Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
Jueves 4.1.2018
DÓLAR
/
MERVAL

Aun con números en ascenso, Macri y la UIA se alejan

Aun con números en ascenso, Macri y la UIA se alejan

Cambió la mano en la industria. Desde junio la actividad fabril quebró la mala racha y empezó a crecer, según el propio Indec. Mañana se conocerá el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que si bien dará neutro en el primer semestre promete un crecimiento, aunque leve, en el segundo trimestre de este año. Es decir, otra buena noticia económica para que capitalice políticamente el Gobierno de cara a las elecciones de octubre. Sin embargo, dentro del sector que supo ser la principal vedette del kirchnerismo hay muchas caras largas, algunas debido a la nostalgia de negocios fáciles pero muchas otras porque los balances económicos siguen en amarillo.

En la Casa Rosada no entienden el código industrial y hay un creciente malhumor en el Presidente porque le llegan a sus oídos pedidos de cupos, devaluación y cierre de importaciones. Quien lleva y trae mensajes es el ministro de Producción, Francisco Cabrera, con quien la mayoría de los integrantes de la Unión Industrial que preside Miguel Acevedo (AGD) ha sumado en un año y medio muchas más discusiones o malos entendidos que soluciones en la gestión. Envidian "sanamente", aclaran, la sintonía reinante entre el campo y el Ministerio de Agricultura. En este contexto tenso llegará el festejo del Día de la Industria, el 31 en el Parque Industrial de Pilar. Como siempre, está invitado el Presidente pero hay muchas dudas sobre su asistencia.

Luego de un breve break en su gira electoral explicando los desagregados de las buenas noticias económicas, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, retomará sus visitas proselitistas tendiendo puentes con la UIA. Almorzará en la sede de Avenida de Mayo el martes próximo. Buscará limar asperezas y calmar aguas en una entidad empresaria que ayer se reunió por primera vez desde el resultado de las PASO. En esa mesa de comité hubo más quejas y lamentos que caras de distensión. La automotrices tiran manteca al techo, los textiles, calzados e indumentaria denuncian que están al borde del cierre y en el gran canal del medio están las alimenticias, informática, siderúrgicas y metalmecánicas.

Es cierto que muchas fábricas añoran los dulces del mercado cautivo que provee una economía cerrada; sin embargo, aún aquellas con músculo exportador vienen remontando seis años de estancamiento económico en un país que tiene hoy sus tres rojos fiscales más importantes concentrados en planes asistenciales, subsidios sociales y jubilaciones de acuerdo con Perspectivas Económicas. También es cierto que desde las industrias minimizan el impacto de la agroindustria y el Gobierno prefiere poner justamente allí el rumbo a seguir. Desde Casa Rasada aplauden el fenómeno Toyota que se quedó con la fabricación de la Hilux y ese negocio hoy explica el 60% de la facturación total. Detrás de ese objetivo se encolumnaron empresarios y sindicatos luego de un acuerdo que motorizaron Daniel Herrero, presidente de esa automotriz en la Argentina y Ricardo Pignanelli, titular de los mecánicos de Smata, viaje a Japón incluido. Es el modelo que prefiere impulsar el Gobierno, en sintonía con el gradualismo general. Desde esta perspectiva, resaltan que el agro tiene dos roles centrales en la economía nacional. Por un lado, aporta los dos tercios de las divisas que genera el país con sus exportaciones y por el otro, genera el 35% del empleo a lo largo de toda la cadena. Y es justamente en este último punto donde la UIA pone el grito en el cielo porque sus cuentas son otras. Sostienen que este sector genera 2,5 puestos de trabajo por cada nuevo lugar que se genera en los servicios y 2 en relación al comercio.

Una vez más, en el Gobierno sostienen que la UIA mira la foto y no la película. Prefiere concentrarse en ratificar el resultado de las PASO en octubre. Un estudio de la consultora Isonomía destacó que Cambiemos se recibió de oficialismo en las primarias porque logró crear identidad y esa situación se repetiría con muchas chances en los próximos comicios. Otro estudio de Synopsis va en la misma dirección. Consideró que Cambiemos tiene hoy mejores chances que Unidad Ciudadana para aprovechar el voto nuevo y útil, es decir de aquellos que no votaron en las PASO o de quienes votaron opciones que obtuvieron menos votos de los que se esperaba como Florencio Randazzo o Sergio Massa.

En el equipo económico ponen el acento en tres datos que consideran fundamentales para seguir sumando buenas nuevas, lograr un nuevo triunfo y llegar a un fin de año con baja conflictividad sindical. (Tal vez esto último sea un exceso de optimismo). Los datos son: 1) en la primera semana de agosto la inflación picó en baja y todos los pronósticos auguran un septiembre que dará muy bien. 2) Los salarios se recuperaron un 6% y eso traccionará el consumo. 3) Si la política de estabilidad por 6 meses en los precios de marca propia de los supermercados se expande y tiene éxito, es posible pensar en una inflación de 15% en 12 meses acumulados (no la anual).