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Jueves 4.1.2018
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Crece el contrabando desde Venezuela a Colombia

Debido al ingreso de ganado, volvió a haber fiebre aftosa en territorio colombiano después de casi una década. Alienta esta actividad el lucrativo arbitraje de precios

Algunos venezolanos venden sus animales a los contrabandistas

Algunos venezolanos venden sus animales a los contrabandistas

A lo largo de la vasta frontera entre Venezuela y Colombia, los cuatreros de ganado trabajan robando y comercializando vacas, además de hacerlas cruzar ilegalmente de un país a otro.

Coimean a las patrullas fronterizas para lograr su objetivo. A las vacas unas 250.000 por año las matan en un improvisado matadero colombiano y la carne se vende a tres veces más el precio en Venezuela.

El negocio mueve unos u$s 135 millones por año, según una estimación de la federación colombiana de criadores de ganado. Pero es apenas una de la serie de crecientes estafas vinculadas al contrabando que incluyen nafta, cobre robado, metales de descarte, huevos, tomates y prendas de vestir.

Es también sólo otro síntoma del pésimo estado de la economía venezolana, que tiene efectos secundarios en todas partes. La caída de la producción petrolera en un país que alberga las mayores reservas de crudo del mundo ayudó a elevar los precios globales de la energía. Los menores ingresos petroleros llevaron a Venezuela a incumplir el pago por u$s 64.000 millones de sus bonos.

Y también está el impacto regional. Se trata del más severo en Colombia, que recibió cerca de 500.000 refugiados venezolanos. Debido al cuatrerismo de ganado, en Colombia volvió la fiebre aftosa el año pasado por primera vez en casi una década.

"El mayor peligro que enfrentamos en este momento es el comercio de contrabando, por sobre todo de ganado proveniente de Venezuela", dijo el mes pasado Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia, cuando le dio la bienvenida a la decisión de levantar una prohibición que recaía sobre las exportaciones de carne colombiana. "En Venezuela actualmente no hay controles para combatir la fiebre aftosa", agregó.

El catalizador del auge del cont

rabando es la hiperinflación en Venezuela y el rentable arbitraje que ello crea. Hace catorce meses, el peso colombiano y el bolívar venezolano estaban en paridad. El dólar cotizaba a cerca de 3000 en ambas monedas. Ahora el peso colombiano vale 40 veces más que el bolívar.

Dados los controles de precios que fijó el gobierno socialista del presidente Nicolás maduro para una serie de productos, para cualquiera que tenga moneda extranjera Venezuela es increíblemente barata.

Las bandas de delincuentes aprovechan la oportunidad. Insight Crime, una fundación con sede en Medellín, sostiene que dos grandes grupos de criminales colombianos, los Rastrojos y los Urabeños, se pelean por controlar el contrabando cerca de Cúcuta, una ciudad fronteriza separada de Venezuela por un puente peatonal.

En los últimos cuatro meses de 2017 hubo varios tiroteos cerca del puente. "Esto es reciente", dijo el general mayor Gustavo Moreno de la policía nacional de colombiana en Cúcuta. "En los primeros ocho meses del año no hubo ni un sólo incidente", agregó.

Si bien Maduro cada tanto arremete contra saboteadores anónimos que provocan los problemas económicos del país, quizás esta situación se deba a la combinación de hiperinflación y controles de precios. Algunos productores de ganado venezolanos, por ejemplo, ya no venden la carne en el mercado local porque es más fácil y más lucrativo operar con los contrabandistas.

"Ellos cuidan todo el negocio", dijo un ganadero con campos cercanos a la frontera. "Vienen a mi estancia, me pagan en pesos (colombianos), y no en bolívares, y me compran 30, 40 o 50 animales de una vez".

Sin embargo, el comercio más lucrativo de todos es la nafta. Se estima que se contrabandean unos 100.000 barriles de petróleo por día. Otra vez la razón es el arbitraje de precios. La nafta está tan subsidiada en Venezuela que es prácticamente gratis. Los conductores llenan sus tanques por un par de centavos de dólar, luego quitan el combustible y lo venden a bandas de delincuentes, quienes a su vez lo comercializan en Colombia con un margen de beneficio de 2000%.