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DOMINGO 16/12/2018
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Objetivo G20, en la mira

Los desafíos que tiene la Argentina por delante, luego de asumir la presidencia del foro. Los lugares que ocuparon el clima y la energía durante la presidencia alemana, y que tendrán a partir de ahora.

Objetivo G20, en la mira

La historia del G20 es tan rica y diversa como la de sus miembros, a saber: 19 países (Alemania, Canadá, los Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, la Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica y Turquía) más la Unión Europea. Y por primera vez, durante 2018, tendrá sede en suelo sudamericano, más específicamente en la Argentina, quien asumió su presidencia el 1° de diciembre último.

Pero hay más que poderío económico en este foro. Hay, por ejemplo, una responsabilidad asociada a los esfuerzos tendientes a mitigar el cambio climático, en línea con los compromisos que cada país asumió en el Acuerdo de París, que fue adoptado hace exactamente dos años al cerrar la 21° sesión de la Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Y esta responsabilidad es de máxima representatividad, ya que en este grupo de naciones tienen origen nada menos que 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), aquellas que ocasionan el mencionado fenómeno, y 82% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2, uno de los GEI) relacionadas a la energía a nivel mundial. Esto enfatiza el "Brown to Green Report 2017: the G20 transition to a low carbon economy" que elabora anualmente Climate Transparency, el cual añade: "Si las tendencias actuales fueran a continuar, la temperatura global incrementaría entre 3°C y 4°C". Esto es, bastante más que los 2°C (con esfuerzos tendientes a no ser superior a 1,5°C) que propone el texto parisino.

Transición alemana-argentina

Si bien al asumir la presidencia del G20, los voceros nacionales -desde el presidente Mauricio Macri, hasta su jefe de Gabinete Marcos Peña, el canciller Jorge Faurie y el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne- poca mención hicieron al tema que aquí se describe, lo mismo no aconteció con presidencia alemana, que precedió a la actual argentina. Es más, tal fue el énfasis que esta puso sobre la cuestión climática que unió en una misma mesa al clima y a la energía. Por otra parte, por primera vez un documento de G20 fue exteriorizado sin haber alcanzado el consenso (método con que se toman las decisiones dentro del foro). Se trata de "G20 Hamburg Climate and Energy Action Plan for Growth" ("Plan de Acción de Clima y Energía para el Crecimiento", sería su traducción al español), un texto que atiende a los temas en cuestión y que no obtuvo el visto bueno de los Estados Unidos, en la primera intervención en el ámbito del presidente Donald Trump.

Aparentemente en vías de construir un consenso, o por miedo a pararse en una vereda contraria al país del norte, según la versión que se escuche, en la preparación del mandato argentino del G20 el tema del clima estuvo muchas veces sobre la mesa, con dudas expresas respecto del papel y protagonismo que tomaría durante los encuentros que se realizarán desde ahora y hasta noviembre del próximo año en territorio nacional. Y, sea cual fuere el motivo, el clima parece haber bajado un peldaño en la lista de prioridades: no disociado de la mesa ministerial de Energía (cuyo nombre ahora será "Transiciones Energéticas") y llevado a la mesa "Sustentabilidad Climática", que no tiene envergadura ministerial, con tres encuentros a realizarse en distintos momentos.

"La Argentina tiene que procurar que los consensos vuelvan a existir en el G20. Alemania lo logró en todos los temas menos uno: el cambio climático", señaló el sherpa argentino Embajador Pedro Villagra Delgado, durante un encuentro con la prensa que tuvo lugar previo a la asunción de la presidencia nacional. Y luego deslizó, en relación con este tema: "Los Estados Unidos no es el único país en seguir usando combustibles fósiles".

Y la transición hacia una economía descarbonizada -o libre de combustibles fósiles- es juntamente lo que el mundo necesita para combatir el cambio climático.

Según pudo saber El Cronista, los temas de agenda climática pondrían el acento en cuestiones de infraestructura resiliente, estrategias de descarbonización de largo plazo y el financiamiento de los compromisos climáticos, en particular, para las naciones en vías de desarrollo.

¿Cambiar la historia?

De acuerdo al citado "Brown to Green Report 2017", entre 1990 y 2014, las emisiones de GEI de los países miembros del G20 trepó en 34%, al tiempo que sus economías crecieron casi 117%. Esto, dice el reporte, demuestra que estas naciones "están usando los recursos energéticos más eficientemente que en el pasado". En este sentido, "hay signos de un desacople absoluto de emisiones y crecimiento económico (ejemplo: emisiones declinantes con una economía creciente) dentro del G20". Lo que es más, consigna el estudio en base a datos de la Agencia Internacional de Energía, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) relativas a la energía se estancaron en 2014 por primera vez, y se mantuvieron casi constantes durante 2015 y 2016. Pero, el problema continúa: para permanecer dentro de los límites del Acuerdo de París y cumplir la meta que este trazó en términos de calentamiento global, las emisiones de los miembros del G20 deben reducirse drásticamente: "Un pico debe ser alcanzado para 2020 y las emisiones de CO2 deben reducirse a cero neto para alrededor de 2050", sentencia el informe de Climate Transparency.

El rol de la Argentina

En este escenario, la Argentina tiene un papel importante que cumplir. No solo es el país anfitrión de la próxima Cumbre de Líderes (a realizarse en noviembre de 2018) y tendrá sobre sus hombros la organización de cerca de 50 reuniones de diferente nivel asociadas con negociaciones relativas a ella a lo largo del año, sino que se encuentra entre los 25 máximos emisores de GEI a nivel planetario.

El "Brown to Green Report 2017" califica el desempeño del país como "medio" en término de emisiones de GEI per cápita y "bajo" en cuanto a uso de energía per cápita, en ambos casos en comparación con los otros países miembros del G20. Ahora bien, señala, "la participación de las renovables en la provisión de energía está por encima del promedio del G20, con una tendencia creciente".

"Después de un largo período en que virtualmente no hubo actividad en cuanto a política climática, y una elección, la Argentina ahora se está poniendo al día. Una discusión sobre la estrategia a largo plazo ha comenzado, ya que la Argentina continúa siendo uno de los pocos países del G20 que no tiene una estrategia climática nacional más allá de sus NDC (contribuciones nacionales determinadas)", describe el informe.

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