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2018, ¿otro año con la economía en luz amarilla?

2018, ¿otro año con la economía en luz amarilla?

Balance de medio término de la gestión Macri; qué se prevé para el próximo año en términos de inflación, déficit, consumo, dólar y el negocio financiero.

El balance de los dos años de gobierno de Mauricio Macri es bueno, por lo menos para quien no esperaba grandes cambios ni ninguna revolución de la economía argentina. Como todo en la vida, es un tema de expectativas basado en las dificultades que atravesaba el país. Pero desde el principio estaba claro que sería un gobierno de transición, donde el gran objetivo es normalizar la economía –cosa que no es menor– y dejar las bases para una recuperación que estará a cargo de la siguiente gestión. De modo más gráfico: cuando asumió, Macri se encontró con un paciente en coma farmacológico; dos años después, recién se está despertando; y el pronóstico indica que la recuperación completa será un proceso lento…

Si se analizan los dos primeros años, el primero fue una luz verde. A pesar de que los indicadores cayeron abruptamente, fue el más complejo de llevar adelante. El segundo, es una luz amarilla: no quedó claro cómo se va a resolver el déficit fiscal, la inflación no bajó al ritmo de lo esperado, las tasas encarecieron la economía y le pusieron un freno al crecimiento de 2018, por lo cual se pasó de una expectativa de 3,5 % a un modesto 2,6 %. Es cierto: ese número no alcanza para que la economía se desarrolle, pero el país crecerá dos años consecutivos luego de mucho tiempo.

Para el tercer año, también se espera una luz amarilla porque no parece que vayan a resolverse ni la inflación, ni las tasas, ni el déficit primario ni el financiero; el dólar seguirá atrasado, el consumo no logrará recuperarse, la inversión y las exportaciones seguirán lentas.

Por lo pronto, lo único que está asegurado es el negocio financiero: con o sin renta, la oportunidad seguirá ahí. No hay dudas de que 2018 planteará un escenario muy similar en las variables de inflación, dólar y tasa de interés. En 2017, la tasa de interés le ganó a todo (Lebacs). En 2018, la tasa de interés debería ganarle al dólar y a la inflación, y la divisa estadounidense seguirá moviéndose por debajo de la inflación, salvo algún shock externo que acelere la cotización. Pero se estará conviviendo con un tipo de cambio barato y apreciándose. La posibilidad de obtener tasas en dólares invirtiendo en pesos de la mano de la bicicleta financiera seguirá siendo la opción a seguir de cerca.

¿Y qué pasará con el bitcoin?

Al cierre de esta edición, la criptomoneda más conocida había batido el récord de los u$s 11 mil, con lo cual generó en ganancias nada menos que el 1.000 % en sólo 11 meses del año. Con ese rendimiento, hasta la acción del Merval que tuvo la espectacular suba del 360 % (Transportadora de Gas del Norte) pasó desapercibida. El bitcoin es una revolución, no hay dudas. Y no deja a nadie indiferente: desde el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien planteó que el bitcoin debería estar prohibido, a los expertos que dicen que la criptomoneda puede valer entre u$s 100 mil y u$s 1 millón en la próxima década. 

¿Burbuja, activo especulativo o moneda del futuro? La discusión ya no vale la pena porque las monedas virtuales llegaron para quedarse. Lo que no sabemos es cuál se impondrá en el mercado: actualmente hay cerca de 800 monedas virtuales, pero el bitcoin es la más transada y popular de todas, con cerca de u$s 190 mil millones.

La fuerte demanda de los últimos tiempos ayudó a instalarla y posicionarla, pero lo que estuvo moviendo su cotización es, en principio, la compra de fondos (hedge funds) que las incorporaron a sus carteras. ¿Qué pasará cuando algunos tengan que cerrar o bajar su posición?  Lo que se sabe es que, hasta ahora, el bitcoin pudo superar todas las embestidas en su contra, desde el Banco Central Chino que las prohibió, Japón que las quiere regular y la opinión de prestigiosos referentes de la economía mundial. Nadie está en condiciones de asegurar qué pasará, por lo cual la recomendación para aquellos que aún no se sumaron es aprovechar alguna corrección: su desempeño histórico ha demostrado que tiene la capacidad de caer y recuperarse a una velocidad inesperada. Si los que dicen que valdrá más de u$s 100 mil en poco tiempo tienen razón, todavía hay mucho recorrido por delante. Vale la pena no quedarse afuera. Y también saber salir a tiempo.