Mapa del vino: un geofísico analiza qué provincia puede ser la 'próxima Mendoza'

Mapa del vino: un geofísico analiza qué provincia puede ser la 'próxima Mendoza'

Es licenciado en Geofísica y en los últimos cuatro años estudió la geografía, la geología y los parámetros climáticos de las zonas vitivinícolas de Mendoza. 

"Necesito estar ocupado todo el día. ¡No me puedo quedar quieto un solo segundo! Me acuesto a las 2 de la madrugada y a las 6 ya estoy arriba, con todas las pilas. Vivo siempre entre nuevos proyectos y múltiples hobbies”.

Licenciado en Geofísica (egresado de la Universidad de San Juan), Guillermo Corona es un auténtico todoterreno. Vinculado al mundo del petróleo, en el último lustro estudió en profundidad la geografía, la geología y los parámetros climáticos de las zonas vitivinícolas de Mendoza, convirtiéndose en el gran referente argentino en el análisis de las características de cada microrregión, una diversificación en la que está cifrada el gran futuro del vino argentino.

Una bodega argentina fue elegida en Londres como la mejor del mundo

Padre de una niña, apasionado de la fotografía, las redes sociales y el montañismo, comenzó con una cuenta de Facebook (Geografía y Geología de Mendoza) que llegó a tener 30 mil seguidores. Luego migró a Instagram, donde Geografía del Vino ya suma 15 mil followers.

“La información que publico es concisa, práctica, atractiva. Por eso mis videos y stories tienen miles de reproducciones”, reveló en diálogo exclusivo con Clase Ejecutiva de paso por Buenos Aires, donde dictó un seminario exclusivo para miembros de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS) y periodistas, que incluyó una degustación de etiquetas representativas de cada región explorada.

¿Cómo llegaste a convertirte en un apasionado de la geofísica aplicada al vino?

Desde que tengo uso de razón, lo mío siempre fue la geografía, la geología y las montañas. El primer gran regalo que recuerdo me lo hicieron en 1990, cuando tenía 6 años: era un viejo globo terráqueo en el que aún aparecía Yugoslavia. También tengo facilidad para los números. A los 18 me planteé estudiar Química o Geología. Finalmente, elegí un blend: Geofísica. Y me puse como hobby aplicarlo a nuestras regiones vitivinícolas.

¿A qué se dedica, específicamente, un geofísico?

Es un profesional que estudia, a través de métodos físicos indirectos, qué hay debajo de la tierra. Me gusta la analogía entre el geofísico y el médico. Cuando te quebrás, te hacen una radiografía. O sea, no te abren para ver si el hueso está desplazado. Si estás mal del corazón, te hacen un electrocardiograma. Los geofísicos vibramos y escuchamos el eco de la tierra para determinar las estructuras del subsuelo y, a partir de eso, poner un pozo. Antes de realizar una inversión costosa, reducimos el riesgo a la mínima expresión porque lo cuantificamos. Es decir, disminuimos la incertidumbre a través de métodos geofísicos.

¿Qué es Mendoza en tu vida?

Amo Mendoza, donde nací. Lo curioso es que viví 14 años en Buenos Aires y, cuando regresé a mi provincia por cuestiones laborales, noté que conocía más cosas de mi lugar de origen viniendo de afuera. Entonces, con un amigo explorador de montaña, arquitecto, pintor y artista multifacético, decidimos armar una página en Facebook con el peor de los nombres posibles: Geografía y Geología de Mendoza (risas). Sin embargo, logramos un éxito instantáneo y, en poco tiempo, obtuvimos 30 mil seguidores.

¿Cómo lograste que una página de FB dedicada a un tema tan árido se volviera un boom?

Hicimos un mix de información dura, muy específica, combinada con algo de explicación liviana. El objetivo era ablandar lo técnico para facilitar el entendimiento del público en general. Creamos una publicación diaria y nos pusimos la meta de mantenerla hasta que nos cansásemos. Esa era la premisa. Poco a poco, empecé a realizar estudios más profundos de la geografía del Valle de Uco, con sentido vitivinícola. Me había apasionado a tal punto que ya no era compatible con la página que habíamos pergeñado con mi socio. Decidimos cortar por los sano y pasé de Facebook a Instagram.

¡Y te convertiste en un influencer en Instagram!

En septiembre de 2018 empecé a desarrollar mi emprendimiento con la idea de subir un pdf a Internet, sin ningún objetivo comercial, como un hobby placentero. No hago cosas que no me gusten: me tomo esa libertad. Así, comencé a subir publicaciones y a medir la atención de la gente. Para mi grata sorpresa, la repercusión superó mis expectativas y hoy tengo más de 15 mil seguidores. Profundicé contenido y educación en relación a suelos, geología y geografía de viñedos.

La industria del vino cambió su paradigma y hace énfasis en la microzonificación. ¿Tu objetivo es que el consumidor no se quede afuera de esa conversación?

La finalidad fue mostrar las diferencias geológicas de las zonas vitivinícolas más prestigiosas de Mendoza para entender con mayor precisión las características de cada microrregión productora y comprender los vinos a través de las diferencias que existen de un lugar a otro, así como las particularidades que existen entre estos distintos distritos y cómo eso se refleja en los vinos. Se habla mucho de zonas célebres, como Paraje Altamira y Gualtallary, pero aún se cuenta con muy poca información para determinar sus diferencias en cuanto a suelos, vientos y régimen de precipitaciones.

¿Cómo le explicás al consumidor la diversidad de terruños, e incluso microterruños, y su impacto final en cada botella?

No soy ni el primero ni el único que trabaja en el tema. Sin embargo, siento que hasta ahora lo han desarrollado las bodegas en forma particular. Un proyecto vitivinícola tiene determinados viñedos en lugares puntuales y se encarga de explicar las características específicas. Pero aparece otra bodega que tiene viñedos en esos mismos lugares y da otra explicación. Conclusión: no hay una comunicación integrada de los terruños. Ni de Gualtallary, ni de Altamira, ni de Los Chacayes ni del que fuese. Cada bodega da su parecer. Mi intención es explicar la geología de los lugares sectorizados. Por ejemplo: Gualtallary, en el Valle de Uco, arranca en 1.100 metros sobre el nivel del mar y llega hasta los 1.700. Es como pasar del Ródano a la Champaña en 8 kilómetros. Para entender los lugares hay que sectorizarlos y comprender los diferentes vinos según el nivel térmico y nivel del suelo.

¿Creés que, finalmente, se impondrá en la elección en góndola el concepto de terruño, más que la cepa o la bodega?

Me fascina ese concepto. Vuelvo a Gualtallary, mi gran pasión. Me gusta que se hable de los vinos de allí, aunque digan que el nombre es complejo de pronunciar: el que compra un vino de u$s 100 de esa región, sabe lo que está llevando. Tenemos que aprovechar el crecimiento sostenido del turismo extranjero en todos nuestros terruños vitícolas. El fenómeno Uco es algo impresionante. Lo negativo es que aún falta desarrollo de servicio, hotelería, cartelería y profesionales viviendo allí. Todavía hay poca promoción. No pido que imitemos al Napa Valley, donde todo está muy bien armado. Pero sí que sigamos construyendo el enoturismo a partir de las regiones. Asimismo, destaco el renacer de las bodegas de la Primera Zona de Mendoza, gracias al turista que se queda poco tiempo y no tiene ganas de viajar una hora y media hasta Uco.

¿Te parece que la Argentina podría dejar de ser varietal-dependiente?

No hablo de vinos, ni de calidades, ni de viñedos. Si bien tengo mi opinión, hago hincapié en las regiones. No creo que aquí funcione el sistema francés de ‘jaula de oro’, donde todos hacen exactamente lo mismo. En la Argentina tenemos mucha mayor independencia. Desde mi óptica, iremos hacia el mix de zona y productor. No tendrá tanto peso la variedad. Cuando voy a beber un vino, siempre elijo lugar más productor: sé dónde está el viñedo, en qué región específica.

¿Por qué Mendoza tiene todavía mucho potencial por explotar como región vitivinícola?

Es una provincia con clima seco continental. Es decir, es la excepción a la regla de los viñedos del mundo. En Francia, por ejemplo, las viñas son de secano, sobresalen zonas húmedas, de baja amplitud térmica. Mendoza es una zona desértica, diferencial, con amplitud de alturas y condiciones climáticas que no ofrecen otras regiones. Tiene muy buena cantidad de sol y llueve muy poco. Pero, más allá de esta provincia, tenemos un país vínico fabuloso. ¿Quién puede ofrecer, a la vez, un viñedo al nivel del mar y otro a 3.100 msnm?

¿Es justo que hoy la estrella sea Uco?

Lo que ofrece Valle de Uco es una condición climatológica diferente. Al tener más altura, las temperaturas medias son más bajas. En términos futbolísticos, Altamira es como Iniesta: prolijo, bueno, estratega. Gualtallary, en cambio, es un jugador más salvaje, musculoso. Cuando el productor le agarra la mano a este lugar, es definitivamente insuperable. Si bien bebo exponentes de todos lados, en una cena especial elijo Gualtallary o Altamira, grandes lugares de Uco.

¿Cuán importantes son las diferencias de altitud, otro caballito de batalla de las bodegas?

Tenemos que derribar mitos. No es cierto que a mayor altura siempre haya más amplitud térmica. En Valle de Uco logré descubrir que la zona de menor amplitud térmica es la más alta. Y tiene lógica: la mayor amplitud térmica está en la zona más baja porque el aire más frío se embolsa y va a parar al fondo del valle. Además, hay una zona no cultivada por cuestiones políticas, Campo Los Andes: cuando permitan plantar allí, será “el” lugar.

Más allá de Mendoza, ¿qué otras zonas productoras podrían explotarse?

Estudié en San Juan, una provincia con mucho potencial que está viviendo el fenómeno que tuvo Mendoza hace 25 años. Si bien sobreviven pocas familias bodegueras, aparecieron jóvenes enólogos que buscan hacer algo interesante, fundamentalmente, en Pedernal, considerado el Valle de Uco sanjuanino por su altura y cuestiones agroclimáticas. Es un lugar sorprendente, con temperaturas similares a Gualtallary. Sólo hay un problema: no hay un río permanente y el agua es de pozo. Como la cuenca de captación es muy chica, entonces no hay recarga y lamentablemente no se va a poder cultivar mucho más.

Guillermo Corona es licenciado en Geofísica, egresado de la Universidad de San Juan. Desde 2006 está relacionado al mundo del petróleo. En los últimos cuatro años estudió la geografía, la geología y los parámetros climáticos de las zonas vitivinícolas de Mendoza. Su cuenta de Instagram -Geografía del Vino- tiene más de 15 mil seguidores. La información que allí publican es concisa, interesante y atractiva, logrando que sus stories tengan miles de reproducciones. Es, además, montañista y apasionado por la geografía en general y la geología en particular. Su motivación por compartir la pasión por esta temática lo ha llevado a colaborar en el archivo para Google Earth de montañas de la Argentina.

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