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JUEVES 25/04/2019

Por qué todos los candidatos quieren mujeres en las fórmulas

Hoy la mayoría de los espacios políticos apuestan a fórmulas mixtas para competir por la Presidencia. Cómo la cuestión de género se convirtió en una variable que pisa fuerte a la hora de conformar la oferta electoral.

Por qué todos los candidatos quieren mujeres en las fórmulas

Si bien existe legislación para que más mujeres integren las listas en el Congreso, no está previsto lo mismo para cargos ejecutivos. Sin embargo, casi todos los espacios políticos apuestan por las fórmulas mixtas para competir por la Presidencia.

El pasado 8 de marzo el Gobierno reglamentó la ley de paridad de género, que había sido aprobada en 2017. Esto implica que todas las listas que se presenten para cargos legislativos nacionales deberán tener hombres y mujeres de forma intercalada. Es decir, no puede haber “dos personas continuas del mismo género en una misma lista”, tal cual dice la ley.

A contramano, no existe ninguna legislación para el poder ejecutivo. Es decir, los partidos pueden presentar a hombres o mujeres como candidatos a presidente o vicepresidente sin restricciones. Sin embargo, existe desde hace unos años una tendencia que tiende a reforzarse para este año: la proliferación de fórmulas presidenciales mixtas.

El año 2007 fue una bisagra en este sentido. En esas elecciones presidenciales, Cristina Kirchner fue la primera argentina electa para el cargo de Presidenta. Pero, además, terminó en segundo lugar otra mujer, Elisa Carrió. Igualmente, parece haber sido un caso aislado, ya que se basaba en la personalidad y la construcción política de ambas dirigentes.

Para este año, en cambio, se plantea un escenario más generalizado. Para el oficialismo se trata de una fórmula que le ha dado resultado. De hecho, la primera vez que Mauricio Macri se postuló a un cargo Ejecutivo fue para Jefe de Gobierno en 2003, al lado de Horacio Rodríguez Larreta, y perdió. Ya en 2007 empezó a elegir a mujeres como vices: Gabriela Michetti en 2007 y 2015 y María Eugenia Vidal en 2011.

Por eso es que se especula con que nuevamente Macri sea acompañado por una mujer en la boleta. Además de Michetti sonaron los nombres de las ministras Patricia Bullrich y Carolina Stanley, aunque no está confirmado.

Por otro lado, cuando se menciona la posibilidad de que la UCR busque negociar el cargo de vicepresidente para acompañar a Macri sin ir a las PASO se esgrime ese impedimento: entre los dirigentes más conocidos del radicalismo no abundan las mujeres, lo que complica las negociaciones.

Unidad Ciudadana, obviamente, no tiene esta discusión, ya que su líder es una mujer, Cristina Kirchner. Pero en otros espacios peronistas sí está presente el tema. Por ejemplo, la reciente irrupción de Roberto Lavagna hizo que se plantee el tema de quién podría acompañarlo en la fórmula.

Para eso, se hizo referencia a cuestiones que lo complementarían. Por ejemplo, podría ser alguien joven, radical o mujer. A pesar de que no necesariamente lo acompañe una mujer si se llega a candidatear –no sobran en su entorno político–, el gran cambio es que se mencionó esto como una variable, mientras que en otra oportunidad ni siquiera se hubiera planteado. Lo mismo pasa con el resto de los candidatos peronistas no kirchneristas, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey.

Desde el FIT también parecen tener el tema en carpeta. En 2015 la compañera de fórmula de Nicolás del Caño fue Myriam Bregman. Para este año, el Partido Obrero postuló a Romina Del Plá para uno de los dos lugares del binomio. Se espera que entre esos tres nombres esté la fórmula de este año.

Para la politóloga Flavia Freidenberg, investigadora titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, se trata de “una reacción al movimiento social y al cambio de clima de opinión que se ha generado en los últimos años”.

Según su visión, “los partidos han reaccionado ´simbólicamente´ con las candidaturas presidenciales como una cuestión estratégica, porque si hubieran estado realmente comprometidos lo hubieran hecho antes”. En este sentido, agrega que existe un cambio de época y que “los partidos buscan adaptarse a su entorno estratégicamente, como siempre lo han hecho”. Y también agrega que se trata, por ahora, de un fenómeno local, ya que “esta reacción no la he visto en otros países”.

La diputada nacional por Evolución Carla Carrizo también coincide en que “es una estrategia de conveniencia”, y agrega que “tiende a cristalizarse la idea de paridad en cargos ejecutivos, ya que queda expuesto el partido a una mirada pública”.

Igualmente, asegura que se trata de un fenómeno más vinculado a “partidos nuevos y de oposición que a disputa de poder real”. Según su visión, no hay hasta el momento un aprendizaje de los partidos políticos, sino que es una “coyuntura de oportunidad”.

Y lo ejemplifica con la gobernación de la provincia de Buenos Aires, ya que sostiene que “los hombres regalan la banca cuando piensan que conviene para no perder o cuando está perdida la elección. Ese fue el caso de María Eugenia Vidal: pensaron que ninguno podía ganar y la pusieron a ella. Y ganó”.

La politóloga Carolina Urtea también toma nota de este cambio. Cree que “antes la diversidad se medía por espacios políticos a los que se pertenecía y edad. Quien cambió eso fue Macri como Jefe de Gobierno, que siempre tuvo vices mujeres, incorporando de esta manera la variable género a la hora de decidir la fórmula electoral”.

De esta forma, sostiene que “en las fórmulas ejecutivas se trata de que sean diversas para captar la mayor cantidad de electores. Pero tiene que haber una idea en común, tienen que ser congruentes”.

Sin embargo, a pesar de que la variable género “ahora es visible y las fuerzas políticas le prestan atención”, para Urtea no es lo que define las fórmulas, sino que son “los acuerdos con distintos grupos políticos”.

Sea entonces por una cuestión de estrategia electoral o por sumar mayor representatividad en las fórmulas, lo cierto es que la cuestión de género a la hora de conformar la oferta electoral ejecutiva se convirtió en una variable.