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La tasa de desempleo estadounidense conspira contra de las fuerzas armadas

Los reclutadores del ejército buscan a 80.000 hombres y mujeres que estén dispuestos a incorporarse a la fuerza que continúan las movilizaciones desde Irak hasta Afganistán, pero el crecimiento del empleo conspira.

El Ejército ya incorporó 400 reclutadores a la dotación de 9.000 empleados con la que ya cuenta.

El Ejército ya incorporó 400 reclutadores a la dotación de 9.000 empleados con la que ya cuenta.

La tasa de desempleo más baja en una década es una buena noticia para los estadounidenses pero es mala para la expansión de las fuerzas armadas estadounidenses.

Para alcanzar el objetivo del presidente Donald Trump, de que haya más efectivos en las fuerzas armadas, los reclutadores del ejército buscan a 80.000 hombres y mujeres que estén dispuestos a incorporarse a la fuerza más grande del Pentágono en tanto continúan las movilizaciones desde Irak hasta Afganistán.

Esto representa 11.500 soldados más este año que en 2017. La tasa de desempleo estadounidense opera en contra de las fuerzas armadas. El mes pasado, las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo alcanzaron el nivel más bajo en casi cinco décadas.

La economía estadounidense sumó 313.000 empleos en febrero en tanto la tasa de desempleo se mantuvo estable en 4,1%.

Si bien el Pentágono ha podido respetar las metas de reclutamiento en los últimos años, se considera que las tasas de desempleo por debajo del 6%o -que constituyen la norma desde finales de 2014- son un factor clave que debilita dichos esfuerzos.

Para cumplir con los objetivos de Trump, el Ejército ya incorporó 400 reclutadores a la dotación de 9.000 empleados con la que ya cuenta. Se destinarán cientos de millones de dólares más a ofrecer beneficios para atraer nuevos contratados. Se ha implementado incluso una bonificación inmediata para quienes estén dispuestos a someterse a un adiestramiento básico en el plazo de un mes.

También pueden recibir más dinero los individuos que quieran ocupar puestos difíciles de cubrir en ingeniería y ciberseguridad.

"Nuestros reclutadores son conscientes del entorno difícil en el que están trabajando", dijo en una entrevista Kelli Bland, portavoz del Comando de Reclutamiento del Ejército en Fort Knox, Kentucky. "Pero no es algo que no podamos superar."

Los subsidios por desempleo llegaron a su mínimo histórico en cinco décadas.

Otro problema es la falta de conocimiento sobre las fuerzas armadas. Investigaciones llevadas a cabo por el ejército demuestran que aproximadamente un 50% de los jóvenes no sabe nada sobre la milicia y no conoce la mayoría de las ramas.

Los reclutadores intensifican los esfuerzos para sumar a personas influyentes como directores y docentes de escuelas secundarias, que aboguen por alistarse en las fuerzas armadas. La iniciativa comprende "tours de educadores" a bases, donde pueden subirse a helicópteros y hablar con los pilotos para, de esa manera, tomar conocimiento de las oportunidades.

Estas medidas surgen después de haber estudiado durante años de qué manera la economía civil afecta el reclutamiento, según Beth Asch, economista sénior de Rand Corp. en Santa Monica, California, dedicada al estudio del personal militar.

"Cuando la tasa de desempleo baja -como ha sucedido- lo mismo sucede con el alistamiento militar", dijo Asch en una entrevista. "Hay una relación positiva."

La obesidad y las adicciones

La reserva de aspirantes también se contrae. Debido a las elevadas tasas de obesidad, la drogadicción, los antecedentes penales y las calificaciones deficientes en la prueba de aptitud del Ejército, la reserva de reclutas aptos asciende apenas a 29% de la población disponible de 17 a 24 años.

La última vez que el Ejército debió reclutar a 80.000 personas fue en 2008, cuando la crisis financiera global imprimió atractivo a un sueldo militar estable.

Si bien la tasa de desempleo nacional es baja, sigue habiendo bolsones donde el desempleo persiste y el alistamiento puede resultar más fácil. El año pasado, Alaska tuvo la tasa de desempleo más alta -7,2%- seguida por Nuevo México con 6,2%.