Home office y jornada laboral: cuántas horas trabajar para ser productivo

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. www.danielcolombo.com

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Increíble: estas son las horas de trabajo por día que aumentan la productividad

Desde el inicio de la cuarentena en la Argentina por la pandemia de coronavirus, se instaló masivamente el home office, incluso en empresas reacias e inexpertas con la cultura del teletrabajo. Desde marzo, y pese a desvíos de varias organizaciones, se encontró respuesta real a cuántas horas debe tener la jornada laboral para que el trabajo sea productivo. Porque el esquema de 8 horas fue creado en 1856... Y ya es tiempo de cambiarlo.

En Dinamarca, trabajar hasta tarde causa una mala impresión a jefes y compañeros, debido al arraigo de la conciliación entre la vida laboral y la personal, algo ya instalado en los países del Primer Mundo. ¿Te imaginás algo así en la Argentina? Los daneses trabajan una media de 33 horas a la semana a pesar de que el horario laboral establecido por ley es de 37 horas, según la OCDE. Este es uno de los factores que convierten a los daneses en uno de los pueblos más felices del mundo.

 

 

Sin embargo, en muchas culturas, como la estadounidense y latina, todavía resulta bien visto el tener jornadas extensas, de 8 o más horas diarias. De hecho, se estima que durante el período de home office que comenzó masivamente en marzo en nuestro país, en empresas donde el teletrabajo no ha sido correctamente organizado se llega a trabajar un promedio de dos horas más por día.

 

 

Y ese es el punto para hablar sobre productividad en tiempos de home office: ¿somos productivos porque trabajamos más horas o podríamos hacer lo mismo, e incluso mejor, en menos tiempo?

Este caso concreto sirve para ilustrar la respuesta: en agosto de 2019, casi 2500 empleados de Microsoft en Japón participaron de un experimento de reducción de jornada laboral. Trabajaron 4 días a la semana, con los viernes libres. El resultado medido fue que la productividad aumentó un 39,9% y se favoreció el equilibrio entre la vida personal y profesional.

 

 

Hacia el fin de la jornada laboral de 8 horas

 

Trabajar 8 horas diarias es el resultado de dividir el día en tres partes de 8/8/8: para dormir, para trabajar y para tiempo libre. ¡Este esquema fue originado en 1856! Más atrás, hacia 1825, en los países incipientemente industrializados se trabajaba unas 82 horas por semana de lunes a sábado: desde luego, la jornada de 8 horas fue un gran avance versus las 12 horas, de lunes a domingos, que se acostumbraba a trabajar en el campo. 

 

 

Entonces, ¿aumenta o disminuye la productividad al reducir la jornada? Lo que queda en evidencia es que la jornada de 8 horas de lunes a viernes produjo siglos atrás una mejora gradual de la producción por hora, algo imprescindible para el éxito der la revolución industrial.

 

 

Hoy, ese esquema ya no es viable. Se impone un cambio de paradigma que incluya: jornadas más cortas en días o en horas, mayor flexibilidad, teletrabajo como instancia permanente (o híbrida, combinada con pocos y esenciales encuentros presenciales).

Estamos viendo surgir una nueva era en la Humanidad. De la preparación y adaptabilidad para los nuevos entornos, tanto de las empresas, gobiernos, organizaciones y trabajadores, va a depender la posibilidad de que se continúe produciendo y llevando adelante las prácticas laborales bajo nuevos parámetros. Se transformó el mundo y es impensado seguir trabajando bajo los mismos esquemas laborales de hace siglos.

 

 

Un primer paso en muchos países es la implementación de la jornada laboral de 32 horas. Este cambio ha sido extensamente investigado en distintas latitudes. Si bien cada país y organización tiene sus particularidades, hay consenso en ir hacia menor cantidad de horas diarias y semanales, adopción del teletrabajo, presencialismo en formato reducido y entrenamiento de los líderes en nuevas habilidades para conducir equipos en entornos totalmente diferentes.

 

 

Los resultados de las experiencias indican que aumenta la productividad porque el trabajador se siente más feliz y ante la liberación de carga excesiva laboral y sin ver comprometido su salario. Desde la perspectiva de la salud, el trabajar menos horas produce menos estrés, mejora el sueño, los vínculos primarios como la familia y amigos se solidifican y las personas están más descansadas y mejor predispuestas.

 

 

Cómo reducir la jornada para mejorar la productividad

 

1 - Analizar los contextos y la cultura de la empresa y adaptarla al nuevo formato.

2 - Estudiar concienzudamente los pros y contras de estas medidas, incluyendo la variable económico-financiera, que será la que termine por definir su viabilidad.

 

 

3 - Crear los marcos regulatorios internos de cómo se instrumentarán estas medidas y en qué plazos (paulatinos, desde ya).

4 - Hacer grupos de testeo durante, por ejemplo, 3 meses, con indicadores claros para evaluar la evolución de la jornada reducida.

5 - Empoderar a los colaboradores para que trabajen con mayor autonomía, responsabilidad, compromiso y consistencia. Apostar a la comunicación, la interacción y la complementariedad.

 

 

6 - Rediseñar los esquemas operativos, adaptándolos a las nuevas metodologías que se implementen, para garantizar que las tareas sean posibles de cumplir en la jornada reducida.

7 - Abrir canales de diálogo permanente donde participen voces de los distintos sectores para acordar las mejores prácticas.

8 - Entrenar a los líderes para que aprendan a confiar y delegar más en sus equipos, enfocándose en la eficacia y no sólo en el resultado final.

 

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