un mentor e inclusive un sponsor para lograr el mayor desarrollo profesional posible", agrega.

Roxana Kahale, titular de la firma que lleva por nombre a su apellido, apunta no solo contra las barreras externas al desarrollo profesional de las abogadas sino, también (y más bien) a otras internas que "pueden paralizar a la mujer abogada en la diagramación de su plan de carrera o convertirse en una profecía auto cumplida".

Kahale usa una regla nemotécnica construida sobre la expresión "sí, puedo", donde la s es de sinceridad, la i de inteligencia, p de planeamiento, u de única, e de entusiasmo, d de desdramatizar y o de ordenarse. "Hay que plantearse qué plan de carrera y de vida una quiere tener, que equilibrio entre vida personal y trabajo se quiere tener. De ello dependerá aceptar una carrera que requiera viajes y muchas horas fuera de casa o un ejercicio profesional más tranquilo y manejable", dice en relación a la primera categoría. Cuando las cosas parecen no resultar, agrega en relación a la última, "hay que ordenarse, rearmar el plan de carrera, contactarse con colegas o clientes amigos, ver diferentes perspectivas y volver a empezar".

Otras miradas

Lina Anllo, titular de Anllo Abogadas habla del "techo de cristal", esa barrera implícita cargada de estereotipos, de preconceptos, de prejuicios masculinos y también femeninos que impiden el ascenso de las mujeres. "Todas las abogadas hemos vivido alguna vez una cara de desconfianza o de incomodidad de parte de un cliente (hombre o mujer) cuando lo atendemos por primera vez. Claramente ese cliente esperaba un abogado para su caso, luego, ese resquemor inicial se disipa y el caso fluye", reflexiona.

 

Un impedimento adicional, dice, es el networking, que para la mujer suele ser "más social que económico".

"Las mujeres-generaliza- no participamos de los encuentros informales de comunicación con jefes (partidos de fútbol, golf, after office), espacios de conocimiento, de decisiones y por qué no, de promociones, en las que no estamos convocadas o no podemos asistir porque nuestra vida familiar nos impone otra agenda".

Aquí, marca Anllo, surge otro impedimento: familia vs. profesión. "En el momento en que nuestra carrera está en pleno ascenso, llega la maternidad y los primeros años de nuestros hijos, y aquí se provoca un impasse (en algunos casos corto, en otros hasta ha significado el abandono de la profesión), que conjuga en negativo para ocupar las primeras ligas profesionales".

Falta de mentoras

Otro factor, dice, es la escasez de mentoras, abogadas que marquen el paso a las más jóvenes o las que todavía no han llegado. Y un último impedimento: "Nosotras mismas, donde los preconceptos (ese fuero no es para mujeres -el penal o financiero/económico por ejemplo-, no voy a poder, no estoy a la altura, cuando tenga que viajar por trabajo no podré dejar a mi hijo), juegan en detrimento de nuestra autoestima y nos convertimos en las principales boicoteadoras de nuestra llegada a la cima".

 

Para Gabriela Colombo, directora de Legales y Asuntos Gubernamentales de Mercado Libre, la principal barrera, común a la mayoría de las mujeres profesionales, es la doble jornada laboral conjugada con las tareas de cuidado (comida, vestimenta, aseo, educación, traslado, atención de niños, enfermos, ancianos y gestión de las actividades del grupo familiar), que insumen una cantidad de tiempo y energía que las mujeres, por lo general, aportan en una proporción mucho mayor que los hombres. "Ese tiempo y energía son recursos que las mujeres no invierten en sus carreras, o que compensan restándolos de su vida social o de su propio cuidado", señala la ejecutiva.

Adicionalmente, agrega, existen "sesgos culturales" que funcionan como "barreras al desarrollo profesional" de las mujeres: la (auto)subestimación de sus habilidades y logros; su perfeccionismo, baja tolerancia al error y mayor aversión al riesgo; su dificultad para comunicar sus propios logros; su falta de conciencia sobre el valor de las redes sociales en el ámbito profesional; su necesidad de ser apreciadas por otros y lo que están dispuestas a ceder para conseguirlo, incluso en su propio detrimento.

"Las abogadas están inmersas en este contexto y enfrentan estas mismas barreras. A éstas se suma la escasa (aunque, por fortuna, creciente) participación de mujeres en roles de decisión en el poder judicial, la facultad de derecho, los estudios jurídicos y los departamentos legales corporativos. Esa sub-representación priva a las abogadas de voz y voto en decisiones que impactan en su desarrollo profesional", señala Colombo y resume: "Quienes contamos con el privilegio de ocupar estos roles tenemos una responsabilidad enorme en ayudar al crecimiento profesional de las jóvenes abogadas".

AVANCE

Hace 10 años, los graduados de abogacía eran 50% hombres y 50% mujeres, mientras que las socias de estudios corporativos representaban alrededor del 10% del total. Fuentes: MiX Ministerio de Educación, CPACF, Latinlawyer.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar