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JUEVES 13/12/2018
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Una crisis económica en la era Macri sería muy diferente a la de 2001

Una crisis económica en la era Macri sería muy diferente a la de 2001

A medida que se produce un deterioro en las cifras del plan económico, con la deuda pública subiendo, la inflación resistente a bajar, las ventas de dólares del Banco Central, la aparición de déficit de balanza de pagos y el fuerte crecimiento en el déficit consolidado del Estado (Tesoro + Banco Central), son muchos quienes se preguntan cómo puede terminar este plan económico si las cosas empeoran.

El recuerdo de la crisis económica de 2001 aún está fresco en la memoria de todos aquellos que perdieron sus ahorros por entero y debieron comenzar de cero. El temor de una repetición de tal crisis es muy fuerte y en cierta manera paraliza el accionar de muchos operadores económicos que podrían consumir o invertir con mayor confianza si no hubiera quedado esa marca indeleble en sus mentes.

Por eso, vale la pena preguntarse: ¿puede ocurrir una crisis similar a la de 2001 si las cosas salen mal? ¿Hasta dónde la realidad puede copiarse a sí misma?

Pues bien, veamos. El actual plan económico se diferencia en varios puntos centrales del que se aplicó durante la década de los 90 y explotó en 2001. En primer lugar, aquel era un plan con tipo de cambio mucho más rígido que un tipo de cambio fijo. Se trataba de un tipo de cambio convertible, o sea, se trataba del único tipo de cambio posible -según las autoridades de aquella época-, a punto tal que tuvo que votarse en el Congreso una ley de intangibilidad de los depósitos "para intentar infructuosamente garantizar a la población que sus depósitos estaban seguros en los bancos y no serían confiscados por el agente económico del cual todos desconfiaban: el Estado.

Pero no sólo el tipo de cambio era fijo y convertible sin poder moverse ni un milímetro: había una gran cantidad de depósitos en dólares (superaban en aquella época los u$s 10.000 millones) con un bajo encaje bancario. Los bancos eran incentivados por las autoridades a prestar todos los dólares posibles y si era a plazos muy largos en concepto de préstamos hipotecarios, mucho mejor. De esta manera, cuando los capitales dejaron de ingresar masivamente a la Argentina -hacia fines de los años 90- la inercia de dólares abundantes vendiéndose en el mercado local a 1 a 1 se mantuvo durante largos meses dado que quienes tomaban dólares prestados de los bancos, o quienes los recibían tras vender un inmueble, debían venderlos en el mercado para hacerse de pesos. Fue así que un mismo dólar pasó a tener varios dueños: el tenedor físico del billete y el depositante de dólares en los bancos. Todo esto generó una ilusión, un espejismo de abundancia de divisas que en realidad era falsa. Solo se necesitaba -como ocurrió- la presencia de un abultado déficit de cuenta corriente de balanza de pagos para acabar con ilusiones y espejismos. Fue de esta manera que cuando sobrevinieron los males, sobrevinieron todos juntos, dado que había una escasez de dólares en todos los sectores de la economía: no los tenía el Estado, no los tenía el Banco Central, no los tenían los bancos, no los tenían las empresas y no los tenían los particulares.

Hoy, las cosas son marcadamente diferentes: no hay un dólar convertible. Ni siquiera hay un tipo de cambio fijo. Aunque el Banco Central interviene, hasta el momento no puede decirse que haya impedido que se manifieste una tendencia del mercado. Es cierto que en marzo le ha puesto un "techo" un tanto caprichoso al valor del dólar, pero no hubo aún un plazo duradero de esa política como para asimilar la actual situación a un tipo de cambio fijo o descendente.

La otra gran diferencia es que si bien hay muchos más depósitos en dólares (superan los u$s 30.000 millones), los bancos sólo pueden prestar las divisas a empresas relacionadas con la generación de dólares a través del comercio exterior. El resto debe ser mantenido como encaje en el Banco Central. En forma preocupante, esta muy sana limitación está siendo cambiada en estos días autorizándose a que los bancos presten los dólares que toman del público al Tesoro, el cual puede pagar sus deudas en dólares con estas divisas. Esto es algo incipiente y habrá que ver a qué niveles llega. Obviamente, de generalizarse este uso para los dólares depositados en los bancos estaremos frente a una muy mala noticia que puede acercar al sistema financiero algo -nunca lo será del todo- a aquel sistema financiero de 2001.

Entonces, hay dos grandes diferencias: el tipo de cambio se mueve y es flotante en forma sucia y los dólares depositados están aún mayoritariamente en forma de encajes en el Banco Central o prestados a empresas que generan dólares. Ello implica que hay varios ingredientes de lo que ocurrió en 2001 que no serían necesarios hoy en día si sobreviene una crisis.

En primer lugar no existiría la necesidad de un corralito dado que los dólares podrían devolverse a los depositantes y los pesos podrían devolverse también sin necesidad de mantener un dólar fijo a ultranza.

En segundo lugar, no sería necesaria la pesificación. En 2001 fue necesario convertir las deudas en dólares a deudas en pesos para que las mismas pudieran pagarse y además porque no estaban los dólares que no podían devolverse. Hoy una pesificación no sería necesaria ni siquiera en una profunda crisis: no hay créditos en dólares que devolver.

En tercer lugar, un default de la deuda pública no sería un hecho seguro si sobreviene una crisis. Ello sólo sería inevitable si se cortan todos los lazos financieros con prestamistas externos e internos y, sobre todo, si se avanza en la peligrosa tendencia a que se usen los depósitos en dólares que están en los bancos para pagar deudas del Tesoro.

En síntesis, una crisis económica en la era Macri, aún una crisis profunda, probablemente constaría de una fuerte devaluación del peso y un incierto grado de disponibilidad de divisas, que, según la situación puede ser más o menos amplio. Pero hay que olvidarse del corralito, de la pesificación y hasta cierto punto, de un default.

Comentarios16
walter daniel Giache
walter daniel Giache 18/04/2018 02:08:12

Bien, no terminaríamos como en el 2001, pero podríamos terminar en un escenario parecido al del 89 cuando los bancos ofrecían tasas de interés elevadas para atrapar luego el dinero de los ahorristas !!!!!!!!

Juan Papini
Juan Papini 18/04/2018 01:23:06

Walter G. no está contemplando el contexto externo... de 1997 al 2000 se dió "la tormenta perfecta"... crisis asiática, rusa, caída precios commodities, suba vertical de los intereses...

Zadig Gidaz
Zadig Gidaz 17/04/2018 06:39:35

Bueno, cada vez habrà que pagar mas intereses de deuda. Cuantas exportaciones se necesitan para pagar la deuda contraida?

Diego Lu
Diego Lu 17/04/2018 06:02:55

Estos pseudos periodistas hace 3 años que vienen gritando lo de la crisis del 2001..vende patrias golpistas..

Alvaro Macarena
Alvaro Macarena 17/04/2018 04:39:11

Inflación subiendo, endeudamiento externo récord, interno también, déficit fiscal, cuenta corriente en rojo récord histórico... por tu culpa Globolu!!!

Alfredo Federico
Alfredo Federico 17/04/2018 03:25:46

no se si reir o llorar. todos convencidos que el desastre es inevitable y antes el problema era el impuesto a las ganancias

Juan Papini
Juan Papini 17/04/2018 12:16:05

La "mega-mega" es el único modo de parar la inflación y el déficit fiscal... no hay otra. Los tenedores de pesos e inversiones en pesos... kaput

jesus jose fava
jesus jose fava 17/04/2018 12:41:04

Nadie sabe q pasará.Si todos vamos al bco.out.

Juan Papini
Juan Papini 17/04/2018 12:14:40

La única salida es una mega mega mega devaluación. $30? no... $ 100 mínimo. Y de un default "selectivo" no nos salvamos. Los bancos tienen esos bonos en sus carteras...¿como devolverán los depósitos?

Hernan Migliori
Hernan Migliori 17/04/2018 10:39:11

Walter es un tipo que tuvo sus ''vueltas'' en la vida, de ser Cavalista, a neo-Keynesiano, inbancable y soberbio profesor de macro en la UB y escritor de libros conspiranoicos, Me alegro de su vuelta a los medios, siempre entretiene.

Fede TT
Fede TT 17/04/2018 10:35:04

Como sigue la película? Préstamos del FMI prévia devaluación, sube la inflación con paritarias cerradas muy por debajo y los globos amarillos se van destiñendo a negros.... Eso sí, el 2019 gana Vidal a remendar las cosas... Cuak

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