Domingo  17 de Mayo de 2020

EE.UU. vs China, la hiel espera

El nuevo consenso en Washington prevé que la disputa será la que marcará todo el siglo XXI. Por más erráticos que sea el comportamiento de Trump, no parece estar en la filosofía china apurar una decisión.

EE.UU. vs China, la hiel espera

"Es demasiado temprano para saber", respondió el primer ministro chino Zhou Enlai en 1972 cuando se le preguntó sobre los impactos del mayo francés de 1968.

Un año después el ciclo de oro de la era capitalista terminaría según Eric Hobsbawn. El impacto de la decisión unilateral de 1971 de Estados Unidos de terminar con el sistema de Bretton Woods derivó en el caos financiero y cambiario general de 1973, a lo que sumarían las crisis del petróleo de 1973 y 1979, la revolución iraní, la humillación estadounidense en Vietnam y el escándalo de Watergate que forzaría la renuncia de Nixon como presidente de EE.UU.—en medio de una economía sumida en altas tasas de desempleo e inflación que haría que su PBI cayera un 6% entre 1973 y 1975. En los 70, los análisis coyunturales señalaban el fin de la capacidad de Estados Unidos de liderar el orden liberal occidental. Varios auguraban el fin del propio capitalismo superado por la mayor capacidad soviética.

El entonces Secretario de Tesoro John Connally sostuvo que "la economía estadounidense ya no domina el mundo libre”. El Secretario de Estado Henry Kissinger exasperado por la suba del petróleo verificó que "naciones pequeñas, pobres y débiles podían hacer rehén parte del mundo industrializado”. La revista Time en 1975 se preguntó “si el capitalismo podía sobrevivir” y siete premios Nobel de economía firmaron una carta solicitando "una búsqueda intensiva de alternativas a la economía occidental existente”. Desabastecimientos y filas para comprar petróleo se observaron frecuentemente en EE.UU. En 1979, el presidente James Carter escribió: "Tuve un desayuno deprimente con asesores económicos, que no saben qué hacer ni con la inflación ni con el petróleo".

Sin embargo, poco más de una década más tarde, sería la Unión Soviética que colapsaría, y Estados Unidos extendió su impronta globalmente, líder mundial indiscutible político, militar y económico.

Covid-19 y equilibrio de poder

El impacto mundial del Covid-19 y los fuertes efectos negativos que se vienen observando en Estados Unidos, tanto en término de fallecidos como en su actividad económica, están siendo señalados como fundamento para argumentar el ascenso de China en lugar de líder o hegemón mundial en sustitución de EE.UU.— adicionalmente cuestionado por la respuesta de Donald Trump con sus compatriotas y con las demás naciones. Habría, se afirma, un claro contraste en favor de cómo los asiáticos actuaron. Pero por más erráticos y cuestionables que sean los actos de Trump, no parece estar en la filosofía china, como expresan las palabras de Enlai, apresurarse a una decisión.

xi

En particular, en medio de la crisis pandémica cuando ni siquiera se sabe cuándo terminará, ya que podría ser entre unos pocos meses y cinco años, según expresó recientemente Soumya Swaminathan, cientista-jefe de la Organización Mundial de la Salud. Tampoco se sabe si y cuándo se descubrirán remedios o vacunas. El verdadero golpe económico también está por saberse, dado que la pandemia está en curso, como las medidas de los gobiernos, que pueden atenuar o agravar sus impactos fuertemente — el de EE.UU. sobre todo. Que Trump haya tomado decisiones que algunos consideren criticables no significa que no pueda cambiar de rumbo. Precisamente, el comportamiento de Estados Unidos es el que más puede influir en definir cómo será el mundo en el que China supuestamente se está posicionando como líder. Es decir, se trata de un efecto que China no puede determinar.

Esto no es una mera cuestión especulativa. Según el Banco Asiático de Desarrollo, el costo de la pandemia podría alcanzar los 8.8 billones de dólares, o casi el 10 por ciento del PBI mundial, dependiendo de nuevo de la rapidez o lentitud con que sea controlado el virus. Al posicionarse como gestor de un orden global bajo su liderazgo, China tendría que habilitarlo. Eso fue, por ejemplo, lo que hizo Estados Unidos en el hemisferio occidental después de la Segunda Guerra Mundial. Si bien eso le trajo beneficios significativos, también debió hacerse cargo de los gastos de reestructuración de Europa y Japón, y de actuar como motor de la economía capitalista mundial comercial y financieramente — además de responsabilizarse de la defensa militar en institucionalidades como la OTAN. El Plan Marshall, por ejemplo, se calcula que a valores actuales superó 128.000 millones de dólares.

China y el orden mundial

Fu Ying influyente diplomática china cercana a Xi Jinping en 2015 señaló que China no tenía "ni la intención ni la capacidad de reemplazar el orden internacional actual". Desde que bajo Deng Xiaoping en los 70 China comenzó sus reformas que la catapultaron a la destacada posición mundial actual no ha dejado de expresar su intención de ‘ascenso pacífico’. Si bien la llegada de Xi implicó una postura más afirmativa en la concreción para 2050 del ‘Sueño chino’ de recuperar el destaque e integridad territorial perdida en el siglo XIX cuando fue desmembrada por las potencias occidentales, esto no ha modificado la postura dialoguista y cooperativa del país. Desde la irrupción de la pandemia, China ha reforzado este comportamiento y en ningún momento ha expresado intención de aprovechar el momento para incrementar su proyección global en forma conflictiva.

Este comportamiento de China es totalmente coherente con lo que han sido sus pautas estratégicas desde los años 70 de reformarse a ‘la manera china’ para fortalecerse dentro del orden mundial. Este es la visión de la recomposición de relaciones sino-estadounidense tras el encuentro entre Nixon y Mao en 1971. Tras convertirse en la primera o segunda economía mundial, según la forma de medición, entre otros importantes destaques económicos, fortalecerse militarmente y extender su presencia diplomática culturalmente, China viene afirmando su presión reformista del orden mundial, que mantiene en lugares de privilegio, por ejemplo, a las antiguas potencias coloniales de Gran Bretaña y Francia, muy por encima de su verdadera representación global. Como afirma en el último número de Foreing Affairs Fareed Zakaria es normal que “a medida que los países ganan fortaleza económica, buscan un mayor control e influencia sobre su entorno".

Un orden mundial se refiere a normas, valores y normas que definen las características de la gobernanza mundial, creando un marco sobre el que la sociedad internacional pueda relacionarse. Son las grandes potencias las que generalmente determinan las reglas del orden mundial, reflejando sus propios intereses. En cuanto a ella, los demás Estados pueden aceptar tal orden u oponerse a ella, parcial o totalmente, construyendo principios alternativos que reflejen sus preferencias.

Lo paradójico, o no, de la actual situación es que no es China quien cuestiona ese orden. Al contrario, China llama a respetarlo a su propio creador, Estados Unidos. Como destaca Zakaria China es el segundo mayor aportante de las Naciones Unidas y de su programa de mantenimiento de la paz, habiendo desplegado 2500 fuerzas, más que todos los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad combinados. “Entre 2000 y 2018, apoyó 182 de 190 resoluciones del Consejo de Seguridad por las que se imponen sanciones a las naciones que se considera que han violado reglas o normas internacionales”, manteniendo un respeto por los principios que anclan el orden de naciones: "respeto a la soberanía", "integridad territorial" y "no intervención".

El nuevo consenso en EE.UU.

La sensación de crisis en el orden internacional proviene más que de los comportamientos de China de las noticias de Trump atacando la Organización Mundial del Comercio, denunciando que la OTAN está obsoleta, embistiendo contra la Organización Mundial de la Salud, o decretando el fin de la globalización, entre tantas otras. Esto puede llevar a la conclusión de que los cimbronazos sobre el orden liberal mundial se deben a la idiosincrasia del presidente estadounidense. Pero crecientemente aparecen analistas geopolíticos que apuntan a que la confrontación con China es producto de un consenso político en Estados Unidos.

Fareed Zakaria  afirma que el surgimiento de “un nuevo consenso, que abarca a ambas partes, el establecimiento militar y los elementos clave de los medios de comunicación, sostiene que China es ahora una amenaza vital para los Estados Unidos tanto económica como estratégicamente, que la política estadounidense hacia China ha fracasado y que Washington necesita una nueva estrategia mucho más dura para contenerla”. En el mismo reciente número de Foreign Affairs, Minxin Pei, del Claremont McKenna College en un artículo más ofensivo hacia China en forma similar afirma que esta estrategia confrontativa perdurará “independientemente de quién esté en la Casa Blanca, porque reducir la dependencia económica de Estados Unidos sobre China y restringir el crecimiento del poder de China son ahora objetivos bipartidistas”.

Ese es el meollo del conflicto, porque si China afirma que no pretende avanzar, también sostiene que no pretende retroceder. Y la equiparación de fuerzas no apunta a un rápido desenlace. Quizás en Estados Unidos les picó la filosofía china, porque como sostiene en otro artículo en Foreign Affairs Christopher Hill “un consenso bipartidista emergente convierte a Beijing en el inexorable gran competidor de poder del siglo XXI”. Es decir, más allá de las formas rimbombantes de Trump, también el consenso en EE.UU. afirma la rivalidad con China se considera que será una disputa que se desarrollará a lo largo de este siglo. De hecho, en agosto pasado, el general Mark A. Milley afirmó que China será el principal rival de Estados Unidos para los próximos 50-100 años al asumir como candidato de Trump como próximo jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el oficial militar de mayor rango de las Fuerzas Armadas y principal asesor militar del Presidente: “Algún historiador en 2119 va a mirar hacia atrás en este siglo y escribir un libro y el tema central de la historia será la relación entre Estados Unidos y China”.

¿Cuál será el desenlace? "Es demasiado temprano para saber", salvo que va para largo.

Shopping

MONEDAS Compra Venta
DÓLAR B. NACIÓN0,000075,000080,0000
DÓLAR BLUE0,0000143,0000147,0000
DÓLAR CDO C/LIQ-0,2750-145,2465
EURO0,352889,536389,5709
REAL-0,379513,514913,5195
BITCOIN-2,501510.505,000010.508,6000
TASAS Varia. Ultimo
BADLAR PRIV. Pr. ARS0,838630,0625
C.MONEY PRIV 1RA 1D-10,526317,0000
C.MONEY PRIV 1RA 7D-10,000018,0000
LIBOR0,05311,0546
PLAZO FIJO0,000029,0000
PRESTAMO 1RA $ 30D-0,662861,4500
TNA 7 DIAS-0,302846,0900
BONOS Varia. Último Cierre Día Anterior
BODEN 20150,00001.424,501.424,50
BOGAR 20180,00009,829,82
BONAR X0,00001.585,501.585,50
CUPÓN PBI EN DÓLARES (LEY NY)0,000088,0088,00
CUPÓN PBI EN PESOS-2,22221,761,80
DISC USD NY0,000061,1061,10
GLOBAL 20170,00001.676,001.676,00
BOLSAS Varia. Puntos
MERVAL1,074041.260,8600
BOVESPA-0,630094.603,3800
DOW JONES0,330027.781,7000
S&P 500 INDEX0,55253.363,0000
NASDAQ1,090011.167,5070
FTSE 1001,10007.273,4700
NIKKEI-0,580021.803,9500
COMMODITIES Varia. Último Cierre Día Anterior
SOJA CHICAGO0,0244376,1637376,0719
TRIGO CHICAGO-1,0813210,0822212,3786
MAIZ CHICAGO0,9235150,5845149,2066
SOJA ROSARIO3,7415305,0000294,0000
PETROLEO BRENT-4,326240,470042,3000
PETROLEO WTI-5,047238,190040,2200
ORO1,00661.906,50001.887,5000

OpenGolf Newsletter

Anotate y recibí el resumen semanal del mundo del golf.

OpenGolf
Revista Infotechnology