Miércoles  23 de Enero de 2019

Bolsonaro en nuestro laberinto

Bolsonaro en nuestro laberinto

El Mercosur no es prioridad”. Con esa frase Pablo Guedes, el influyente nuevo ministro de Economía brasileño, dejaba en claro en una conferencia de prensa que la Presidencia de Jair Bolsonaro en Brasil implicará un fuerte cambio de contexto para la economía argentina.

De las exportaciones totales de Argentina al Mercosur, el 80% va a Brasil. Tras un 2018 signado por la crisis en nuestro país, el ritmo y dirección de la economía de nuestro principal socio y competidor es un dato a considerar para pensar en nuestra propia recuperación. 

Pablo Guedes

La importancia de la economía brasileña para Argentina se explica principalmente por su peso en la demanda de nuestros productos.

Brasil es el principal destino de nuestras exportaciones; en 2018 las ventas externas hacia allí sumaron u$s 11.304 millones, un 18,3% del total.

Pero además es importante destacar el rol de Brasil como consumidor de manufacturas de origen industrial (MOI), correspondientes a segmentos con mayor agregación de valor y tecnología (fundamentalmente, automóviles). El 67% de las exportaciones a Brasil pertenece a este agregado, y en términos de nuestras exportaciones totales, la importancia de Brasil como destino de nuestras ventas externas industriales es elocuente: Brasil es receptor del 37%  de las exportaciones MOI.

En términos micro, el 30% de las empresas exportadoras tienen a Brasil como destino de sus productos y, si lo pensamos en términos de bienes, de los 30 principales productos exportados por Argentina, un tercio tienen a Brasil como principal destino.

Esta dependencia de nuestras exportaciones vuelve sensible a nuestros intereses el ritmo de crecimiento económico de Brasil, cuya industria demanda bienes intermedios argentinos, que quedan bien posicionados gracias a las ventajas del Mercosur.

Cambio de tendencia y raletización

En este sentido, la crisis que nuestro vecino atravesó entre 2012 y 2017 impactó de lleno en nuestra economía. Si bien hacia fines de 2017 cambió la tendencia de la economía brasileña, el ritmo de crecimiento rápidamente se ralentizó, quedando muy por debajo de lo esperado originalmente. Brasil cerrará el 2018 con un crecimiento de 1,3%, mientras que las previsiones que se hacían un año atrás superaban el 3% de crecimiento.

Para este año, si bien consultoras y organismos internacionales coinciden en esperar un crecimiento en torno al 2,3%, esta expectativa está en discusión en base al programa económico de Bolsonaro, que profundizará el sesgo contractivo de la política fiscal y la restricción del crédito público, además del impacto que puede implicar en el frente internacional una desaceleración de la economía china.

No obstante el ritmo, las exportaciones argentinas hacia Brasil pudieron crecer un 21,2% en 2018, lo cual es una noticia positiva tras 5 años consecutivos de caídas entre 2012 y 2016 y un crecimiento exiguo en 2017 (+3%).

Flexibilización y límites a las medidas no arancelarias

Del devenir de la economía de Brasil y de la política de su nuevo gobierno sobre el Mercosur dependerá una porción nada despreciable de las posibilidades de recuperación argentinas.

Las consideraciones de Guede y Bolsonaro sobre las políticas de integración regional, en este sentido, son preocupantes. En cualquier escenario, la flexibilización del Mercosur o su debilitamiento implica desafíos nuevos para las PyMEs industriales argentinas, que se suman a una recesiva coyuntura local donde prima la caída del consumo y el aumento de costos.

Por un lado, de concretarse la posibilidad de firmar acuerdos comerciales de forma independiente con terceros países, abandonando la construcción de una unión aduanera que negocia en bloque, se daría lugar al ingreso con mayor fuerza de productos asiáticos cuyas condiciones de competencia lejos están de lo que ofrecen las economías del Mercosur.

En segundo lugar, la vocación de limitar las medidas no arancelarias de comercio, como propuesta, perjudica particularmente a las empresas argentinas y va de contramano con lo que ocurre en el mundo. Según datos de la OMC, en 1995 estaban vigentes 2951 medidas no arancelarias; en 2018 esta cantidad asciende a 49.106 medidas ¿Qué países están a la vanguardia de este proceso? Estados Unidos, con 5691 medidas, China con mas de 2600 y Brasil, justamente, con 2551, aun por encima de la Unión Europea que ostenta 2210. Argentina, lejos, solo cuenta con 718 medidas no arancelarias.

¿Qué significa esto? Que hay un camino muy largo qué recorrer en materia de promoción de la calidad y normas técnicas; camino que tienen recorrido otras economías con las que, de no mediar mecanismos como los que otorga el Mercosur, existe una clara desventaja a la hora de competir y, aun menos, colocar productos en sus países.

Fortalecer aspectos estratégicos

Las soluciones a los problemas del Mercosur no pasan por debilitar su potencia, sino por fortalecer sus aspectos estratégicos. La clave del vínculo con Brasil es profundizar los canales que el Mercosur brinda como estrategia de integración económica.

Juntos, Brasil y Argentina son los principales productores mundiales de proteína animal y cuentan con fuertes posiciones en rubros de medio y alto contenido tecnológico en las industrias químicas, metalmecánicas, automotriz y del acero.

Armonizar políticas industriales entre ambos países permitiría que muestren mayor fortaleza conjunta ante factores exógenos adversos, al tiempo que pueden profundizar el carácter cooperativo de sus complementariedades, dotando de mayor equidad a la relación bilateral.

Este factor es fundamental en un contexto que invita a la re-primarización de las exportaciones (Asef Horno, Brosio, Coatz, Dragun, 2016).

La frase popular dice que si Brasil estornuda, argentina tiene gripe. En la medida que se debiliten los aspectos estratégicos de nuestro vínculo regional, la gripe puede mutar en cuadros más fuertes. La necesidad de una política industrial con mirada regional, que potencia complementariedades es mandatoria para el futuro de la región y la potencia de su economía.

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