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Bebidas: presente y futuro de un sector en transición

El segmento de las azucaradas y alcohólicas presentó en los últimos años grandes cambios de crecimiento. Cuáles son las leyes que lo afectan y cómo impactará la reforma tributaria. Los cambios de hábitos y una radiografía sobre la industria.

Bebidas: presente y futuro de un sector en transición

La industria de las bebidas representa una pata de gran relevancia para el mercado del consumo argentino. Es que, si bien no se encuentra en uno de sus mejores momentos, en 2017 logró repuntar respecto del año anterior. A su vez, según datos de Euromonitor, el país lideraba en 2013 el consumo mundial per cápita de bebidas azucaradas, con 131 litros por año: cifra que aumentó a 137 litros en 2015.

En cuanto a la evolución general del consumo de bebidas no alcohólicas durante los últimos dos años, según datos de la consultora Nielsen, el mayor crecimiento se dio entre junio y agosto de 2017 con un 13% de aumento aproximado. Mientras tanto, de noviembre a diciembre de 2016 el sector experimentó una caída del 6%. En concordancia, la mayor facturación se dio también a mitad de 2017 y se mantuvo más o menos estable hasta fin de año. No obstante, el precio promedio no se mantuvo, sino que bajó sigilosamente hasta que la mayor depresión llegó entre septiembre y octubre con una caída del 12,7%, que después logró recuperarse.

¿Adictos al azúcar?

Esta categoría de bebidas no alcohólicas representa distintos tipos de productos que a su vez tienen su impacto en la salud de los consumidores. El Observatorio Vitivinícola Argentino se dedicó a calcular cuántas calorías aportaban los variados tipos de consumo y llegó a conclusiones contundentes. En primer lugar, se estimó que, a lo largo de un año, el aporte calórico per cápita total de gaseosas es de 55.000 calorías, mientras que las aguas saborizadas y jugos en polvo tienen un aporte calórico total de 4800 y 700 calorías respectivamente. La suma de las tres representa un consumo de más de 60.000 calorías anuales.

Además, el informe data que en la Argentina cada persona consume, en promedio, 13 kilos de azúcar a través de las gaseosas y un kilo por aguas saborizadas, lo que resulta en una ingesta anual de 14 kilos per cápita.

Todo esto podría resultar una alarma para el sector si se tiene en cuenta el informe de Kantar Worldpanel sobre consumo y nutrición. Del mismo se desprende que en 2007 el 70% de las mujeres no confiaba en los productos light, ya que percibía que el sabor era diferente. Luego, en 2011 seis de cada 10 encuestadas manifestaron que cambiarían de marca si se les diera una opción más saludable. Por último, en 2017 un 40% dijo que elige recetas que brindan una nutrición balanceada y solo el 7% busca productos bajos en calorías.

En esa línea, un tercio de los argentinos están muy preocupados por su salud y recientemente cambiaron sus hábitos nutricionales. Además, el tema ocupa el cuarto lugar de las preocupaciones de los consumidores, justo después de la inseguridad y la inflación.

De todas formas, el 17% de los hogares argentinos -2,2 millones-, que representan el nivel socio económico bajo inferior y son responsables del 16% de la facturación total de la canasta, tienen a Coca Cola y a Manaos entre sus marcas más elegidas, según un análisis de Kantar Worldpanel.

En ese sentido, respecto de las bebidas sin azúcar, Esteban Agost Carreño, miembro y vocero de la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (Cadibsa) comenta a El Cronista: "Desde hace años las principales compañías de bebidas comenzaron a ofrecer un portafolio cada vez más amplio de productos que acompañan esos gustos y necesidades de los consumidores, colaborando con la promoción de un consumo equilibrado de azúcar. En Argentina en la actualidad cerca del 40% de las ofertas de bebidas sin alcohol son opciones de bajas calorías o sin calorías".

Advertir al consumidor

"Información clara para una alimentación saludable". Para advertir sobre los productos que tienen exceso de azúcar, sodio y grasa en relación con los parámetros establecidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el bloque Libres del Sur impulsó en el Congreso la Ley de Etiquetado. Al respecto, Agost Carreño señala: "Estamos convencidos de que la industria de alimentos y bebidas tiene un rol fundamental en los hábitos de consumo de la población". En ese sentido, cuenta que desde la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) se trabaja en un sistema de etiquetado "frontal, simple y transparente" para informar adecuadamente al consumidor a la hora de seleccionar un producto.

"No hay alimentos buenos o malos en sí mismos. No creemos en la demonización de ciertos nutrientes o ingredientes, sino en su inclusión en las dietas en cantidad y frecuencia apropiadas para que garanticen un equilibrio", concluye el vocero de Cadibsa y agrega que las principales compañías de bebidas han diseñado hace años un sistema de etiquetado o rotulado con información nutricional simple y accesible e información general sobre los productos.

El aumento que no fue

La reforma tributaria que el Gobierno de Mauricio Macri envió al Congreso para su aprobación, sufrió variados cambios desde el proyecto inicial hasta lo que finalmente se convertiría en ley. Es que uno de los puntos implicaba el aumento del impuesto a las bebidas azucaradas a una alícuota del 17%. Sin embargo, las presiones -pareciera que del gobernador de Tucumán, Juan Manzur- fueron más fuertes e hicieron que el oficialismo volviera a redactar el proyecto: finalmente el impuesto continuaría en 4% para bebidas saborizadas sin agregado de azúcar, y en el 8% para el resto de las gaseosas y bebidas azucaradas.

"Nuestro sector es consciente de la importancia de un sistema impositivo sano. Por lo tanto, no estamos de acuerdo con ningún incremento de impuestos específicos para nuestro sector, cuyo único resultado sería un aumento artificial de los precios de venta al público", señala Agost Carreño al respecto.

A su vez, manifiesta que desde Cadibsa siempre alertaron acerca del impacto negativo que hubiera generado un incremento de las alícuotas de los impuestos internos a las bebidas con contenido de azúcar. "Sin dudas hubiera sido una reforma discriminatoria y dañina para las economías regionales de la mitad de las provincias argentinas que son productoras de insumos a lo largo de la extensa cadena productiva de nuestro sector industrial, comenzando con los productores agropecuarios y llegando hasta los pequeños comerciantes", agrega.

En relación a esto, menciona como una de las principales barreras del sector a "la alta carga impositiva actual cercana al 50% del precio que paga hoy el consumidor por una bebida". Según cuenta, este tributo es el más elevado de Latinoamérica y entre los países de la OCDE y sólo está por debajo de Hungría y Finlandia.

Por otra parte, indica que el otro "gran desafío" que enfrenta la industria de bebidas sin alcohol es el alto nivel de evasión en la actividad, que escala al 30% y le representa al Estado alrededor de 6.300 millones de pesos en pérdidas de recaudación.

Las alcohólicas

Según la evolución del consumo calculada por Nielsen, la industria de las bebidas alcohólicas tuvo un trayecto irregular en 2017. Arrancó el año a la baja y retomó en mayo hasta que alcanzó su pico en julio con un 11,5% de crecimiento. La facturación bajó hasta que llegó a su mínimo en febrero y marzo, y volvió a subir, con un pico de 35% en junio y julio para tener una posterior caída sostenida hasta fin de año.

De acuerdo con Euromonitor International, en volumen, la cerveza encabeza el consumo de bebidas alcohólicas. En 2016, se vendieron 1.635 millones de litros, incluyendo tanto para consumo en el hogar como en restaurantes y bares. La cifra es la más baja de la década y significa una caída del 11% desde 2011, cuando se colocaron 1.833 millones de litros.

Aunque el vino no presenta un mejor panorama, la variación entre 2016 y 2011 es de apenas 2%. En este caso, sí golpeó la recesión, ya que solo de 2015 al año siguiente el mercado fue un 8% más bajo, al pasar de 1.066 a 980 millones de litros, siempre según la consultora con sede en Londres. Por el contrario, la categoría Ready to Drink (listas para consumir) se expandió 152% entre 2011 y 2016, de 20 a 51 millones de litros; mientras que las espirituosas crecieron un 24%, de 68 a 84 millones de litros.

Al cierre de 2016, según Nielsen, más del 90% del volumen de bebidas alcohólicas se concentraba en ítems de menos de $ 100. Allí fue la cerveza la que mayor volumen se llevó dentro las opciones más económicas de la categoría -por debajo de los $35.

Los tributos al alcohol

La reforma tributaria también tendrá sus efectos para el sector de bebidas alcohólicas. Si bien los cambios no serán tan contundentes como los planteados en el primer texto redactado por el Gobierno, las alícuotas aumentarán respecto de las establecidas previas a la ley.

Por ejemplo, el impuesto a la cerveza, que era del 8%, pretendía aumentar, en un primer momento, al 17%. Esta suba no afectaba a las artesanales ni a las bebidas con menos de 1,2 de graduación alcohólica. Pero, se dio marcha atrás en ese 14% inicial y descenderá a un 10%. Por otra parte, la reforma tributaria pretende aumentar las alícuotas de los impuestos al whisky, coñac y otras bebidas blancas, del 20% actual a un 29% aproximadamente.

El vino, tras aparentes negociaciones, no tendrá su 17% de aumento redactado en el primer texto. A su vez, por un decreto publicado en el Boletín Oficial, los espumantes quedarán exentos del impuesto interno del 12% por lo menos hasta diciembre de este año.

Propuestas diferentes

Soda barata en casa. Esta es la iniciativa de SodaStream, una compañía que funiona a nivel mundial y desembarcó en la Argentina en octubre de 2017. Tiene más de 24 millones de usuarios a nivel global, con más de 80.000 tiendas en 45 países. A fin del año pasado fue elegida por 3500 consumidores locales.

La alternativa del vino

El estudio mencionado que llevó a cabo el Observatorio Vitivinícola Argentino pretendía destacar las propiedades del vino. Es que, en comparación con los 14 kilos de azúcar anuales que ingiere una persona con el resto de las bebidas, solo adquiere 0,2 cuando toma vino. En esa línea, contiene proteínas, azúcares y vitaminas al igual que otros productos.

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