Martes  14 de Abril de 2020

Pandemia, tecnología y preguntas a ser respondidas poscrisis

Pandemia, tecnología y preguntas a ser respondidas poscrisis
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JUAN BATTALEME

Profesor de Relaciones Internacionales y Tecnología en UCEMA y UBA.

Existe una creciente uniformidad de visión acerca del futuro que el orden internacional poscrisis del nCovid-19 presentará. Con mayor o menor énfasis se señala que lo que viene será inevitablemente distinto a la vida que conocíamos previo a la pandemia, especialmente por las transformaciones radicales que parecen estar imponiéndose.

Sin embargo, las transformaciones que nos auguran deberán ser aceptadas por la sociedad, situación que hoy no parece del todo clara. Cuando los miedos asociados a la actual situación comiencen a desvanecerse, los avances sobre libertades y privacidades constitutivas de los ciudadanos se volverán evidentes, lo cual puede generar múltiples puntos de resistencia. Las nuevas tecnologías facilitan el control, pero también ayudan a quienes desean oponerse a este inusitado nuevo nivel de intrusión. A priori no podemos decir que dichas acciones gocen de la legitimidad suficiente para mantenerse tal cual se está proponiendo ahora.   

La rendición de cuentas es uno de los pilares políticos de las sociedades occidentales, por lo tanto, los modelos de acción para combatir la pandemia utilizados por Estados de base autocrática no necesariamente son el mejor punto de referencia.

El modelo de gobierno de las democracias occidentales concibe restricciones temporales, pero al mismo tiempo garantiza libertades básicas y opera con cierta normalidad en la representación de los restringidos y aún ellos cometen abusos. En países periféricos, la tentación de tomar modelos de otras regiones como base para eventualmente experimentar opciones autoritarias frente a las consecuencias secundarias del momento actual, se configura como un riesgo a tener en cuenta.

Dos mil quinientos millones de personas en cuarentena generan datos que podrán ser utilizados y reutilizado por varias generaciones con múltiples fines.  Pos cuarentena, los gobiernos enfrentarán decisiones políticas que se tomarán a partir de la crisis, pero con un impacto de largo alcance. Desde el punto de vista de la infraestructura de comunicaciones, por ejemplo, se definirá el advenimiento de las redes de 5G, la base del “internet de todo”, con obvias consecuencias geopolíticas.

“Nunca desperdicies una buena crisis”, dice un mandato de la política, y como nos recuerda Naomi Klein en su libro la “Doctrina del Shock”. La actual acelerará el despliegue de tendencias que se encontraban en desarrollo como la hipervigilancia. La clave para resistir un sistema de vigilancia social integrado se encontrará en el grado de institucionalización existente, las organizaciones de la sociedad civil especializadas, al igual que un creciente número de acuerdos que provienen del sector privado sobre el uso ético de ciertas tecnologías.

En lo inmediato, se fortalecerán los argumentos críticos de la globalización. El ascenso de posiciones nacionalistas hará que la recuperación económica sea lenta y compleja, sumado a los efectos de la cuarentena. El probable cerramiento del espacio económico global en “orbitas”, como señala el informe “Global Trends 2030: Paradox of Progress”, nos pondrá a elegir lados, como consecuencia de la reestructuración de las cadenas de valor. La decisión de Brasil de, aún teniendo una relación estrecha con China en el campo económico, definirse políticamente por Estados Unidos a costa de su economía, es un buen anticipo de lo que puede suceder.

En simultáneo surgirá la discusión sobre las responsabilidades de la pandemia. Si bien puede ser útil culpar a la globalización, ese argumento es etéreo. Es posible que aumente tendencia a las acusaciones cruzadas provocando nuevas las tensiones, dado que la percepción general es que el orden internacional próximo es uno regido por la suma cero. La creciente competencia mundial por la provisión de suministros médicos y la lucha por desarrollar primero la vacuna entre los grandes poderes, inclusive a costa de sacrificar relaciones con aliados históricos es un indicador preocupante. Mientras reclamamos por mayor cooperación internacional, se reafirma el “sálvese quien pueda”.

Es posible que el actual descenso de la globalización sea acompañado con la imposición de nuevas restricciones a la movilidad de las personas. Tiempo atrás se cuestionaba como algo anacrónico la existencia y construcción de murallas físicas, sin reconocer que existían “murallas” electrónicas virtuales difíciles de sortear. Puede ser que aparezcan nuevos controles virtuales y requisitos adicionales para el movimiento de las personas, tan o más complejos a los que se sucedieron en la industria aeronáutica en 2001. Moverse menos puede ser una consigna de esta etapa. ¿Sobrevivirá el acuerdo de Schengen después de la pandemia? En Italia se rompen banderas de la UE y se cuestiona el manejo que esa institución ha hecho de la crisis.

A priori se esta realizando una presentación positiva de esta “des-globalización” mediante cierta recuperación del medio ambiente. Pero cuidado, porque cuando veamos las consecuencias sobre la estructura económica social, los costos en términos de incremento de la pobreza, nos deberemos preguntar cuál será el impacto que ello tendrá sobre el medio ambiente. En situaciones de crisis económica sostenida, las consideraciones de la población sobre el ambiente suelen ser significativamente menores. Fue la globalización la que nos llevó a pensar sobre el impacto sobre medioambiente y no al revés.  

Antes de la pandemia se ha discutido de sobremanera sobre el futuro del trabajo y los costos humanos que el reemplazo por mayores grados de robotización producirá. Sin embargo, esta situación acaba de sumar un argumento nuevo y sólido para la robotización. Actualmente, gran parte del trabajo humano se encuentra en cuarentena, afectando la creación de capital de las empresas y la capacidad impositiva de los Estados. Según la UNCTAD se espera que los países pierdan en total cerca de U$S 1 mil millones. Los robots producen sin cuarentena, y si bien pueden ser victimas de un virus informático, su grado de especificidad hace que no tengamos que detener a todas las líneas robotizadas. La pandemia de 1918 no se dio en plena transición al mundo robótico, esta sí. Si las videoconferencias facilitaron la teletransportación, los robots son la solución a varios problemas generados en esta crisis.

Estas son algunas de las preguntas que debemos comenzar a responder a la brevedad, en esta suerte de “párate estratégico”. Nada de lo que vendrá es inevitable. De nosotros dependerá que versión del futuro nos aguarda a la vuelta de la esquina.

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