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MARTES 19/03/2019

Bolsonaro ganó con el 55% de los votos y ratificó un rumbo económico ortodoxo

El ex militar de ultraderecha le sacó más de diez puntos a su rival, Fernando Haddad, en el ballottage y será presidente de la República de Brasil

Jair Messias Bolsonaro, de 63 años, reivindica el golpe militar del 1964 y es famoso por sus frases xenófobas, racistas y misóginas

Jair Messias Bolsonaro, de 63 años, reivindica el golpe militar del 1964 y es famoso por sus frases xenófobas, racistas y misóginas

Jair Bolsonaro será a partir del 1° de enero de 2019 el presidente de la República Federativa de Brasil. El resultado del ballottage fue de 55% a 45% y confirmó lo que todas las encuestas vaticinaban un triunfo contundente sobre el petista Fernando Haddad.

Aunque el reemplazante de Lula sumó 14 millones de votos al resultado de la primera vuelta no logró revertir el resultado que ya era muy desfavorable. El candidato del PSI (Partido Social Liberal) sumó cerca de siete millones de votos más y pudo imponerse también ayudado por un 7% de votos nulos y un 2% de blancos. El porcentaje de asistencia a las urnas fue similar al de hace tres semanas, a pesar que se especulaba con una mayor afluencia de electores por miedo al triunfo de líder ultraderechista.

En su primer mensaje a la población, el mandatario electo dio una muestra de lo que representa y lo que quiere para su país. Inició con una oración junto al senador y pastor evangélico Magno Malta y terminó con su frase de cabecera: Brasil por sobre todo y Dios por encima de todos. Además repitió varias veces que triunfó "la verdad" y reafirmó otro concepto, el de "Brasil Primero", frase que hace recordar a otro líder de derecha mundial, Donald Trump.

Su discurso, además, se centró en dos ejes. El carácter democrático de su gobierno, en respuesta a las acusaciones de autoritarismo vertidas desde la oposición, y su compromiso con las reformas económicas estructurales pro-mercado.

Dijo que pretende una administración pública desburocratizada y mínima y que es su primer objetivo alcanzar el superávit de las cuentas del estado. Así ratificó su compromiso con las privatizaciones de las principales empresas y con el recorte de gastos, que tiene como ítem más importante el frente previsional. En campaña había confirmado su propuesta de privatización del sistema de pensiones y de reducción del endeudamiento público a partir de la venta de las compañías estatales.

En el terreno internacional, también se mostró claro. Dijo que abandonarán la política exterior "ideologizada" que hubo en los últimos años y que se acercarán a los países centrales, los que pueden generar inversiones en el país. Esto significa, según lo que adelantó en la campaña, que dará menos importancia a esquemas como el BRICS o el Mercosur y mayor relevancia a una asociación con Estados Unidos o Europa.

Bolsonaro no se refirió, sin embargo, al tema de la flexibilización de la portación de armas, otro de sus caballitos de batalla. Aunque dijo que los brasileños "caminarán más tranquilos por las calles".

También hizo hincapié en el respeto a la propiedad privada, que hizo recordar a su promesa de caracterizar como terrorismo las invasiones de propiedades.

Tampoco habló de otro de sus temas predilectos, la educación sexual, aunque dijo que su gobierno será un "faro de moralidad".

La crisis política, social e institucional, fruto de la megacausa de corrupción Lava Jato, significó la cárcel y procesamiento de buena parte de los dirigentes de esos partidos y junto a la crisis económica, que se inició durante el gobierno de Dilma Rousseff y que continuó en el gobierno de la coalición del MDB y PSDB, dieron el andamiaje al descreimiento de la población hacia la política y al surgimiento de un "outsider" que no oculta con frases altisonantes su pensamiento ultra religioso y discriminador.

El triunfo de Bolsonaro significa también la llegada al poder de un grupo de militares que reivindican el golpe de 1964 y que prometen "mano dura" contra la delincuencia y la corrupción y una moralidad ultra conservadora.

Entre los referentes del ejército que formarán parte del gobierno están el vicepresidente electo y general retirado, Hamilton Mourao, quien fue expulsado de la fuerza por la presidenta Dilma Rousseff luego de que declarara que los militares debían intervenir el poder judicial.

El general retirado del ejército Alessio Ribeiro Souto, que será ministro de Educación, propone que los libros escolares digan que el golpe del 64 sea tratado como un "movimiento para combatir el comunismo" y que incluyan el "creacionismo" en las explicaciones sobre el origen del hombre.

El general retirado Oswaldo Ferreira, en tanto, será el Ministro de Infraestructura y propone realizar obras hidroeléctricas en la selva del Amazonas que fueron canceladas por temas medioambientales.