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SÁBADO 23/03/2019

Salvaguarda irlandesa: el gran dilema en las negociaciones por el Brexit

El acuerdo con la Unión Europea contempla "condiciones especiales" para la frontera de Irlanda, lo que enfurece a los "brexiters"

La primera ministra del Reino Unido Theresa May se encuentra en una encrucijada

La primera ministra del Reino Unido Theresa May se encuentra en una encrucijada

Para los miembros del parlamento que votan sobre el acuerdo del Brexit que propone Theresa May, el llamado backstop, o salvaguarda irlandesa (dispositivo que busca garantizar que no habrá una frontera "dura" entre las dos Irlandas), pasó a ser una de los temas más polémicos.

Leo Varadkar, el premier irlandés, empleó el término por primera vez en diciembre de 2017 para describir los acuerdos apuntados a mantener abiertas las fronteras en el isla de Irlanda "si todo lo demás fracasa" en las negociaciones sobre el Brexit.

Desde entonces, el backstop fue muy criticado en Westminister y con frecuencia malinterpretado. La cuestión de si podría "durar indefinidamente" —como concluyó el año pasado Geoffrey Cox, fiscal general de Gran Bretaña— en el parlamento se convirtió en un punto que une en su oposición al acuerdo del Brexit a los que están a favor de abandonar la Unión Europea y al Partido Unionista Democrático (DUP).

El martes, en una nueva recomendación legal, Cox dijo que las cláusulas del acuerdo de último minuto entre May y Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, "reducen el peligro" de que el Reino Unido quede atrapado en la salvaguarda debido a mala fe por parte de la Unión Europea. Pero agregó que "no varía el riesgo legal" de que el Reino Unido "no tenga medios lícitos de salir si quedara atrapado en el backstop "debido a diferencias insalvables"

-¿Qué es la salvaguarda o backstop?

-Las 585 páginas del tratado de salida de la UE resumen los acuerdos regulatorios que garantizan que no volverá la frontera física que divide Irlanda entre norte y sur. El objetivo es proteger el Acuerdo del Viernes Santo de 1998 que puso fin a los "problemas" en Irlanda del Norte y al mismo tiempo garantiza la integridad de la legislación de la Unión Europea.

A menos que otras medidas hayan evitado una frontera "dura", la salvaguarda entraría en vigencia cuando termine el período de transición de Gran Bretaña, fijado para fines de 2020 pero que puede prorrogarse hasta diciembre de 2022.

La intención es que sea temporaria pero se mantendría "a menos y hasta" que haya acuerdos alternativos entre la Unión Europea y el Reino Unido. Éstos podrían reemplazarla en parte o en su totalidad.

-¿Por qué es tan importante?

-Por sobre todo, la salvaguarda es polémica porque exige que Gran Bretaña y la Unión Europea —en lo que apunta a ser un acuerdo de salida— tomen decisiones sobre sus relaciones después del Brexit.

Eso muestra las opciones que tiene Londres sobre qué clase de obligaciones está dispuesto a aceptar el Reino Unido para mantenerse lo suficientemente cerca de la Unión Europea como para mantener una frontera abierta en Irlanda del Norte. Dicho de otra manera, la salvaguarda fuerza a May a reconocer que su compromiso de mantener una frontera abierta con Irlanda no es compatible con sus límites en la búsqueda de una política comercial independiente y el fin de las normas dictadas por Bruselas.

Mientras tanto, la UE se vio obligada a hacer promesas al Reino Unido sobre acceso al mercado que durarían indefinidamente.

-¿Cuáles son las principales características de la salvaguarda?

-La parte fundamental de la salvaguarda se relaciona con Irlanda del Norte. La región se rige por el régimen regulatorio de la Unión Europea que habilita el mercado único de productos en la isla. Otras cláusulas permiten la continuación del área de circulación común y protege los compromisos sellados durante el proceso de paz.

Otro elemento crucial es la aduana. Irlanda del Norte sigue en la unión de aduanas de la Unión Europea, lo que significa que en el futuro se beneficiaría de los acuerdos comerciales de la UE. Mientras tanto, el Reino Unido pertenece a una unión de aduanas más básica con la UE e Irlanda del Norte. Eso evita los controles aduaneros a lo largo del Mar de Irlanda que May estaba decidida a evitar porque han dividido al Reino Unido.

Juntos, la UE, Irlanda del Norte y el Reino Unido forman un "único territorio aduanero".

-¿Cuáles son las desventajas?

-Los que están a favor del Brexit consideran que el plan compromete la soberanía del Reino Unido. La unión aduanera evitaría que Gran Bretaña firme acuerdos comerciales integrales. Eso enfurece a los Conservadores Euroescépticos. Irlanda del Norte también se sometería a una regulación europea mucho más estricta que el resto del Reino Unido. Eso enojó mucho al Partido Unionista Democrático, que sostiene la mayoría parlamentaria de May.

Belfast podría decidir no adoptar nuevos aspectos de la legislación europea, por ejemplo cualquier regulación futura sobre inteligencia artificial, pero cumpliría las normas cuando se actualice el actual reglamento para las mercaderías.

Bajo la salvaguarda, Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en diferentes grados, también aceptan restricciones de la UE "a la igualdad de condiciones" en cuanto al pago de impuestos, ayuda estatal y medio ambiente.

Esa fue una condición de la Unión Europea en la oferta al Reino Unido de lo que equivalía a una unión de aduanas indefinida, con acceso a Europa libre de aranceles, si estaba dispuesto a aceptar la salvaguarda.

El acuerdo le brinda al Reino Unido acceso al mercado pero no exige los aportes al presupuesto de la UE y excluye algunas exigencias clave de la UE, como acceso a las aguas pesqueras británicas.

En términos prácticos, la salvaguarda es un acuerdo comercial prometedor pero incompleto. No incluye ningún acuerdo para facilitar el movimiento de mercaderías, lo que significa que las filas en las fronteras podrían casi ser tan largas como en un escenario sin acuerdo.

-¿Hay manera de reemplazarla?

-Sí. La Unión Europea está dispuesta a dejar caer la unión aduanera del Reino Unido en cualquier momento. Pero eso requeriría que Gran Bretaña acepte una salvaguarda de sólo Irlanda del Norte, una medida que la primera ministra rechazó porque disolvería el Reino Unido.

La Unión Europea y el Reino Unido trabajan con fluidez para encontrar acuerdos alternativos, como tecnología para evitar una frontera física.

Ambos lados admiten que esas soluciones aún no existen. Pero se comprometieron a hacer sus mayores esfuerzos para encontrarlas.

Finalmente, la Unión Europea y el Reino Unido podrían acordar un acuerdo comercial integral que evitara la necesidad de la salvaguarda, o parte de ella. Si Gran Bretaña se mantuviera en el mercado único y en la unión aduanera, no se necesitaría ninguna salvaguarda.

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