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MIÉRCOLES 16/01/2019
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Hackear la vida

Martina Rúa y Pablo Fernández Autores de "La fábrica de tiempo"

Hackear la vida

En inglés no se habla tanto de productividad personal (personal productivity) sino que se usa el lifehacking (algo así como hackear la vida). ¿Cómo se hackea la vida? Encontrándole la vuelta a todo eso que se nos presenta para resolver. Desde la decisión más trascendental referida a un cambio de carrera hasta la pequeñez más cotidiana de cómo cerrar el paquete de galletitas para que no se humedezcan. La "posta" es ganarle a los obstáculos, darle mayor eficiencia a los procesos, y encima de todo eso no queremos dejar de pasarlo lo mejor posible en el intento de lograrlo. Ah, para cerrar bien el paquete tenés que quitarle el aire, enrollar hasta alcanzar las galletitas y cerrar con un broche de plástico alargado que se consigue en los bazares. De nada.

Volviendo, en el año 2004, de una conferencia llamada Life Hacks: Tech Secrets of Overprolific Alpha Geeks (Atajos: Secretos Tech de los geeks súper prolíficos), un periodista que cubría la industria tecnológica utilizó el término por primera vez. Él, Danny O'Brien fue el padre del término que se esparció rápidamente en la comunidad tecnológica que en menos de un año la transformó en la segunda palabra nueva más usada (después de podcast), de acuerdo con la American Dialect Society (Sociedad Americana del Dialecto). A partir de 2005, las discusiones alrededor de la productividad, automatización y atajos para "hacer las cosas" (getting things done) explotaron por fuera de las fronteras del mundo tecnológico y en 2011 ingresaron en el diccionario de Oxford.

En una entrevista que dio en ese año, O'Brien explicó su idea: "Venía conversando con gente sobre el software secreto, líneas de código que los programadores escriben para ellos mismos para lograr sus metas". Usualmente uno no conoce esos programas, porque no son cosas para construir y venderlas como algo comercial, simplemente son algo muy personal de cada desarrollador. Para describirlos, O'Brien dijo que son atajos, que son maneras de simplificar a un sistema aparentemente complejo. Este párrafo es un resumen casi poético de nuestra búsqueda con este libro:

Para la mayoría de la gente, geeks o no, la vida moderna es simplemente este problema increíblemente complejo que no puede ser resuelto de una manera obvia. Pero podemos correr un poco los bordes, hacer pequeños atajos. Y una vez que entendés que todo el mundo lo hace, una vez que acuñás un término, es muy fácil apilar un montón de comportamientos compartidos en una pila ordenada. Y lo hace más soportable, sin tener que entender todo para empezar a resolverlo.

Otro tip interesante es la relatividad de la importancia de lo que nos proponemos resolver. "Por cada persona que encuentro hablando acerca de cómo resolver su lista de tareas pendientes de un millón de ítems, encuentro otra que borra todo lo que no llega a leer una vez por mes y piensa que nunca existió". Otro gran tip del periodista es: Get off the internet and go down to the pub (salí de internet y bajá al pub). Nada malo puede salir de ese consejo. Su legado lo siguió la periodista Gina Trapani, quien en 2005 fundó el sitio Lifehacker.com al que todavía sigue relacionada.

Cuando empezamos a meternos en estos temas hace más de cinco años, no conocíamos los orígenes del término ni las motivaciones de estos padres del lifehacking, pero nos encontramos con que son similares a nuestra búsqueda. Como a O'Brien o a Trapani, poco nos interesa lo que tengan para decir los gurúes, y mucho lo que tienen para compartir los que hacen, prueban, corrigen y siguen avanzando. Encontramos valor en compartir con nuestras comunidades lo que necesitamos o queremos resolver. Mostrarlo a otros y exponerse, mejora las chances de encontrar una solución para lograrlo.(*)

(*) Adelanto gentileza de los autores y Editorial Conecta.

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