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Los cortes de luz y el reino de Nunca Jamás

Los cortes de luz y el reino de Nunca Jamás

El 8 de febrero el sistema eléctrico aportó un récord de potencia para atender la voraz demanda que alentaban las altas temperaturas y superó airoso el trance. Más allá de las debilidades de las redes de distribución, que explican los cortes en el área metropolitana de los últimos días calurosos, la generación estuvo a la altura de las circunstancias, lo que permitiría anotar un tanto para la gestión pública.

Podría decirse que la luz se cortó porque la red que lleva energía al usuario final aún no está en condiciones de resistir tanta presión, pero no porque falte energía para atender el reclamo de las industrias y los acalorados.

Este último punto es clave y estuvo bien resuelto, tanto por la pericia técnica de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.) como por el aporte fundamental de las nuevas inversiones.

Sin los 1800 megawatts que sumaron las usinas construidas en el último año, hubiese sido imposible transitar los días tórridos libres de apagones de mayor envergadura, que los usuarios no están dispuestos a tolerar. A dos años del cambio de gestión, con varios aumentos de tarifas aplicados y otros anunciados, el crédito al Gobierno y a las empresas prestadoras se fue licuando. Aquel bálsamo resultó entonces vital.

Es igualmente cierto que las adjudicatarias de los concursos convocados bajo la resolución 21, responsables de construir las centrales a gas recién estrenadas, buscan en Argentina tasas de retorno mayores que en otras latitudes.

Tanto los proyectos térmicos como los de energía renovable se lanzaron con un rendimiento proyectado del 15% anual en dólares, que retrocedió a poco más del 11% cuando el Gobierno sugirió o impuso precios tope menores para los generadores. Aun así, éstos tienen chances de un retorno sustancioso.

Esa pretensión empresaria se explica en gran medida porque el financiamiento para las obras argentinas es caro más que para otros países de la región, en parte por el riesgo regulatorio. Así lo explican los inversores en privado, aunque omitiendo cuidadosamente aludir a esta preocupación en público.

Mauricio Macri y Juan José Aranguren son dos figuras amigables para la tribuna patronal. Pero no ofrecen garantías absolutas de no promover alguna norma que cambie el contexto de un negocio, quizás para beneficio de unos pero en desmedro de otros. Como suele ocurrir con cualquier decisión que se toma en un despacho oficial.

La política energética intenta devolverle el protagonismo al sector privado y busca que, tan rápido como se pueda, los usuarios paguen por la energía lo que cuesta efectivamente. Se trate de Doña Juana, una pyme formoseña o las distribuidoras de cualquier lugar del país.

En el medio está la articuladora Cammesa, que cobra a la distribución (1) para pagarle a la generación (2). Y, según el régimen de subsidios aún vigente, cubre con fondos públicos la diferencia entre (1) y (2).

A diferencia del pasado reciente, hoy los pagos de esta Compañía se hacen en tiempo y forma. Entre otras ventajas obvias, las usinas reconocen que esa puntualidad les permite descontar sus facturas en un banco con el 15% de descuento, cuando hace un tiempo ese recorte trepaba al 50%.

Pero para que el circuito sea fluido, la administradora tiene que ser igualmente rigurosa con las distribuidoras y cobrarles a término, algo que no siempre es posible. Hace pocas semanas, grandes empresas provinciales del interior del país habían acumulado una deuda importante por el no pago de la electricidad que tomaron del sistema, lo que generó un dilema más político que técnico.

Si las distribuidoras provinciales no honran sus obligaciones, la Nación estaría en condiciones de hacerles un juicio ejecutivo con embargo de las cuentas, bloqueando hasta el pago de sueldos en el interior. De hecho, llegaron a abrirse varios trámites judiciales en instancia de mediación. Pero la sangre no llegaría al río.

Buenos Aires fue de las primeras en presentar su propuesta de pago para salvar un atraso menor; el esfuerzo negociador de Energía arrimó a la mesa a otras como la amiga Córdoba y está tratando de hacer lo propio con Santa Cruz, de las más complicadas.

La delicadeza política de la cuestión llevó el tema hasta la Jefatura de Gabinete, ya que el problema trasciende ampliamente el renglón energético. Tampoco es un pleito de resolución lineal: existen reclamos cruzados, ya que muchas distribuidoras todavía aspiran a tener compensaciones por el congelamiento tarifario pasado.

No faltan genuinos interesados en invertir en el negocio eléctrico y la cadena de pagos se recompone paulatinamente. Pero tener electricidad en un mercado aceitado, con inversiones generosas y precios en caída aún parece cosa del país de Nunca Jamás.

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Comentarios4
Joaquin Aldecoa
Joaquin Aldecoa 14/02/2018 10:31:27

Los cortes en las últimas semanas se dieron en en área de cobertura de Edesur . Esa es una comercializadora del Interior acaso ? La pueblada en Río Tercero por los aumentos salvajes se omiten en esta nota ?

Alfredo Federico
Alfredo Federico 15/02/2018 12:22:34

eran de gas hace como 6 o 7 años.

Alfredo Federico
Alfredo Federico 14/02/2018 10:21:58

pagamos mas y la inversion en distribucion esta x verse cuando deberia ser al reves, para eso son empresas multinacionales, asi el servixcio lo puedo dar yo. nunca existio en los ultimos años deficit de generacion srita periodista.