Por qué son cada vez más las Pymes que apuestan al coworking

Por qué son cada vez más las Pymes que apuestan al coworking

Con ambientes relajados, diseñados para crear entornos productivos, los espacios de coworking siguen siendo una tendencia en crecimiento –en escala y en número–que ya se extiende a las empresas.

En tiempos en que las redes laborales se extienden más allá de una oficina, los espacios de coworking se posicionan como usinas de ideas entre colegas.  Marina Corbata (founder de La Maquinta Co.) y Martín Frankel (creador de  Área Tres) explican cómo estos espacios contribuyen a potenciar el trabajo personal, el diseño amigable de las oficinas, el ocio y cómo se tienden vínculos entre desconocidos que pueden llegar a ser nuevos partners

¿Cómo fue el crecimiento local de la tendencia del coworking?

MC: Vemos un crecimiento sostenido y en aumento en la demanda de puestos. La Maquinita nació en 2013 con un espacio para 80 personas. Hoy tenemos 10 mil metros cuadrados distribuidos en 9 sedes en CABA, Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario. En enero inauguramos en Microcentro, con 1.200 m2. Si bien la tendencia empezó para emprendedores, freelancers y empresas de la industria tecnológica, son cada vez más las medianas y grandes compañías que eligen la modalidad por su eficiencia en costos y beneficios. Empezamos enfocados en empresas de entre 1 y 5 personas, pero hoy la tendencia se mueve a empresas de entre 1 y 50 personas.

MF: Lo que sucedió en el país fue similar al resto del planeta. La tendencia del coworking empezó alrededor de 2006 y Área Tres abrió su primer espacio –en Palermo Soho– en 2009, con 500 m2. En ese momento estábamos entre los primeros 50 coworkings a nivel global; hoy, se estima que son 16 mil en todo el mundo. Eso muestra la potencia con la que se desarrolló el concepto. En la Argentina ya debe haber alrededor de 100, desde muy chiquitos hasta otros muy grandes. Creo que evolucionó la propuesta y también el mercado: empezó muy enfocado en desarrolladores y freelancers, pero hoy es muy más abarcador.

¿Por qué hoy tantos emprendedores y empresas eligen el coworking?

MC: Vivimos una era de hiperconectividad, el mundo laboral está transformado por las tecnologías sociales y todo podemos resolverlo a través de nuestros smartphones. Para los emprendedores eso tiene un costado muy práctico, pero también es muy aislador. Creo que los trabajadores independientes tomaron conciencia de que no está bueno trabajar solos desde casa, sin división física entre espacio laboral y hogar. Para quien decide emprender, es clave la retroalimentación que te da la experiencia cara a cara con el colega que está en la misma. Un espacio de coworking te resuelve los aspectos funcionales de lo que implica tener una oficina. El hecho de no tener que invertir en el armado de la oficina ni en gastos de ingreso te permite enfocarte al 100 por ciento en el crecimiento de tu negocio. Más allá de eso, estar en un ambiente laboral colaborativo maximiza la eficiencia de cada coworker.

¿Cuánto cambió al concepción tradicional del trabajo?

MF: La búsqueda viene de la mano de la evolución del trabajo, sea una persona independiente como una PyME, una start up o una empresa muy grande. Primero, quieren enfocarse en lo suyo y para casi ninguno la gestión del espacio físico le suma valor al negocio. Luego, buscan estar acompañados, rodeados de gente que está en una lucha parecida, por lo que pueden encontrar apoyo emocional: hay una transferencia de la energía emprendedora. También buscan contenido, esas cosas que si estás en tu casa, en un café o en una oficina privada no tenés: charlas, capacitaciones, actividades sociales. Esa conjugación de elementos hace que el coworking resulte atractivo.

MC: Por décadas, el objetivo fue graduarse para ingresar a una compañía y hacer carrera. La empresa era la que se ocupaba de capacitar a sus recursos humanos. Con la explosión tecnológica que vino de la mano de Internet, las reglas dieron un vuelco de 180º. La tecnología habilitó el empleo remoto y el surgimiento de la figura del freelancer. Ciertos aspectos como horarios y rutinas comenzaron a flexibilizarse y ganaron terreno la independencia y autonomía a la hora de trabajar. Esos cambios se vieron plasmados en el diseño de oficinas. Durante años, funcionaron los cubículos: los empleados estaban aislados y en soledad. Con el modelo de oficinas abiertas también se evidenció que las distracciones jugaban en contra. Lo que hoy se busca es lograr un equilibrio en el diseño de los espacios laborales: ambientes versátiles en los que se den diferentes dinámicas de trabajo, desde salas de reuniones para grupos grandes, hasta salas acustizadas tipo phone booths para 2 ó 3 personas en las uno pueda tener una conference call en privacidad, por ejemplo. Es darle a los coworkers la posibilidad de intercalar entre diferentes escenarios laborales.

MF: El trabajo ya no es un lugar al cual vas sino que consiste en tareas a desarrollar. Especialmente entre la generación millennial, se busca estar feliz con lo que se hace. La experiencia del trabajo, en lo posible, debería ser algo que te sume. Los coworkings proponen que el ambiente físico sea ameno, que estés al lado de gente con pilas emprendedoras que te puedan dar una óptica nueva.

¿Es el networking la mayor ventaja del método?

MC: Tenemos staff especializado en crear comunidad. Uno de nuestros eventos emblema es el Meet Your Neighbour, pensado justamente para facilitar las conexiones entre los coworkers y fomentar el networking. Es un encuentro trimestral pensado para que diferentes miembros y emprendimientos puedan presentarse ante su comunidad, compartir su historia e intercambiar experiencias. Creemos que es de suma importancia que nuestra comunidad se vincule. Buscamos potenciar el desarrollo de los proyectos de nuestros miembros. Y más allá de estos eventos formales, cada viernes, por ejemplo, nuestros coworkers cierran la semana compartiendo una cerveza e intercambiando aciertos y fracasos de la semana. O simplemente haciendo amigos en el trabajo.

MF: La sinergia se puede dar de forma orgánica, pero depende de cada uno, de cuán extrovertido seas. Y puede llevar años que te cruces en el momento justo con una persona. Nuestra meta principal es acelerar ese proceso: dedicamos recursos y cabeza a buscar excusas que hagan que cierres tu laptop y te prendas a un asado, un meet up, una charla: un momento en el que no estés enfocado a tu negocio sino que te abras y programes mentalmente para encontrar un vínculo con un desconocido. Si no conocés mi nombre, quién soy y qué hago, no hay chances de que haya networking ni amistad. Pasa mucho por lo social: una cerveza, un choripán, lo lúdico. Sabemos quiénes son nuestros miembros porque es una comunidad curada: aplican, los entrevistamos, queremos saber quiénes son, para dónde van y cómo podemos ayudarlos a llegar ahí. Por eso podemos contactarlos con una persona, un partner, un aliado estratégico.

El coworking crece a nivel mundial, ¿cómo puede evolucionar? 

MC: Hoy vemos un estallido de workshops, cursos y capacitaciones. Los nuevos profesionales (generalmente vinculados a la tecnología) necesitan capacitarse para estar a la altura de los cambios vertiginosos y constantes que el mercado solicita. Incluso MBAs y posgrados tradicionales se están viendo relegados porque demandan de mucho tiempo de cursada y estudio, y eso muchas veces no es compatible con los empleos. Los nuevos oficios que surgieron con las redes sociales y las apps demandan actualización constante. Es por esta tendencia que en enero estaremos inaugurando un espacio especialmente abocado a capacitaciones y eventos de innovación, como Hackatones y Demodays. Este nuevo espacio busca articular empresas y pymes establecidas con la innovación. Creemos que esta vinculación es el próximo paso y estamos deseosos de ayudar a empresas más establecidas a acercarse a la innovación.

MF: Una tendencia muy clara es la escala. Cuando abrimos Área Tres El Salvador, era el coworking más grande de América latina, con 4.600 m2: hasta ese momento los espacios de coworking eran más chicos, lo que limitaba la cantidad de miembros que podía haber, los eventos que se podían organizar y que eso no molestase a tu par. Otra corriente que crece son los coworking de nicho, es decir, de comunidades curadas especializadas en equis disciplina.