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La lenta marcha de la vocación petrolera

En siete años, el número de estudiantes de Ingeniería del Petróleo creció 130%. Si bien es promisorio, solo se traduce en 50 graduados por año. Las proyecciones, las necesidades y los programas.

La lenta marcha de la vocación petrolera

Según el Ministerio de Educación, de 2009 a 2016, el número de estudiantes en Ingeniería en Petróleo se elevó de 802 a 1.846; es decir, un 130% en los últimos siete años. Frente a una demanda creciente de este tipo de habilidades, el dato parece alentador. El total, sin embargo, sigue siendo poco, más aún cuando se mira la cantidad de egresados, que no supera los 50 por año.

Danya Tavela, secretaria de Políticas Universitarias, afirma que la matrícula para esta carrera todavía no es significativa. "Representa un 1% sobre los 165.000 estudiantes de ingeniería en el país. Yo creo que, fundamentalmente, tiene que ver con que es una oferta académica relativamente nueva, donde hay poca difusión del impacto o el futuro laboral y, por supuesto, eso implica que la divulgación de la carrera por parte de las propias universidades sea baja", opina.

Hasta hace unos cuantos años, en la Ciudad de Buenos Aires no había universidades públicas con una carrera de grado para esta especialidad. Al Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), se sumaron recientemente la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad de Buenos Aires (UBA). A nivel nacional, también se puede cursar en la Universidad Nacional del Comahue (UNCOMA), la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNP).

Los directores de carrera y reclutadores de Recursos Humanos coinciden en que los hidrocarburos son parte importante del presente y lo serán por un tiempo. En este sentido, el estallido del no convencional -de la mano de Vaca Muerta- dio un impulso al sector académico y empresario para abastecer la demanda de este profesional que continuará en alza.

Cambio de currícula

El ingeniero en Petróleo cuenta con sólida formación técnica, científica y económica, y se ocupa de la explotación y el desarrollo de los recursos hidrocarburíferos. Interviene en las etapas de exploración, perforación, producción, planeamiento, transporte, almacenamiento, comercialización, negociación de contratos, auditorías y refinación. El campo laboral que abarca incluye operadoras de yacimientos de petróleo y gas, compañías de servicios auxiliares, y toda actividad científica y técnica vinculada a la temática.

Ante la consulta por el perfil, la doctora Eleonora Erdmann, directora de Ingeniería en Petróleo del ITBA, expresa que, junto al cambio de gestión política, se impone un nuevo paradigma: "El objetivo era el autoabastecimiento energético y ahora es la sustentabilidad energética". Por su parte, el potencial productivo de Vaca Muerta incentivó a la institución a realizar una investigación en 2014 que redefinió el perfil petrolero en función de las exigencias de la industria. "Sumamos en las asignaturas de geología, geofísica, geomecánica, petrofísica y materiales todo lo relacionado al no convencional y a la parte de auditoría de reservas", afirma Erdmann.

En sintonía con los desafíos que el sector propone, el ingeniero Mario Sánchez, director de carrera de Ingeniería de Petróleos de la Universidad de Cuyo, refiere que el egresado debe tener "foco en la gestión y el liderazgo de equipos multidisciplinarios de trabajo y una fuerte actitud emprendedora". Luego de un relevamiento de los requerimientos del sector privado, en 2016, la institución mendocina actualizó su plan de estudios. "Con el fin de abastecer la demanda creciente -comenta-, formamos con conocimientos en yacimientos maduros no convencionales, operaciones offshore, idiomas y flexibilidad para adaptarse a los cambios".

La Facultad de Ingeniería de la UBA, por su parte, está estrenando carrera. Si bien el Instituto del Gas y del Petróleo perteneciente a la universidad ofrece cursos de especialización y maestrías desde 1929, en noviembre de 2015 se inauguró la carrera de grado. "Esta decisión responde a la conjugación de dos eventos clave: la necesidad de desa-rrollar los hidrocarburos no convencionales y la participación del Estado nacional como protagonista en el ámbito petrolífero, a través del control de YPF, concretado en 2012", puntualiza Eduardo Carrone, director de Ingeniería.

La primera camada de estudiantes está cursando el primer año, después del Ciclo Básico Común (CBC), con más de 20 alumnos. Carrone agrega que la currícula procura capacitar un profesional que vaya "en busca de la innovación tecnológica y esté preparado no solo técnicamente, sino también en aspectos económico-financieros, siendo la sustentabilidad y la protección del medioambiente conceptos clave en su formación".

Fomentar vocaciones

Además de adaptarse al mercado y subir la matrícula, otro de los retos para las autoridades académicas es la deserción. Si bien es muy pronto para dar números concretos debido a la reciente incorporación de algunas universidades, Tavela inscribe este fenómeno en las bajas tasas de todo el sistema. "El promedio de graduación de la vida universitaria es de un 22% nacional, elevándose a un 30% si se consideran las privadas. Las ingenierías no escapan a esa realidad", especifica.

Según Sánchez, uno de los grandes problemas es la dificultad de los estudiantes para afrontar las exigencias del nivel superior. Para salvar esta brecha, la Universidad de Cuyo desarrolló el ProDeCa (Proyecto de Desarrollo de Competencias Actitudinales). "Le damos apoyo psicológico, enseñándoles a ser responsables y en un futuro pensamos sumar herramientas para los chicos que tengan problemas de aprendizaje", describe. Hoy, se postulan al examen de ingreso entre 350 y 400, ingresan alrededor de 70 y terminan 20.

La Ingeniería en Petróleo del ITBA es la más antigua de la Ciudad de Buenos Aires "La empezamos en 1992. Tenemos, hasta ahora, 260 graduados y en la colación de noviembre tenemos 18 más", apunta Erdmann, quien reconoce que un 87% de los alumnos lleva a término su carrera gracias a un programa de tutorías y articulaciones con empresas.

"Para nosotros es importante la orientación en resultados del negocio, visión estratégica, agilidad para aprender, skills comunicacionales, innovación y pasión por los desafíos", asegura María Eugenia Huergo, gerente de Desa-rrollo Organizacional de Pan American Energy, e indica que una de las necesidades más urgentes es encontrar profesionales experimentados. "Las nuevas generaciones deberán prepararse para dar el gran salto, subiendo postas rápidamente y estar listas para el próximo escalón", enfatiza.

La compañía cuenta con un programa de Jóvenes Profesionales en el que, ante la escasez, se reclutan ingenieros de todas las carreras para participar de un plan de entrenamiento que incluye capacitaciones específicas de la industria y rotación por diversas gerencias y áreas geográficas de la organización. Del mismo modo, trabajan con la Sociedad de Ingenieros en Petróleo (SPE, por sus siglas en inglés) para brindar becas estudiantiles y dan charlas en escuelas técnicas para dar a conocer la salida laboral. En este sentido, Huergo reconoce que la agenda pública hoy acompaña a que este tipo de carreras se hagan más conocidas y se abra la oferta. "También se elige porque un padre o un abuelo se desarrolló exitosamente en la industria y varía según la zona geográfica donde el petróleo esté más presente. Además, hoy los chicos eligen por lo que les gusta: la vocación", cierra.