Cómo aplicar “Los cuatro acuerdos” del doctor Miguel Ruiz en la oficina

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 29 libros. www.danielcolombo.com

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Cómo aplicar “Los cuatro acuerdos” del doctor Miguel Ruiz en la oficina

Para comunicarte mejor, aprender a entender a los demás, gestionar tus emociones, entrenarte en dominar tus impulsos y lograr un mejor nivel de excelencia laboral, estos cuatro acuerdos pueden ser útiles.

Quizás escuchaste hablar del libro 'Los cuatro acuerdos', lo hayas leído o visto frases en las redes sociales. En cualquier caso, encontrarás en él valiosas recomendaciones para que la vida funcione mejor en todos sus ámbitos: familia, amigos, relaciones, trabajo, abundancia, salud y bienestar en general.

Miguel Ángel Ruiz (1952) es un escritor y orador mexicano de temas de espiritualidad, influenciado por otro gran autor y pensador, el antropólogo peruano Carlos Castaneda (fallecido en 1998). Su obra más influyente es 'Los cuatro acuerdos', y están basados en lo que Ruiz transmite como sabiduría tolteca, cultura precolombina que dominó el norte del altiplano mexicano entre los siglos X y XII. La edición original fue publicada en 1997 y ha vendido más de 4 millones de ejemplares.

El valor de los cuatro acuerdos

Depende de dónde lo observes, los cuatro acuerdos se expresan de manera sumamente simple, y muy profunda a la vez. Esta doble mirada permite que la persona que está buscando respuestas a algunos de sus dilemas de la vida, las encuentre en lenguaje sencillo y ameno; y quien busque profundizar, hallará muchos niveles para seguir buceando.

¿Para qué pueden ser útiles 'Los cuatro acuerdos' en la oficina? Para comunicarte mejor, aprender a entender a los demás, gestionar tus emociones, entrenarte en dominar tus impulsos y lograr un mejor nivel de excelencia laboral. 'Los cuatro acuerdos' son: sé impecable con tus palabras; no tomes nada como personal; no adivines ni supongas y hacé siempre lo mejor que puedas.

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PRIMER ACUERDO:  SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS

Las palabras crean estados de consciencia; y éstos, determinan tus pensamientos, que, a su vez, se manifiestan en los resultados. Más allá de tu idioma, cultura y experiencias, es el lenguaje que utilizás lo que conforma tu manera de representarte el mundo. Tus ideas, anhelos, metas, propósitos; tus relaciones, vínculos y dones. Todo se manifiesta a través de la palabra.

Como sabés, pueden construir enormes sueños y beneficios para la Humanidad; o destruir con su carga de miedo, rencor, frustración, enojo y opiniones mal intencionadas. Esto significa que las palabras no son inocentes y están cargadas de significado.

La palabra “impecabilidad” significa que no hagas cosas que vayan en contra tuya. Ser impecable es asumir tu responsabilidad personal; cumplir todos y cada uno de los compromisos asumidos (empezando los que asumís con vos mismo, y luego con los demás); y, a la vez, canalizar el don de la palabra en forma constructiva y positiva.

Por ejemplo, entrar en el chisme, en la opinión agresiva en reuniones o en las redes sociales no produce ningún resultado virtuoso: por el contrario, dejás fugar enormes cantidades de tu energía vital a través de lo que decís, escribís e incluso cuando pensás en ideas a través de las palabras que les ponés. En lo que pensás (y lo que decís) es en lo que te convertís.

CÓMO INCOPORAR ESTE ACUERDO

  • Hablá menos y hacé más.
  • Sobrepasá tus propias expectativas respecto al cumplimiento de tus compromisos.
  • Cuidá tus pensamientos.
  • Evaluá antes de hablar.
  • Escuchá el 70% y hablá sólo el 30%.
  • Busca tener más precisión en tu lenguaje para expresar adecuadamente todas tus ideas.
  • Evitá herir y enfocate en elevar y aportar valor en tus interacciones con los demás.
  • Descartá toda comunicación agresiva de tu vida.

SEGUNDO ACUERDO: NO TOMES NADA COMO PERSONAL

La mayoría de las personas asumen que cada cosa que pasa está diseñada para ellos: a favor o en contra. En las cuestiones a favor no hay mayor problema: todo encaja. El asunto empieza cuando la gente siente que todo lo que les pasa, sucede, los hechos del mundo y de su entorno, son “en su contra”. 

¿Te imaginás entonces lo que sucede? Efectivamente: aparentemente el mundo empieza a disparar munición gruesa sobre dicha persona. Sin embargo, es el ego el que produce enojo, frustración, y un gran desgaste emocional al intentar luchar contra las opiniones y situaciones del mundo que pueden envenenar tu vida.

Todo parte de que el ego quiere darte aires de mayor importancia; por lo que, si te mostrás excesivamente focalizado en la opinión de los demás, creás inconscientemente una cierta dependencia a la aprobación (o no) del otro. De esta forma estarás atrapado en esa emoción que vos mismo generaste. El sentirte el centro del mundo se llama de muchas formas: egocentrismo, egoísmo, arrogancia. Son matices de la misma expresión cuando hacés y pensás que toda gira a tu alrededor.

Cuando Miguel Ruiz en 'Los cuatro acuerdos' sostiene “No tomes nada como personal”, significa que este paso será crucial para sentirte un ser libre, fuera de la domesticación de la educación, los dogmas y condicionamientos sociales y culturales que arrastrás en tu vida. Este punto no trata de que aceptes todo sin que te impacte, sino que el problema aparece cuando le das entidad a “eso” que dice o hace la otra parte, y dejás que tus emociones se desbalanceen.

Por ejemplo, cuando te ofendés por nada, reaccionás de formas generalmente inapropiadas, incluso exageradas. Esto surge por querer tener razón en vez de elegir ser feliz. Visto de otra forma, cada vez que querés cambiar la opinión o comportamiento de alguien, te frustrás, porque apenas podés cambiar vos: es imposible cambiar a la otra persona si ese otro ser no lo quiere hacer. En todo caso, podría cambiar a su ritmo de evolución.

Este segundo acuerdo es el que provoca gran parte del sufrimiento en la vida, ya que, por lo general, te mostrás demasiado susceptible a todo lo que digan o hagan alrededor tuyo. Ahora ya sabés: asumiendo una perspectiva mayor de las situaciones y cuestiones -incluso las que te involucran directamente-, podrás no engancharte emocionalmente y respetar las posiciones de los demás, que no es necesariamente justificarlas aunque sí entenderlas desde una mirada completamente diferente e integradora para tu bienestar. Desde este lugar irradiarás lo mismo a tu alrededor.

CÓMO INCORPORAR ESTE ACUERDO

  • Aprendé de las diferencias con los demás; integrá y respetá las decisiones de otros.
  • Entendé que el otro es “un otro” con sus propios problemas, creencias y dificultades.
  • Si algo te molesta, buscA el espacio apropiado y exprEsalo claramente desde tu perspectiva (apoderándote de tu comunicación, no echando culpas a los demás).
  • No busquEs imponer tus deseos por sobre las opiniones de los demás.
  • Considerá siempre el bien mayor de todos en cualquier situación.
  • Evitá vivir desde el ego: aprendÉ acerca de la compasión, la humildad, la escucha consciente, la apertura mental para vivir mejores experiencias. Esto te ayudará a tener más paz en todos los aspectos.

TERCER ACUERDO: NO ADIVINES NI SUPONGAS

Otra fuente de malestar interior, emocionalidad extrema, destrucción de tu autoestima y valor, y deterioro de tu poder personal es vivir haciendo suposiciones. ¿Cuántas veces has pasado días, meses o años elucubrando cuestiones que nada tenían que ver con la realidad de las cosas? 

Todo esto sucede porque suponés más de lo que te permitís vivir las experiencias para confirmarte tu percepción formada y sustentada. Suponer algo, en términos de tener un pálpito o corazonada, no es el problema: el asunto es cuando creés que eso que suponés es verdadero, incluso sin haberlo chequeado ni observado en perspectiva, ni cotejada información alguna. Cuando suponés algo partís de una base incorrecta, porque de antemano asumís que tenés la verdad absoluta sobre algo. Es más: dejás de distinguir qué es una presunción, hasta el punto de darlo por hecho como que algo es real… sin siquiera haberlo comprobado o experimentado.

El proceso de suponer es inconsciente y forma parte de los sesgos cognitivos del cerebro. Un sesgo es un atajo que toma tu proceso cerebral intentando encontrar una vía de escape o solución rápida. Por lo general, se basa en un impulso rápido por el que asociás información basada en tu experiencia de vida, y la conectás con esa situación actual, apresurándote a tomar el atajo (sesgo) para sacar conclusiones rápidas. Como podés observar, eso no trae un resultado certero, ya que partís de lugares equivocados y de querer controlar las situaciones al intentar precipitarlas a la velocidad en que lo exige tu dinámica emocional.

CÓMO INCOPRORAR ESTE ACUERDO

  • Hacé más preguntas, sé paciente, reflexioná, conectá mejor con las demás personas.
  • Evitá suponer aplicando la escucha activa y la comunicación asertiva.
  • Relevá los hechos, enfriá tus emociones durante al menos tres días antes de actuar compulsivamente.

CUARTO ACUERDO: HACÉ SIEMPRE LO MÁXIMO, LO MEJOR QUE PUEDAS”

Cuando hablamos de “ser la mejor versión de uno mismo”, significa que empezarás a vivir tu vida de una manera que tenga sentido para vos, y que, a su vez, puedas transformar tu entorno a partir de tus acciones. Este acuerdo propone que te muevas hacia el rasgo de la excelencia. Muchas personas buscan la perfección en sí mismas y en el mundo: eso no existe. Por lo que sí podemos aspirar a ser excelentes. En el trabajo, por ejemplo, se habla mucho de “tener que ser perfectos”.

Ser una persona excelente es más que ser impecable; significa expresar continuamente y en todos los aspectos de la vida tu mayor compromiso hacia la calidad total de tus pensamientos, palabras y acciones. Hacer el máximo esfuerzo es salir de tu zona conocida, para expandirte un poco más allá, alimentándote de energía para alcanzar un nivel superior de excelencia en todo lo que realices. Hacer lo mejor que puedas es dar siempre tu 100%.  

Todo lo que se requiere de tu lado es que hagas, siempre y en todo momento y lugar, tu máximo esfuerzo. Es dar un poco más de lo habitual. Es salir de la comodidad de restarle importancia a las cosas y hacerlas rápido para sacártelas de encima. Es tomar una elección consciente de ser una mejor persona cada segundo de vida.

CÓMO INCORPORAR ESTE ACUERDO:

  • Practicá dar un poco más cada día; esforzarte en aquellos aspectos que necesitás mejorar.
  • Inspirate en personas que ya lo hicieron: hay millones de fuentes de información disponibles.
  • Conversá con personas que sean ejemplares según tu perspectiva.
  • Aprendé de las biografías, películas que te eleven y experiencias donde aprendas. Ante el fracaso, revalorizalo con el aprendizaje que te ha dejado.
  • Descubrí la fuente inagotable de tu poder personal para ser más excelente cada vez en todos los planos de tu vida.

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