MIÉRCOLES 11/12/2019
Bagatelle: una noche en el restaurante más excéntrico, con champagne, caviar y bengalas

Bagatelle: una noche en el restaurante más excéntrico, con champagne, caviar y bengalas

Lo que empieza como una sofisticada cena en un elegante bistró francés, termina con los mozos bailando con bengalas y botellas de champagne arriba de las sillas. 

Nueva York, Ibiza, Miami, Londres, St. Barth, Saint-Tropez, Dubái, Río de Janeiro, San Pablo, Punta del Este y hace exactamente un año, Buenos Aires. El reconocido bistró francés Bagatelle desembarcó en la capital porteña con una propuesta sofisticada, atrevida y -sobre todo- muy divertida: lo que empieza como una tranquila cena en un restaurante, termina con los propios mozos bailando con bengalas y botellas de champagne arriba de las sillas.

Ubicado en el Hipódromo de Palermo, de afuera no se ven carteles ni nada muy llamativo que indique el nombre del lugar, sólo paredes de vidrio oscuro que poco dejan ver hacia el interior. Una vez adentro, y tras chequear si tenés la reserva correspondiente, una chica te guía al salón, que se encuentra cruzando una gran cortina de terciopelo verde.

Allí te recibe una imponente barra de madera, a cargo del bartender Ramiro Locaso, paredes blancas, sillones con capitoné, arañas de cristal, velas en las mesas, flores, obras de arte y una estética que emula un departamento parisino.

Pero lo que sin dudas más llama la atención son los cuadros que cuelgan al lado de las bandejas del DJ (sí, hay DJ que musicaliza la noche): uno de Mick Jagger y otro de Diego Maradona coronado como un rey. Excéntrico, como casi todo lo que va a pasar durante una noche de jueves en que dos cronistas de Clase Ejecutiva visitaron Bagatelle.

La cita era a las 22.30, un horario que quizás parece tarde para salir a cenar un día de semana, pero que se entiende cuando se trata de Bagatelle. Una vez sentadas a la mesa, le pedimos sugerencias al mozo, un chico de 20 años salido de un casting de modelos, como todos los que trabajan en el lugar. Nos recomendó empezar por la pizza de provolone ahumado y crème de fraiche trufado (vale destacar que hay varios platos con trufas negras, e incluso caviar, en la carta).

Elegimos seguir con el hoookipa boeuf (un corte premium de carne con morillas, cebolla caramelizada, puré de papas y salsa bordelaise) y el truite saumonée grillée (una trucha grillada, puré de topinambour, salsa de mandarina, mango y tomate concassé). De postre, un volcán de chocolate y una creme brulée en colchón de dulce de leche. Hasta ahora, una cena sofisticada en un lugar fancy, con gente muy bien vestida.

Pero a medida que se acercan las 12, las luces bajan y la música sube. Poco a poco, el ambiente se va transformando de restaurante a boliche: la gente empieza a levantarse de las mesas y se escuchan aplausos que siguen el ritmo de la música.

De pronto todo estalla y se escuchan gritos: suena ‘Sweet child of mine’, de los Guns N' Roses, y entra uno de los mozos subido a los hombros de otro, vestido como Axel Rose, con bengalas y una botella de champagne en la mano. El escenario cambia por completo. La gente baila, aunque tímidamente al principio, y los mozos se suben arriba de las sillas revoleando servilletas de tela.

Cerca de la 1, la noche está en su mejor momento. Parece un casamiento. Señores revolean sus corbatas y un grupo grande de chicos y chicas sub-21 pide una ronda de shots. Otra vez, un mozo sobre los hombros del otro se acerca bailando con una torre de chupitos y bengala para la mesa. Así, la escena se repite cada vez que alguien hace un pedido del estilo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

We own the night �� - #bagatelle #buenosaires #weekend #glam #bagatellebuenosaires

Una publicación compartida por Bagatelle Argentina (@bagatelleargentina) el

Antes de las 2, los mismos mozos que veías bailando empiezan a repartir las cuentas en las distintas mesas. El lugar empieza a vaciarse y la fiesta termina. Según cuentan, los jueves “termina temprano”, pero los viernes y sábados puede seguir hasta las 4 de la mañana.   

Si bien lo que más distingue a Bagatelle en el mundo es la fiesta que se arma después de comer, en Buenos Aires cuentan -y se nota- que buscaron elevar la propuesta gastronómica junto al chef Sebastián Carci aportándole una impronta argentina a platos clásicos. De este modo, la experiencia es completa: uno va por el ambiente, pero se sorprende con la gastronomía.

El gasto promedio por persona es de $ 2500. Abre de martes a domingos, a partir de las 20 horas. Y según anticiparon a Clase Ejecutiva, a partir de diciembre incorporarán la opción de brunch.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Shopping