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Qué variables económicas se recuperaron en 2017 y cuáles deberán ser vigiladas en 2018

Actividad, inflación, cuentas públicas, balanza comercial e inversión mostraron comportamientos dispares en 2017 y la consultora PwC pronostica como continuarán en 2018.

Qué variables económicas se recuperaron en 2017 y cuáles deberán ser vigiladas en 2018

La economía mostró una franca recuperación a lo largo de 2017, con un crecimiento de la actividad cercano a 3 por ciento. No obstante, no todos los indicadores mostraron una evolución uniforme, según un estudio de la consultora PwC. Uno por uno, cuáles fueron las variables económicas que mostraron los mejores guarismos en 2017 y cómo se espera que continúen en 2018.

Actividad económica

El informe de PwC destacó el crecimiento de la actividad a lo largo de 2017 tras la recesión de 2016 y vaticinó que este año la economía continuará “en un sendero de recuperación”.

“2017 ha sido un año de recuperación, donde la economía fue mostrando señales de crecimiento con el correr de los meses. Los números oficiales dan cuenta de un avance del producto de 2,5% interanual en el acumulado de los primeros nueve meses del año. La economía pareciera haberse situado entonces en un sendero de crecimiento que promete manifestarse en ulteriores mejoras en la actividad económica en 2018”, indicó PwC.

Fuente: PwC

Consumo privado

El estudio de PwC resaltó la recuperación creciente del consumo privado, que a lo largo del año alcanzó la cifra interanual de 3,07%.

El informe señala que en el primer trimestre la suba fue de apenas 0,92% interanual debido a ajustes tarifarios “más fuertes” y a tres trimestres previos con caída de la actividad.

“En la medida en que quedaban atrás los ajustes tarifarios y entraban en vigencia los aumentos salariales producto de las paritarias, el crecimiento del consumo privado comenzó a recuperarse, mostrando en el segundo y tercer trimestre del año crecimientos del 4,04% i.a. y 4,2% i.a. respectivamente”, consignó.

Inflación

La inflación mostró un alza de 24,8% a lo largo de 2017, cifra que, si bien significó una baja de 16 puntos porcentuales respecto del año anterior, se encontró por fuera del techo de la banda de la meta de entre 12% y 17% del Banco Central (BCRA).

 “La menor desaceleración de la inflación que la esperada se debe a la eliminación de la utilización del tipo de cambio y las tarifas de los servicios públicos como instrumentos de política para diferir dinámicas inflacionarias, lo que da lugar a traspasos repentinos de inflación pasada acumulada a los costos de gran parte de los sectores de la economía, afectando el nivel de actividad y las metas de inflación a corto plazo”, detalló.

En consecuencia, el pasado 28 de diciembre el BCRA decidió revisar al alza el objetivo de inflación modificando el esquema de metas por bandas, por un objetivo de tasa de inflación único. Así, la meta para el 2018 anteriormente de 10% fue revisada y establecida en un 15%, posponiéndose la meta de un dígito, 5%, desde 2019 para 2020.

“Este cambio en principio se ajustaba a las expectativas de inflación relevadas por el REM correspondiente al mes de noviembre, del 14,9%, lo cual debiera haber incrementado la credibilidad del objetivo”, sostuvo el informe, que además pronosticó una política monetaria más holgada de cara a 2018.

 

Fuente: PwC

Inversión directa

Según el informe de PwC, las reservas internacionales han crecido significativamente al alcanzar los u$s 55.055 millones en diciembre pasado, resultado de superávits financieros en la cuenta capital y financiera que sobrecompensaron los déficits de cuenta corriente.

Los superávits de esta cuenta durante los primeros 9 meses de 2017 se produjeron principalmente por tres factores: Inversión Extranjera Directa (IED), inversión financiera y endeudamiento del sector público.

Si bien la Inversión Extranjera Directa (IED) creció en los primeros 9 meses de 2017 respecto de igual período en 2016 (pasó de u$s 3687 millones a u$s 8280), su volumen explicó sólo el 21,8% y 26,1% del superávit financiero en ambos años, respectivamente.

“La IED se redujo en 2016 respecto de 2015 debido en gran parte a la eliminación de las restricciones a la remisión de utilidades para empresas extranjeras. Como éstas no podían remitir sus ganancias a sus casas matrices en el exterior, se veían forzadas a reinvertirlas en el país computándose como IED. Una vez removidas las trabas se produjo su salida en 2016, lo que en definitiva impacta el monto de dicho año”, señaló el informe.

Balanza comercial

Las importaciones crecieron el año pasado cerca del 11%: mientras que la inversión en equipo durable de producción se incrementó en los primeros nueve meses del año respecto a igual período del año anterior (8,8% i.a.), el componente nacional del mismo se redujo (-1,2% i.a.), en tanto que el componente importado tuvo un incremento considerable (16,6% i.a.).

“Debido a esta situación el déficit comercial de bienes y servicios de cuenta corriente de la balanza de pagos son de unos u$s 11.008 millones en los primeros 9 meses de 2017, cifra cuatro veces superior al déficit de igual período en 2016 e incluso muy por encima de los u$s 3765 millones de déficit en los 12 meses de 2016, dado que las exportaciones no pudieron reaccionar para contrarrestar las mayores importaciones”, señaló.

La consultora remarcó que el rojo comercial y el déficit de la cuenta corriente llevaron al país a duplicar sus necesidades financiamiento.

“Las necesidades de financiamiento para el país alcanzaron unos u$s 22.341 millones en 2017, cuando en igual período de 2016 dichas necesidades ascendieron a u$s 10.307 millones”, señaló.

Déficit fiscal

Si bien destaca una reducción del rojo fiscal primario con respecto al PBI, el informe apunta que el déficit constituye en última instancia el principal foco de vulnerabilidad que podría comprometer el programa económico del Gobierno.

“Si bien, el déficit fiscal primario se ha visto reducido como proporción del PIB, los principales desafíos de cara a lo que se viene consisten en mantener la estabilidad de los focos de vulnerabilidad del esquema que puedan comprometer su sostenibilidad, los cuales en última instancia derivan del rojo en las cuentas públicas”, afirmó.

En ese sentido, PwC resaltó el crecimiento de la deuda del sector público y la esterilización de la monetización del déficit por parte del Central, lo que tuvo como contrapartida un fuerte aumento del stock de Lebac

“El stock de Lebac se ha incrementado sustancialmente, pasando de representar un 48% de la base monetaria a principios del 2016, a un 100% al cierre de 2017, luego de alcanzar un pico de 120% a fines de noviembre del mismo año. A esto se suma que, dado el nivel de las tasas de interés, se requieren mayores desembolsos por parte del BCRA en cada renovación de LEBACs a fin de esterilizar los intereses implícitos devengados”, señaló.

Finalmente, insistió en que la reducción del déficit aportará “sostenibilidad” al crecimiento de la actividad económica.

“En la medida en que las tarifas de los servicios públicos se vayan ajustando a los valores de mercado y contribuyan a reducir el déficit fiscal, más rápidamente se logrará la estabilidad y certidumbre macroeconómica que permita lograr el crecimiento de la actividad y reducción del déficit fiscal para consolidar la sostenibilidad del sendero escogido”, concluyó.