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MIÉRCOLES 16/01/2019
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El mercado financiero, y no Bruselas, definirá el destino de Italia

El mercado financiero, y no Bruselas, definirá el destino de Italia

El enfrentamiento por el presupuesto entre el gobierno de Italia y las autoridades de la eurozona es cada vez más intenso. Pero finalmente será el mercado financiero, y no Bruselas, el que tenga la última palabra, el que determine si Italia se puede salir con la suya con el presupuesto 2019 que deliberadamente incumple las normas de la eurozona.

La Comisión Europea esta semana puso en marcha un mecanismo disciplinario, conocido como "procedimiento de déficit excesivo", que apunta a presionar a Italia para que retroceda. Llevado al límite, este proceso podría conducir a multas a Italia, un castigo sin precedentes en los 20 años de vida que tiene el euro.

Sin embargo, es poco probable que los acontecimientos se desarrollen de esa manera. Pese a que critican de manera perfectamente sincera la actitud despreocupada del gobierno italiano hacia las normas fiscales comunes, los funcionarios de la Comisión y los socios de la eurozona muestran poco interés por presionar para que se apliquen castigos financieros. En privado, muchas autoridades que definen políticas aseguran que están a favor de esas sanciones, pero en realidad las consideran contraproducentes e incluso estúpidas.

En cualquier caso, el cronograma para aplicar el procedimiento de déficit excesivo seguramente se extienda más allá de las próximas elecciones europeas de mayo, una votación que dará forma al aspecto político de la próxima Comisión. Los dos partidos poco convencionales que componen el gobierno de Italia, la Liga anti-inmigración y de extrema derecha y el Movimiento Cinco Estrellas anti-establishment, esperan que a ellos y a los partidos con visiones similares les vaya lo suficientemente bien en las elecciones parlamentarias de la UE como para forzar la designación de una comisión con opiniones menos hostiles sobre la política presupuestaria de Italia.

Sin embargo, aunque parezca que la política de este enfrentamiento favorece al gobierno de Italia, no ocurre lo mismo con el panorama económico y de los mercados financieros. Matteo Salvini, el líder de la Liga, la semana pasada hizo a un lado los temores por la deuda pública de Italia, que representa más del 130% de su producto económico anual, con el argumento de que "la deuda disminuirá si la economía crece".

Pero Italia no registró crecimiento en el tercer trimestre de 2018, respecto al período anterior. Las perspectivas para el año próximo disminuyen a medida que las condiciones globales se endurecen. El gobierno de Italia prevé un crecimiento de 1,5% en 2019, pero la semana pasada el instituto nacional de estadísticas Istat proyectó 1,3%. La visión del FMI es aún más pesimista; pronostica un mero 1%.

Desde el punto de vista del gobierno, más problema les genera que los inversores extranjeros y nacionales muestren señales de nerviosismo frente a la deuda soberana italiana. Las tenencias de bonos italianos por parte de extranjeros disminuyó en 69.000 millones de euros netos desde que a principios de junio asumió el gobierno compuesto por el Movimiento Cinco Estrellas y Liga.

Además, los ciudadanos italianos parecen estar perdiendo algo de entusiasmo por la inversión en deuda del gobierno. Al cierre del martes pasado, los inversores minoristas habían comprado sólo 723 millones de euros de un bono lanzado el día anterior que apuntaba específicamente a captar ahorro de la gente común. El último de esos bonos, emitido antes de que tomen el poder el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga, atrajo órdenes por 3.700 millones de euros en los primeros dos días de venta.

No es un golpe al mercado de bonos, pero genera una leve duda sobre cómo Italia pretende seducir a los compradores para la colocación de deuda por entre 250.000 y 260.000 millones de euros programada para 2019. Esta pregunta adquirirá aún más importancia si el Banco Central Europeo sigue adelante con su plan de detener las compras de activos de su programa de flexibilización cuantitativa.

En resumen, Bruselas le ruge a Italia, pero los mercados tienen dientes.

Traducción: MARIANA I. ORIOLO

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