Lunes  21 de Enero de 2019

Hacia dónde va Gran Bretaña tras el Brexit: la mirada de ocho ex cancilleres

Opinan ocho ex cancilleres británicos. Euroescépticos y proeuropeos hablan sobre los pros y contras de la decisión que cambiará el mapa de ese continente

Hacia dónde va Gran Bretaña tras el Brexit: la mirada de ocho ex cancilleres

En pocas semanas, el Reino Unido estará listo para entrar en la nueva era de la "Gran Bretaña post Brexit". Desde el comercio hasta la legislación y el empleo, todas las áreas de la política y las políticas se verán afectadas por la realineación geopolítica más importante desde la Segunda Guerra Mundial. Por voluntad propia o no, el cambio está llegando, no solo a las instituciones sino al papel de Gran Bretaña en el mundo.

Desde la desaparición de su imperio, Gran Bretaña ha desarrollado un papel global fundado en dos pilares: relaciones semidistantes con Europa y lazos estratégicos estrechos con Estados Unidos. Ambos se están desmoronando. La salida de la UE inevitablemente alejará al Reino Unido de sus amigos en el continente mientras que la presidencia de Donald Trump ha puesto en duda el concepto mismo de una "relación especial" transatlántica.

Lord Palmerston, gran estadista del siglo XIX y secretario de Relaciones Exteriores durante 15 años, señaló en relación con la política exterior de la nación: "No tenemos aliados eternos ni enemigos perpetuos. Nuestros intereses son eternos y perpetuos". Ahora bien, a medida que se inicia la separación de Gran Bretaña de la UE, ¿cuáles son estos nuevos intereses?

El ámbito en el que se abordará esta cuestión es el Ministerio de Relaciones Exteriores y Asuntos del Commonwealth. Al gran edificio imperial con vistas a St James's Park se lo considera, indistintamente, un testamento del prestigio internacional de Gran Bretaña, una jaula dorada o un símbolo de glorias pasadas.

Desempeñar el cargo de secretario de Relaciones Exteriores pone a prueba la inteligencia de un individuo en medio de la tiranía de los acontecimientos; los une a los momentos decisivos del día. Las decisiones que toman dan forma tanto a su carrera política como a su país.

Ahora más que nunca. El FT preguntó a todos los políticos vivos que desempeñaron este cargo sobre el Reino Unido con posterioridad al Brexit. Ocho respondieron brindando su opinión respecto del lugar de Gran Bretaña en el mundo en 2019 y más allá.

- David Owen 1977-1979, laborista - Partido Socialdemócrata:

"Diré algo para complacer a las personas de ideología liberal a quienes creo -supongo- que realmente represento de alguna manera", declara, a la vez que se lanza a argumentar en favor de aumentar el gasto en defensa: "Obama le dijo a Cameron si quieres una relación especial, gasta más en defensa... y creo que eso lo resume todo".

Como uno de los dos ex secretarios de Relaciones Exteriores que hizo campaña a favor del Brexit, Owen sostiene que la prioridad del Reino Unido es complacer a Estados Unidos y eso implica aumentar el gasto en seguridad, independientemente de quién esté en el Despacho Oval. "Creo que en este momento prima un imperativo absoluto y es la opinión pública estadounidense -en particular de los coroneles- sobre el futuro de la OTAN y un interés muy esporádico en la política exterior en el Congreso", afirma el ex funcionario. "No se puede esperar que Estados Unidos siga pagando las cuentas, a menos que desde este país reciba información de que estamos pagando más de lo que nos corresponde".

El hecho de ser un ex médico de centro-izquierda que está a favor de aumentar el gasto militar es una de las tantas paradojas acerca de Owen. En 1981, junto con otros tres ex ministros del Partido Laborista privados de representación, se separó del partido para lanzar el Partido Socialdemócrata, de perfil centrista. Era el único euroescéptico. Antes de eso, Owen se había sido el secretario de Relaciones Exteriores más joven de toda una generación, cargo que asumió a la edad de 38 años.

Hoy, con 80 años, abandonó todas sus antiguas convicciones sobre el lugar que ocupa Gran Bretaña en el proyecto europeo. Su camino hacia el Brexit empezó con Hugh Gaitskell, el pragmático líder laborista que abogó apasionadamente contra el federalismo europeo antes de su muerte repentina en 1963.

"Coincidía totalmente con la opinión de Gaitskell sobre Europa. Empecé por creer que no era europeísta, realmente no lo entendía... Pero sentía un instinto visceral de que no era para mí y eso se mantuvo a lo largo de toda mi vida. Era un europeo muy sólido, y lo sigo siendo, pero no soy europeísta".

En su paso por el ministerio de Relaciones Exteriores, intentó frenar el avance hacia una mayor integración en Bruselas. No obstante, recién con la firma del Tratado de Maastricht, en 1992, llegó a la conclusión de que el Reino Unido estaba en mejores condiciones. No le caben dudas de que la política exterior británica se verá fortalecida con la salida del bloque.

"No estoy preparado para renunciar a los elementos clave que conforman una nación, que es el control de la política exterior y la política de defensa. Compartiré soberanía en la OTAN, compartiré soberanía en la ONU. Recurriré a las organizaciones internacionales toda vez que pueda. Pero no estoy preparado para someter nuestra política exterior a una votación por mayoría".

En lugar de buscar la colaboración con miembros de la UE en política exterior, Owen sostiene que Gran Bretaña debe perseguir los intereses británicos por su cuenta. "No puedo imaginar algo peor que aceptar 27 más uno. Creo que a toda esta idea de que Gran Bretaña eventualmente ingresaría y asistiría a una reunión de 27 la hemos dejado atrás. Esa es su organización".

- Malcolm Rifkind 1995-1997, conservador:

Salir del bloque tendrá consecuencias, "algunas buenas y otras no tan buenas", dice. "Por un lado, inevitablemente reducirá nuestra capacidad de influir en la política exterior de la UE. No seremos parte del Consejo de Asuntos Exteriores. Sin embargo, podemos compensar eso de manera bastante significativa. Vamos a tener que invertir más tiempo tratando de averiguar en qué esfera han de intervenir los británicos en el asunto que sea".

De manera previsible, tal vez, para alguien que supo estar al frente del Ministerio de Defensa, la visión de Rifkind se funda en un fuerte papel militar. "Considero que el valor agregado primordial que el Reino Unido puede aportar tanto en pos de la paz y la estabilidad internacionales como de la influencia de los valores que defendemos como país, es recordar que somos una potencia marítima. Es la consecuencia de ser una isla".

Esto huele a glorias pasadas, cuando Britannia dominaba los mares. Sin embargo, Rifkind insiste en que el Reino Unido no está "perdido en la nostalgia". "Cabe observar la facilidad con que este país se transformó del imperio más grande del mundo en una potencia europea de rango medio: no nos ha causado un gran trauma nacional. No nos ha causado inestabilidad política". Los observadores del debacle del Brexit podrían afirmar lo contrario.

Rifkind, de 72 años, insiste en que este enfoque que da prioridad a las cuestiones políticas no equivale a construir el plan "Empire 2.0". "No nos hagamos ilusiones, no somos una superpotencia. No vamos a ser comparables con China o EE.UU., ni cada vez más con India y de nuevo con Rusia". Traza un paralelo entre la Gran Bretaña post Brexit y Japón, "una nación isleña que desempeña un papel muy importante en Asia, pero no de la escala que China puede esperar actualmente".

Rifkind no confía en que el enfoque "Estados Unidos primero" de Trump se consolide como la nueva norma. "Creo que la OTAN sobrevivirá durante los próximos 30 a 40 años. Pero incluso en el marco de la OTAN, Francia y Gran Bretaña pueden aporta a Europa la máxima protección en caso de una Rusia agresiva -durante el gobierno de Putin o con posterioridad a éste- o si -por motivos sobre los que solo cabe especular- Estados Unidos no estuviese allí para protegernos".

También predice que el escenario mundial se dividirá en superpotencias de primer nivel y naciones de nivel medio a las que no les quedará más remedio que trabajar juntas. "Somos una potencia de nivel medio, hemos expresado nuestras posturas a través de la UE, pero eso ya no volverá a suceder ... el siglo XXI será la batalla entre Estados Unidos y China. Aparte están Japón, Canadá, Australia, Francia y Alemania", afirma. "La categoría a que pertenecemos es evidente: potencias que pueden trabajar juntas y tienen objetivos estratégicos".

- Jack Straw 2001-2006, laborista:

La "guerra contra el terrorismo", Irak y los Estados Unidos de George W. Bush dominaron los cinco años de su permanencia en el Ministerio. Hoy su prioridad es el desarrollo internacional. Mediante comunicación telefónica desde India, Straw, de 72 años, afirma que durante su mandato "Blair tenía una opinión clara sobre el papel de Gran Bretaña", ya fuera convencer a Clinton para que actúe en los Balcanes o la intervención en Sierra Leona.

"Si se analizan los últimos 40 años, el momento en el cual Gran Bretaña desempeñó un papel importante en el escenario mundial fue cuando el gobierno gozó de una mayoría superior, que fue durante los mandatos de Thatcher y Blair", señala. "Porque se contaba con líderes más seguros de sí mismos por el hecho de que habían obtenido mayorías absolutas que les confirieron estatus en el mundo".

Como no vamos a estar adentro, vamos a influir desde afuera. A pesar de la fragilidad del gobierno actual, Straw considera que a la Gran Bretaña post Brexit le cabe un "papel muy importante en la geopolítica", que requerirá "nás imaginación y esfuerzo del que hizo falta en los últimos 45 años". Lograrlo significa expandir la red diplomática. "Una de las paradojas es que si se toma en serio el objetivo de mantener nuestra influencia, tenemos que expandir nuestra embajada a la UE", añade. Como no vamos a estar adentro, vamos a influir desde afuera. Para lograr eso, se requieren más personas. Independientemente de los términos de salida, lo que la UE decida nos afectará de manera significativa".

Straw considera que tanto el poder duro como el blando son claves para mantener la influencia global. Menciona el programa de ayuda del Reino Unido, el idioma inglés y el Servicio Mundial de la BBC como herramientas que permiten proyectar el Reino Unido. No obstante, también se requerirán "aumentos sensibles en el gasto de defensa. La diplomacia consiste en trabajar con socios y con personas cuyo instinto es estar en desacuerdo con uno. La diplomacia cuesta dinero", añade.

Straw sostiene que los lazos transatlánticos deben fortalecerse. Espera que Londres todavía pueda ser el número que Washington disque para averiguar qué está pasando en Europa. "Hemos servido de puente. Si pienso en mi relación con Colin Powell y Condoleezza Rice, por supuesto, tenía mucho sentido para ellos desarrollar vínculos directos con sus contrapartes en otros estados europeos clave. Sin embargo, lo que también podían hacer era hablar conmigo en privado acerca de cómo manejarlos y lo que sucedía internamente... lo mismo sucedía con los jefes de gobierno. Esto no será imposible, solo más difícil".

- Margaret Beckett 2006-2007, laborista:

Es la último miembro sobreviviente del gobierno de Harold Wilson en la Cámara de los Comunes. La mujer, de 75 años de edad, mantuvo una presencia constante en la política de primera línea del Partido Laborista, como secretaria de Industria y Comercio, secretaria de Medio Ambiente y, finalmente, en el Ministerio de Relaciones Exteriores. La última cita sorprendió a todos: cuando Tony Blair le ofreció el puesto en 2006, buscando una mano confiable en las agitadas aguas post-Irak, su respuesta -según reveló en una entrevista en ese momento- fue: "Vete al diablo".

En el referéndum de 1975, Beckett abogó por retirarse del Mercado Común. Al igual que muchos socialistas de la época, consideraba que se estaban deslocalizando empleos y menoscabando los derechos de los trabajadores. Pero sus puntos de vista evolucionaron.

"El primer momento decisivo fue en 1983, cuando presentamos la opción de salir", dice ella, ha blando desde su despacho parlamentario.

"Enoch Powell dijo que era la última oportunidad para que el Reino Unido abandonara la UE porque habíamos permanecido durante 10 años y, si nos quedábamos, nuestra economía y nuestras sociedades estarían tan inexorablemente enlazadas que par ambas significaría un daño catastrófico que nos fuéramos".

Empezarán a cuestionar si deberíamos estar en el Consejo de Seguridad de la ONU

"El segundo momento en el que me sentí más a gusto fue cuando los países escandinavos empezaron a unirse. Era una actitud diferente tanto en términos económicos como sociales. Y también significaba que las alternativas hasta ese momento, la Asociación Europea de Libre Comercio y otras, básicamente, estaban muertas".

Beckett es europeísta. Tiene pocas esperanzas de que Gran Bretaña establezca vínculos con otros países de nivel medio y no considera que haya nuevas alianzas por explorar. El Brexit marcará el inicio de un papel "muy disminuido" para Gran Bretaña, y predice que "las personas empezarán a cuestionar si deberíamos estar en el Consejo de Seguridad de la ONU".

"Habrá muchas personas que estarán mucho menos interesadas en nosotros cuando ya no seamos una puerta de entrada a la UE", afirma. "Seremos muy afortunados si conseguimos un acuerdo en el que no se pase por encima de lo que los gobiernos anteriores siempre consideraron los intereses británicos".

Lo que realmente perturba a Beckett es el mensaje de sus rivales. "Durante años, los partidarios del Brexit de línea dura mintieron sobre la UE y difundieron el mito de que Gran Bretaña no tiene opinión propia, que no tiene influencia: que solo tenemos que hacer lo que nos dice Europa". Y con el acuerdo de salida de Theresa May, "generó un escenario en el que eso será cierto por primera vez".

- David Miliband 2007-2010, laborista:

El primer ministro Gordon Brown lo impulsó a al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores para apuntalar su liderazgo dentro del Partido Laborista. Tres años más tarde, Miliband perdió por una mínima diferencia la dirigencia del partido ante su hermano Ed y, en 2013, abandonó tanto el Parlamento como el Reino Unido para liderar la organización benéfica del Comité de Rescate Internacional, de Nueva York.

Sin embargo, el pensamientos del hombre de 53 años aún resuena en el ala de centro-izquierda, y muchos sueñan con que vuelva. Partidario de la permanencia en la UE, aboga por un segundo referéndum. Habla de una "tristeza increíble" con respecto al Brexit, pero también es pragmático, y esboza tres prioridades para la política exterior británica.

"La primera es la reconstrucción más rápida de nuestras relaciones europeas", dice. "El peligro es que pasemos cinco o incluso 10 años recreando las estructuras que tenemos actualmente para cooperar con los aliados europeos. Aunque la verdad es que el resto de Europa, incluso si estamos fuera de la UE, representará a los países más similares del mundo en términos de tamaño, peso, valores e intereses".

Demasiados países olfatean debilidad con respecto a Gran Bretaña en este momento.

En segundo lugar, considera que Gran Bretaña debe pensar en cómo "desplegar activos" para beneficiar su papel mundial, incluidos "los servicios de inteligencia, el presupuesto de desarrollo, el escaño en el Consejo de Seguridad y, diría yo, nuestros activos en el sector privado y la sociedad civil también". El tercer aspecto es "de qué manera se relacionará con las grandes y pequeñas potencias, en un mundo en el que su principal atractivo de los últimos 40 años fue arrebatado".

Miliband quiere que el Reino Unido se mantenga en sintonía con Bruselas. A diferencia de Owen, ve "un mercado europeo para una relación de 27 más uno". El Gobierno podría entonces seguir sus instintos rectores de política exterior: "para asegurarnos de que los europeos no terminen peleando entre sí y nos arrastren, y de que no terminemos en el lado opuesto al resto de Europa".

No obstante, al canalizar el primer principio de la política exterior de William Gladstone, Miliband considera que un buen gobierno en casa es lo más importante. Demasiados países olfatean debilidad con respecto a Gran Bretaña en este momento. Las decisiones fundamentales de índole económica que tenemos que tomar tienen que ver con el papel del sector financiero en la economía, la centralización de la economía en Londres y el Sudeste, el papel del capital humano, cómo movilizar nuestras universidades y a definir el papel que desempeñan, qué valor le asignamos al beneficio económico de la inmigración, cómo vamos a financiar una mejora significativa de nuestra infraestructura porque es evidente que eso se convierte en una verdadera carta de presentación para tratar de distribuir la riqueza en todo el país".

- William Hague 2010-2014, conservador:

Ex partidario de permanecer en la UE, proyecta un papel "grande" y "atareado" para la Gran Bretaña post Brexit. "Cuando empecé como secretario de Relaciones Exteriores, me esmeraba en imaginar que había otros países listos para avanzar a nivel mundial hacia un papel global. Y una de las decepciones o descubrimientos fue que realmente no hay países con esa postura".

Hague tiene una larga lista de maneras en las que Gran Bretaña puede compensar la pérdida de su calidad de miembro de la UE. Un tema que le preocupa es la violencia sexual en los conflictos, causa que ha impulsado junto a la actriz Angelina Jolie. "Todavía guarda cierta importancia el tener un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y ser un actor tan importante en la ONU y, de hecho, en la OTAN. Para usar este ejemplo, si se pretende que los militares se entrenen para prevenir la violencia sexual, dentro de Europa y en otros continentes, ser claramente el segundo actor más grande de la OTAN constituye una ventaja".

Deberíamos ser el país con la red diplomática más sólida de toda Europa.

Su segunda prioridad es África. "Si se analiza el futuro de Europa, con o sin nuestra presencia, el mayor impacto en los próximos 30 años será la duplicación de la población de África y [algunos países de] Medio Oriente. El Reino Unido coordina las conferencias internacionales, brinda ayuda para el desarrollo, se asegura de que el Consejo de Seguridad de la ONU respalde a un gobierno legítimo en Mogadiscio, abre el camino de la nueva asamblea allí, coordina con la UE".

Después del Brexit, Hague considera que habrá un mayor impulso para establecer "nuevas redes en lugar de nuevos aliados". "Vivimos en un mundo en red, no en un mundo de bloques, o se está moviendo en esa dirección". Ahí es donde Gran Bretaña tiene una oportunidad. Deberíamos ser el país con la red diplomática más sólida de toda Europa, incluso fuera de la UE.

"Si Gran Bretaña deja de desempeñar su papel en el mundo, no habrá otro que la reemplace. No hay una cola de países que sencillamente puedan ser Gran Bretaña".

- Boris Johnson 2016-2018, conservador:

Para sus fanáticos, es el famoso partidario del Brexit que debería liderar al Reino Unido. Sus detractores lo ven como una figura descuidada, como lo demuestran sus turbulentos dos años en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Allí intentó promover su visión de una "Gran Bretaña global", pero luchó con las ortodoxias de ocupar un alto cargo. Las limitaciones eventualmente resultaron demasiadas: Johnson renunció el verano pasado.

Johnson, de 54 años, afirma que su mensaje principal consiste en "sacar partido de nuestras fortalezas y nuestra tradición". Salir de la UE "no significa que tengamos que ser menos europeos" Seguimos siendo una gran nación europea, una gran cultura europea, tal vez la cultura europea por excelencia. Si nos fijamos en nuestro aporte al idioma y la literatura, Gran Bretaña es, siempre será parte de Europa", dice.

Su visión posterior a la UE incluye la promoción de fortalezas militares, inversiones en el extranjero y lazos "sin paralelo" con el Commonwealth. En África, por ejemplo, Johnson dice que Gran Bretaña está haciendo mucho más que enviar ayuda. "Estamos inaugurando alrededor de 10 embajadas allí. Estamos abriendo embajadas en el Pacífico, en el Caribe. La bandera está cada vez más en alto -y no a la inversa- en todo el mundo.

"Me asombré cuando fui a Perú y me enteré de que fui el primer secretario de Relaciones Exteriores que visitó Lima en 52 años. Fui el primero en ir a Argentina en 25 años, el primero en ir a Chile en 25 años. Y eso se debe a una incapacidad para pensar en las oportunidades que hay en todo el mundo. Así que volverse global significa expandir la red. Significa plantarse con firmeza y salir en nuestra propia defensa".

Johnson lamenta no haber "definido una visión para el país, una explicación sobre cómo Gran Bretaña se está globalizando, por qué eso mejorará las oportunidades de personas de todo el país, cómo vamos a aprovechar las libertades que aportará el Brexit, y solo venderle a la gente un relato sobre lo que estamos haciendo". Apunta a las residencias 10 y 11 de Downing Street, que dice que "básicamente están a cargo de las mismas personas que dirigieron la campaña a favor de permanecer en la UE". Y añade: "Creo que el Brexit fue tratado como un flagelo, una epidemia de úlceras, una plaga de nuestro ganado".

- Jeremy Hunt 2018-presente, conservador:

pasaron seis meses desde que asumió el cargo después de ganarse el título de secretario de Salud con más años de servicio. Hunt, de 52 años, apoyó a los partidarios de permanecer en la UE, pero ahora está creando un gran revuelo como un partidario del Brexit converso. En el gabinete, expresa en privado el apoyo a una posible salida "sin acuerdo" de la UE. Obviamente, está dispuesto a mantener el derecho euroescéptico del contenido del partido Conservador, útil para la próxima carrera por la dirigencia.

Hunt se desliza hacia la oficina ocupada por sus predecesores y rápidamente empieza a delinear sus planes de política exterior. "Tenemos que reconocer que, independientemente del Brexit, el orden mundial está cambiando de manera fundamental en este momento y estamos viendo el fin del orden mundial posterior a 1945". Tiene una visión pragmática pero optimista del papel de Gran Bretaña. "No somos una superpotencia, pero somos una potencia mundial, y el truco no es sobreestimar nuestra fuerza, pero tampoco subestimarla. Además, una de nuestras grandes fortalezas es que tenemos mejores conexiones con más países que posiblemente cualquier otro país del mundo".

Su tesis central es la "cadena invisible" que une a naciones con ideologías afines. "Se las agrupa porque compartimos valores comunes, pero es necesario que haya un país que se ocupe activamente de mantenerlas unidas, y eso es algo en lo que tenemos más experiencia que ningún otro". Un ejemplo antiguo de tal cadena es la OTAN, "probablemente la alianza militar más exitosa de la historia porque pudimos vencer la amenaza a nuestros valores y nuestro estilo de vida representada por la Unión Soviética sin un disparo".

Además de viejos amigos, Hunt espera nuevos aliados. "Podríamos unirnos a la Asociación Transpacífica (CPTPP). Espero que lo hagamos, y tenemos fuertes vínculos históricos con Japón, Australia y Nueva Zelanda".

Lo mismo se aplica al Commonwealth, en el cual "no pusimos tanto esfuerzo como podríamos" en los últimos 20 años. "Este es un buen momento para corregirlo. En forma más amplia, después del Brexit, lo que el mundo mirará es si Gran Bretaña es un país optimista y confiado, a gusto consigo mismo y que puntos de vista y valores proyecta al mundo.

Hunt enfrenta una tarea difícil y una oportunidad única. Con una salida de la UE prevista para el 29 de marzo, será el rostro de una nueva Gran Bretaña. "Algo que me llama la atención como secretario de Asuntos Exteriores es que otros países nos respetan mucho más que nosotros mismos".

Y concluye: "Mi prioridad es lograr definir el lugar que ocupa Gran Bretaña en el mundo, en un nuevo orden internacional, de tal manera que defienda nuestros intereses nacionales y nuestros valores. Ese es el gran desafío que enfrentan las personas en este edificio y, por supuesto, el secretario de Asuntos Exteriores en la cima de la pirámide".

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