La 'reina del ron cubano' es británica y nunca estudió para ser bartender

La 'reina del ron cubano' es británica y nunca estudió para ser bartender

Audrey Hands estudió Lenguas Latinas en Londres, vivió como artesana hippie en Cataratas y ahora es brand ambassador de la marca líder del destilado más versátil de la coctelería

Audrey Hands es ron. Si ese elixir que proviene de la caña de azúcar tuviera forma humana, se encarnaría en su cuerpo sensual y bien plantado. “Latinoamérica me late”, asegura la Global Brand Ambassador de Havana Club. Y toda aclaración se torna innecesaria.

Inglesa de nacimiento, hija de madre francesa criada en España, habla, desde pequeña, los tres idiomas a la perfección. Eligió la carrera de Lenguas Latinas y Estudios Hispanos e hizo su tesis de graduación sobre Frida Kalho. Hasta que los cócteles salieron a su encuentro y pasó de leer libros sobre cultura latinoamericana a experimentarla con una coctelera en la mano.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en la gastronomía londinense?

Estudiaba Lenguas Latinas en la universidad pero quería ser cocinera. Entonces, durante un año trabajé para un chef español en un restaurante de Londres. Lo cierto es que no la pasé nada bien: fue muy duro, súper físico, y el nivel de exigencia y estrés eran altísimos. Mientras que la pasaba horrible, veía cómo el bartender, que era guapísimo, trabajaba con una fluidez encantadora. Al tiempo llegó una barmaid que era súper chula y entonces me dije: “Ahí quiero estar”. De la cocina pasé a ser mesera y luego a la barra.

¿Sos una autodidacta de la barra?

Nunca estudié para ser bartender. El primer bar en el que trabajé era súper chic, iba gente muy famosa y ahí obtuve una buena formación en coctelería clásica. Después pasé a la sucursal de El Floridita en Londres.

Ahí estabas en tu salsa: podías mixear los cócteles con tu pasión por Latinoamérica…

Claro, mejor imposible. Era una réplica exacta del Floridita cubano y tenía la mayor variedad de rones de toda Europa. Entrar fue dificilísimo: todos me decían que era imposible porque se necesitaba tener al menos tres años de experiencia, pero me tomaron una prueba de velocidad y la pasé. También me ayudó saber español. Cuando el bar cerró, estuve un año viajando como mochilera por América latina. ¡Y hasta viví tres meses en la Argentina! Me gustan los lugares donde hace calor, así que me instalé en un barrio ubicado a dos kilómetros de las Cataratas del Iguazú: era un pueblo de artesanos y me ganaba la vida haciendo tobilleras de macramé. Me gustaba mucho estar allí, me la pasaba comiendo asado, tomábamos vino del garrafón y en todas las fiestas había mucha música en vivo porque éramos todos artistas.

¿Tus rastas son el recuerdo de tu época hippie en la Argentina?

Claro, esa es mi faceta hippie. Después me fui a Torino, Italia, para aprender italiano y, además, porque sabía que el nivel de coctelería allí es muy alto. Estuve 6 meses en un bar y tras eso me fui a trabajar como bartender a Australia.

El manual del brand ambassador prescribe una formalidad muy alejada de tu look y actitud. ¿Cómo te llegó la propuesta de Havana Club?

Mientras estaba en Australia, una amiga que trabaja en Pernod Ricard me pidió el CV. Cuando fui a la entrevista y me enteré de que era para ron, dije: “Esto no puede ser más perfecto”, ya que el ron y el tequila me identifican mucho. Por supuesto que el whisky y el gin me gustan, pero no me siento identificada. Además, para mí es muy fácil representar la cultura cubana porque amo a la isla y a su gente.

¿Qué implica ser embajadora global del ron?

Es muy difícil explicar lo que hago, pero básicamente doy capacitaciones, charlas, entrevistas. Estoy afuera de mi casa tres semanas cada mes. Cada dos años se realiza el torneo internacional Havana Club Cocktail Grand Prix: soy jurado en cada uno de los países de la región que participan, lo cual es un trabajo muy agotador pero también con mucha fiesta. Eso sí, es difícil para las pompis (ríe), por eso siempre trato de hacer yoga y moverme, no importa en qué ciudad esté.

¿Creés que se viene la hora mundial del ron?

Para mí, el ron es el futuro. El whisky ya tuvo su tope, el vodka fue furor en los ‘90 y el gin en la década del 2000. El tequila y el mezcal tuvieron un pico los últimos cinco años, pero en este momento se está empezando a poner atención en el ron.

¿Cuál es el perfect serve de ese destilado?

El ron va bien tanto con hielo como sin hielo. En climas fríos lo bebo sin hielo y me encanta acompañarlo con un buen chocolate, pero cuando estoy en Cuba o en lugares de temperatura más caliente le pongo dos hielos, así es más refrescante y se abren más los aromas.

“El whisky ya tuvo su tope, el vodka fue furor en los ‘90 y el gin en la década del 2000. El tequila y el mezcal tuvieron un pico los últimos cinco años, pero en este momento se está empezando a poner atención en el ron”

Dadas las restricciones a la importación, ¿en qué estadío evolutivo se encuentra la coctelería en Cuba?

Fíjate que no es tan complicado como parece. Allá hay dos tipos de establecimientos: los que pertenecen al Estado y los privados. En los primeros sólo tienen los ingredientes aprobados por el Estado… Supongamos, sólo un tipo de limón. Pero los privados sí pueden contactar a proveedores, como en cualquier lado. El nivel de la coctelería es muy bueno: en Cuba tomo el mejor Bloody Mary de mi vida, por dar un ejemplo. Y la edición anterior del concurso de Havana Club la ganó un bartender cubano.

¿Creés que podría recuperar el liderazgo que tuvo antes de la Revolución?

En la época de la Ley Seca, muchísimos estadounidenses escapaban de la prohibición y viajaban a Cuba, entonces se produjo un movimiento hacia el ron con cócteles como el daiquiri, el presidente, el nacional y todo tipo de tragos de corte clásico con ingredientes más bien tropicales. En aquel entonces, Cuba incluyó la tecnología en la coctelería: fue Constantino Ribalaigua, el famoso dueño y bartender del Floridita, quien introdujo el uso de la batidora en el bar e impuso darle una vuelta de tuerca al daiquiri clásico al hacerlo frappé.

En la final del Havana Club Cocktail Grand Prix 2018 se te vio como jurado, anfitriona y entertainer casi las 24 horas. ¿Tu secreto para seguir ese ritmo?

Siempre sostengo que los bartenders tenemos doble vida: una cosa es lo que hacemos en el trabajo y otra nuestra vida personal. Cuando estoy en mi hogar, llevo una vida totalmente opuesta: disfruto de no tener planes, hago casi tres horas de deporte, me gusta pasear con mi perro, quedarme en casa y casi no bebo alcohol.

 

Audrey Hands trabaja en gastronomía desde hace más de 15 años. Pasó por reconocidos lugares como HIX, en Londres, y Palmer & Co y Eau de Vie, en Sídney. Se especializó en ron y tequila y en 2014 asumió el cargo de Embajadora de Marca Nacional para Havana Club Ron y Tequilas en Pernod Ricard Australia. Desde 2016 se desempeña como Embajadora de Marca Global para Havana Club International, con sede en Canadá. Por su rol, educa a bartenders alrededor del globo en representación de la marca.