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DOMINGO 16/12/2018
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El boom del shale transforma la infraestructura petrolera en EE.UU.

La mayor cantidad de oleoductos y los puertos más amplios permiten que los productores de petróleo acerquen a las terminales 10 millones de barriles diarios

El boom del shale transforma la infraestructura petrolera en EE.UU.

Los caños del mercado petrolero estadounidense cambian de dirección. Los viejos oleoductos ahora entregan crudo a las terminales del Golfo de México. Los nuevos también se dirigen hacia la costa.

Estas modificaciones afianzan la importancia de Estados Unidos en el mercado mundial de petróleo y alimentan las exportaciones de crudo proveniente de yacimientos de shale y de combustible producido en las refinerías costeras. La mayor cantidad de oleoductos y los puertos más amplios permiten que los productores de petróleo acerquen 10 millones de barriles diarios de producción.

Es muy diferente a lo que ocurría antes, cuando los activos destinados a depósito y transporte de petróleo reflejaban una dependencia mucho mayor del petróleo extranjero. Por ejemplo, en 1967 el ducto Capline empezó a transportar crudo importado y proveniente de la costa del Golfo hacia el norte desde Louisiana a Illinois, donde se entregaba a refinerías del centro del país.

Ahora con menores volúmenes, los dueños de Capline propusieron cambiar la dirección del conducto que transporta 1,2 millones de barriles diarios para que fluya hacia el sur en vez de hacia el norte, lo que permitirá que el crudo del centro del país llegue a la costa.

Los oleoductos nuevos Bridge Tex, Permian Express y Cactus ahora se extienden desde los yacimientos petroleros del oeste de Texas hasta los puertos y refinerías de las localidades costeras Corpus Christi y Houston. Además, están planeados o ya en construcción sistemas de ductos que pueden manejar más de 2,1 millones b/d, según RBN Energy, una compañía de investigaciones.

Se está preparando un sendero para el ducto Epic, que tendrá más de 1100 kilómetros y se extenderá desde la pujante Cuenca Pérmica hasta Corpus Christi. Phil Mezey, CEO de Epic, señaló: "Creemos que se exportará gran parte de los volúmenes de crudo".

Estados Unidos todavía es importador neto de petróleo. Pero en los últimos años crecieron los cargamentos que parten desde la costa, gracias al gran impulso que provocó la eliminación de restricciones a las exportaciones de crudo vigentes desde 2015. La capacidad para exportar crudo en la costa del Golf subirá de 1,9 millones b/d a fines del año pasado a 4,9 millones b/d en 2023, aseguró esta semana la Agencia Internacional de Energía en un informe. Cada barril de crudo liviano que se sume será exportado, estima Bernstein Research.

Los cargamentos son un desafío directo para los miembros de la OPEP como Arabia Saudita e Irán, y también Rusia, el productor líder de petróleo. Desde principios de 2017 esos países redujeron la producción para achicar la oferta global, pero se arriesgan a perder participación de mercado frente a EE.UU.

Los oleoductos y los puertos han sido fundamentales. "Como resultado de esas explosiones en la capacidad de entrega, EE.UU. ahora es el país con mayor crecimiento exportador en el mundo", dijo Ed Morse, jefe global de investigación de commodities en Citigroup.

Las exportaciones de petróleo crudo y condensado desde la Costa del Golfo hoy representan más de 1,3 millones de toneladas diarias de emanaciones de dióxido de carbono, metano y oxido nitroso, según Oil-Climate Index, una herramienta que analiza los efectos que tiene la producción, refinería y consumo de petróleo sobre los gases de efecto invernadero.

"Es por eso que luchamos tanto contra el levantamiento de la prohibición de exportaciones de crudo en 2015," dijo Kassie Siegel, director del Climate Law Institute en el Center for Biological Diversity, un grupo ambiental. "Sabíamos que fomentaría la producción de petróleo para exportación que no podemos darnos el lujo de quemar. Este petróleo es una bomba de carbono".

La infraestructura ofrece a estas exportaciones una ventaja estructural ya que baja el costo del traslado de petróleo desde la fuente hasta el puerto. La diferencia de precio entre el crudo vendido en Midland, Texas y sobre la costa se redujo de más de u$s 30 el barril en 2012 a sólo u$s 3 con nuevos oleoductos.

Pioneer Natural Resources, un importante productor onshore de Texas, hace poco informó a los analistas que estaba exportando 90.000 b/d de petróleo pérmico a clientes principalmente en Asia y Europa, más de la mitad de la cantidad que estaba transportando a la costa del Golfo. Cuando se abra otra terminal de exportaciones en Houston este verano boreal, Pioneer podrá exportar hasta u$s 150.000 b/d, dijo Richard Dealy, el director financiero.

Transfigura, una comercializadora de materias primas, firmó un acuerdo para trasladar 300.000 b/d de crudo pérmico hacia Corpus Christi por el ducto Cactus II cuando empiece a operar en 2019.

"Todos quieren llegar al agua", dijo Corey Prologo, director de comercialización de petróleo en Transfigura. "Todos los ductos actuales se están llenando, algo que antes no pasaba."

El enorme puerto llamado Louisiana Offshore Oil Port (Loop), el mes pasado probó un superpetrolero para iniciar las primeras exportaciones de crudo en sus 37 años de historia. El puerto tiene conexiones con Capline y con ductos provenientes de Texas. "Se incorporó la capacidad para operar en ambas direcciones," dijo Terry Coleman, vocero de Loop. "Antes no había necesidad", agregó.

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