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DOMINGO 20/01/2019
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Mercados arrojan dudas sobre la Fed pero aplauden las medidas del BCE

El reciente anuncio del fin del plan de recompra masiva de activos en Europa no provocó sobresaltos. En cambio, crecen las dudas en EE.UU. sobre el futuro de su economía y del programa monetario. En particular, los operadores no parecen creer que el crecimiento estadounidense vaya a ser en el futuro tan alto como cree la Fed. Ni la inflación tan baja

Mercados arrojan dudas sobre la Fed pero aplauden las medidas del BCE

"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad, la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación". Este es el inicio de la célebre novela de Charles Dickens "Historia de dos ciudades" ("A Tale of Two Cities"), que refleja lo que era la vida caótica en la París de la Revolución Francesa, en contraste con la previsibilidad con que se vivía en Londres en esa misma época.

Esta cita sirve también para ilustrar cómo los mercados empiezan a percibir de manera disímil el accionar actual de los dos principales bancos centrales del mundo, la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco Central Europeo (BCE). Si a este último hoy se lo ve como más previsible, a la Fed le está costando convencer hacia dónde se dirige su política monetaria.

Encima, este escenario se potencia con la incertidumbre que provoca en el mundo emergente las dos subas de tasas de interés del banco central estadounidense de este año (el 22 de marzo y el 14 de junio), y muy especialmente en América Latina y la Argentina.

Crece la desconfianza

¿Qué es lo que genera tanto nerviosismo en los mercados respecto del programa monetario de la Fed? Los analistas empiezan a desconfiar del panorama que describen los funcionarios del organismo dirigido por Jerome Powell. Y, como siempre pasa en estos casos, todo es cuestión de matices, o de si se prefiere ver el vaso medio lleno, o medio vacío.

Si uno se guía por la versión oficial, la economía estadounidense crece de manera sostenida (+3% en el segundo trimestre), el desempleo se ubica en niveles muy bajos, y la tasa de inflación, cerca del 2% anual, es la prueba de que haría falta estar atentos al posible recalentamiento económico. Frente a este escenario, la política de suba de tasas resulta de lo más previsible, en la visión de los analistas.

Pero, como sostiene Dickens, puede ocurrir en simultáneo "la época de las creencias y de la incredulidad". Por eso, un dato que no escapa a los mercados es la continua reducción que se está dando en el diferencial de rendimiento entre las tasas que pagan los bonos de EE.UU. de corto plazo, a 2 años, y los de largo, a 10 años. Hoy, este diferencial se ubica en menos de 40 puntos básicos, toda una señal para los inversores. De acuerdo con un informe del Bank of New York Mellon, "este aplanamiento de la curva permite suponer una desaceleración de la economía. El mercado de deuda no parece compartir la convicción de la Fed respecto de que todo anda bien".

Esta opinión es acompañada por los analistas de BlackRock, el fondo de inversión que participó recientemente de un "minirescate" financiero al Gobierno argentino, comprando Botes 2023 y 2026 para ayudar a frenar la corrida cambiaria: "Si la Fed realizó un excelente trabajo de comunicación durante estos últimos años, y por más que los mercados hayan largamente anticipado la normalización de su política monetaria, todavía subsisten más preguntas que respuestas sobre sus futuras medidas". El mayor temor tiene que ver con la posibilidad de que se dé un menor crecimiento con mayor inflación. Una hipótesis que dificultaría de manera significativa la tarea de la Fed.

Cambia, todo cambia

Mientras tanto, no hace falta ejercitar demasiado la memoria para recordar las épocas en que el BCE parecía incinerarse como el ave Fénix, preso de las turbulencias generadas por la crisis de la deuda soberana que consumía al continente europeo. Hubo que llegar hasta el extremo de las amenazas veladas para que el mundo financiero entendiera que la defensa de la moneda común iba a ser total. "El BCE está preparado para hacer todo lo necesario para preservar el euro. Y créanme, esto será suficiente", afirmó su presidente, Mario Draghi, en julio de 2012.

Desde entonces, la situación del máximo organismo monetario fue similar a la de quien empieza a salir de un pozo. Por eso tal vez hoy sorprenda menos la favorable reacción de los mercados frente al anuncio de Draghi sobre el fin del programa de estímulo monetario y de recompra masiva de activos, previsto para dentro de seis meses. En otras circunstancias, esta noticia hubiera caído como una bomba, pero ahora se la ve de una manera mucho más desapasionada. Y esto a pesar de la crisis financiera que persiste en Italia, potenciada ahora con la llegada de un gobierno populista que no comulga para nada con las ideas del BCE.

En realidad, el panorama en Europa está bastante lejos de ser un lecho de rosas (las previsiones de crecimiento tuvieron que ser corregidas hacia abajo), y tal vez allí radique el secreto de la buena receptividad de los mercados con respecto al anuncio de Draghi. En estos momentos, daría la sensación de que a los funcionarios del BCE se los percibe como más confiables que a los de la Fed.

De ahí que, luego de las reuniones paralelas de los comités de política monetaria de ambos organismos (las dos tuvieron lugar durante la semana pasada), para los especialistas flote en el ambiente un cierto aire "dickensiano". Porque si el BCE pareciera estar viviendo una "primavera de la esperanza", los funcionarios de la Reserva Federal podrían estar adentrándose en "el invierno de la desesperación", en caso de que sus medidas difieran cada vez más con respecto a las expectativas de los mercados.

Comentarios1
Javier Alejandro
Javier Alejandro 18/06/2018 09:55:17

dejan de soñar. los yankies saben lo que hacen. europa esta muriendo x el euro

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