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Alertan que la suba de tasas de la Fed puede causar una caída en las acciones

Desde el piso de la crisis subprime, la capitalización bursátil mundial se triplicó, pero ahora existe el riesgo de una fuerte caída por la política monetaria contractiva

Alertan que la suba de tasas de la Fed puede causar una caída en las acciones

Los argentinos lo saben mejor que nadie: tarde o temprano, todas las "fiestas" financieras llegan a su fin y, con su término, también se plantea el momento de pagar esa fiesta. Para los mercados bursátiles mundiales, tal vez podría estar llegando uno de esos episodios en los que un rally alcista toca su techo y da paso al movimiento contrario, algo que nadie sabe cuán grande puede ser. Por lo menos, esta es la perspectiva que brindan los analistas del Bank of America-Merrill Lynch en un reciente informe sobre el tema: la suba de tasas de la Reserva Federal podría provocar el fin de una de las mayores subas en el valor de las acciones de la historia, una situación que ya se dio en el pasado.

Hace tan solo un año atrás, el 8 de julio de 2016, el rendimiento de los Bonos del Tesoro a 10 años había caído a su nivel más bajo de su historia (un 1,3579%).

Desde entonces, la Fed decidió cambiar de política monetaria y comenzar una suba de su tasa de interés de referencia para adaptarse a la reactivación económica y al riesgo inflacionario. Vale recordar que, a partir de 2008, el organismo había atravesado con bastante dificultad la crisis subprime, en la que casi se dio un colapso total del sistema financiero estadounidense. Por eso sus autoridades habían decidido reducir las tasas de referencia hasta niveles cercanos a cero y evitar, a través de la emisión monetaria masiva, que la hecatombe se transformara en una profunda depresión económica.

Nueve años más tarde, la Fed puede darse por satisfecha con el resultado de su tarea: la crisis fue superada y la economía crece con fuerza. A tal punto fue esta recuperación que el mercado de renta variable vivió un extraordinario rally alcista, que permitió triplicar el valor de las acciones, partiendo del piso al que habían llegado en 2009. Hoy, con la economía recuperada, el organismo ya encadena tres subas de tasas y se prepara para hacerlo una vez más durante 2017. La consecuencia de esta medida es que en los últimos 12 meses, el rendimiento de los Bonos del Tesoro a 10 años subió 100 puntos básicos, pero por ahora el mercado de acciones no parece haberse dado por enterado.

Políticas no acomodaticias

Según los analistas del banco Michael Hartnett y Jared Woodard (autores del informe), esto podría cambiar muy pronto. "Las tasas de interés deberían elevarse en los próximos seis meses, lo que sería negativo para las acciones y el crédito. Las nuevas políticas de los bancos centrales son percibidas por los inversores como mucho menos acomodaticias. Por eso, el punto de inflexión masivo de liquidez de los bancos centrales podría provocar una fuerte caída de los mercados el próximo otoño", de acuerdo con los especialistas [se refieren a septiembre y octubre, N.del R.].

¿Cómo podría reaccionar el mercado de renta variable a este escenario tormentoso que se anuncia desde el BofA-ML? Como se dijo, hasta ahora parecería seguir bailando y no darse por enterado que ya se empiezan a encender las primeras luces de alerta, señal de que la fiesta se termina. Los datos muestran que, en un año, la capitalización mundial de las acciones aumentó más de u$s10 billones, para alcanzar los u$s 75,4 billones (+12,8% desde principios de 2017). Una suba que triplicó el valor que tenía la renta variable en 2009 (u$s 25,5 billones).

Pero como en la montaña rusa, en algún momento este rally alcista debería tocar su techo y provocar un cambio de tendencia. Incluso para varios funcionarios de la Fed, la suba habría llegado demasiado lejos. Justamente, en la última reunión del comité monetario, tres de sus miembros expresaron su preocupación por el hecho de que "la poca volatilidad del mercado esconda una acumulación de riesgos para la estabilidad financiera".

El comentario pasó bastante inadvertido frente a la inquietud general por la marcha de la inflación. Pero da la pauta de que ya se está hablando del tema en el seno del organismo.

Como sostienen los analistas del banco en su informe, "Creemos poco probable que el rendimiento extremadamente sólido de las acciones y los bonos durante el primer semestre se repita durante la segunda mitad del año.

Ahora es prácticamente inaceptable que la Fed o cualquier otro banco central generen una burbuja en Wall Street. La política monetaria tendrá que endurecerse para aumentar la volatilidad, reducir la inflación de Wall Street y bajar la desigualdad. Hay dos maneras de curar la desigualdad: se puede hacer que los pobres sean más ricos, o que los ricos sean más pobres. Y la Fed va a reducir su hoja de balance con la esperanza de que Wall Street sea más pobre". Eso significa que Janet Yellen y su equipo no harán nada para salvar a los mercados en caso de que empiece un rally bajista.

La historia se repite

Por más que generalmente se sostenga que la historia se repite dos veces, primero como tragedia y luego como farsa, en el caso de las políticas contractivas de la Fed, su impacto sobre los mercados bursátiles ya supera el déjà vu. Por lo que directamente estaría marcando una regla, según el informe del BofA-ML, en la que cada período de ajuste monetario derivó en un "evento financiero".

Justamente, en los últimos 40 años esta correlación se dio en siete oportunidades: en 1974, la suba de tasas derivó en la quiebra del banco Franklin National; en 1982 fue la crisis de la deuda latinoamericana; en 1987 provocó el crac bursátil; en 1990, la crisis de las compañías de ahorro y préstamo ("Savings and Loans"); en 1997, la crisis de la deuda en Asia y Rusia; en 2000, la burbuja punto com; y en 2007, la crisis subprime. ¿Alguien se anima a sostener que esta vez va a ser diferente?