Un libro relata la historia de Mama Antula, la beata santiagueña que podría ser la primera santa argentina

Un libro relata la historia de Mama Antula, la beata santiagueña que podría ser la primera santa argentina

La dupla de periodistas accedió a material documental, testimonios de época y reliquias desconocidas de María Antonia de Paz y Figueroa, la beata santiagueña que podría convertirse en la primera santa argentina.

"Mientras estamos escribiendo estas líneas, en el Vaticano, la Congregación para las Causas de los Santos está evaluando una curación aparentemente inexplicable, que, si es considerada milagrosa, dará a la Argentina su primera santa”.

Así cierra el prólogo de Mama Antula. La mujer más rebelde de su tiempo (Planeta), una atrapante investigación histórica y periodística sobre María Antonia de Paz y Figueroa, la laica nacida en Santiago del Estero que, desafiando los mandatos de la época, mantuvo vivo el legado de la prohibida Compañía de Jesús en una cruzada que emprendió sola, esto es, sin padre, marido ni amante que la respaldara, único modo de que una mujer accediera al poder en tiempos de la Colonia.

En 1905 se inició su proceso de beatificación, el primero de América del Sur. En 2016, fue proclamada beata por el papa Francisco. Dentro de pocos meses, podría ser proclamada la primera santa argentina nada menos que durante el mandato del primer Papa jesuita, latinoamericano y argentino en la historia de la Iglesia católica.

Detrás de sus huellas -que combina tradición oral, fuentes documentales en los Archivos vaticanos y reliquias personales conservadas celosamente en la monumental Santa Casa de Ejercicios Espirituales que fundó en 1795 en la manzana actualmente comprendida por la avenida Independencia y las calles Salta, Estados Unidos y Lima- fueron dos mujeres tan apasionadas y migrantes como ella.

Por un lado, Nunzia Locatelli, periodista italiana graduada del Magisterio de la Universidad Católica de su Milán natal. Por otro, Cintia Daniela Suárez, nacida en Santiago del Estero,  es licenciada en Periodismo (Universidad del Salvador) y actualmente está realizando la Maestría en Antropología Social en la Universidad Nacional de San Martín, cuya tesis es Mama Antula y la identidad del pueblo santiagueño.

Sus caminos se cruzaron hace 8 años y, movidas por su compartida admiración por la obra de María Antonia de San José o Mama Antula (apodo en quichua santiagueño), conformaron una dupla que hoy es reconocida como la más interiorizada en los “hechos inexplicables y misteriosos” -en vías de demostrarse milagrosos- que rodean la vida de la tenaz mujer de fe que, con 15 años, abandonó su acomodado destino en la alta sociedad santiagueña para hacer voto de pobreza y peregrinar, descalza, los 4 mil kilómetros hasta la capital del Virreinato del Río de la Plata donde se codeó con los prohombres de Mayo, logró los fondos necesarios para concretar su propósito -erigir una construcción que albergara la práctica de los ejercicios jesuitas que había dictado en su provincia natal, Tucumán, Jujuy, La Rioja, Salta y Catamarca- y dijo adiós al mundo terrenal con apenas 69 años, 31 de los cuales “no paró de caminar”.

Esa mujer

“Conocí a Mama Antula en 2014, cuando produje el documental El camino del ángel, sobre Jorge Mario Bergoglio, para la televisión italiana. Entre las personas que entrevisté, conocí a una descendiente de María Antonia de Paz y Figueroa, que me habló muchísimo de ella. Tanto, que obviamente despertó mi curiosidad. Pero, en aquel momento, no tuve oportunidad de dedicarme a investigar su caso. Con el tiempo, visité la basílica donde están sus restos y me presentaron a Cintia, con quien empezamos a trabajar en su historia para darle visibilidad”, cuenta Locatelli, miembro del Consejo de Administración de la Fundación Cultural Coliseum y del Comité de Adquisición del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, mecenas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y socia protectora de la Fototeca Latinoamericana. Además es coautora, junto a Cintia Suárez y Gisela García, de la biografía Descalza. Mama Antula, la mujer que desafió los poderes máximos.

La historia de la argentina que podría ser santa

Suárez ya llevaba 8 años tras la pista de su paisana. “Lo paradójico es que, mientras viví en Santiago del Estero, supe muy poco de Mama Antula. Pero, ya en Buenos Aires, surgió en la facultad la propuesta de investigar a algún personaje histórico. Decidí que debía ser mujer y santiagueña. Así fue como la reencontré. Y me fascinó”, relata la autora del pionero María Antonia de Paz y Figueroa. La peregrina de los Esteros.

“Esta biografía incluye información de fuentes a las que fuimos las primeras en acceder: desde sus huesos, no sólo los que se sabía que reposan en la Basílica Nuestra Señora de la Piedad sino otros que están en la Santa Casa de Ejercicios Espirituales y que nunca antes habían sido mostrados -son iridiscentes, brillan como si tuvieran perlitas de sal-, hasta el bracerito y los carbones con los que calentó sus últimos días, entre otras reliquias, cartas y documentos que se conservan”, revela Locatelli.

Justamente, uno de los grandes aportes del libro es el cruce entre lo religioso y lo histórico, entre lo social y lo cultural, que contextualiza -y engrandece- la gesta de Mama Antula. “Profundizamos en las características de la época colonial en que se movió, donde la esclavitud estaba naturalizada”, señalan. Justamente, basándose en las cartas que, durante décadas, envió a los sacerdotes jesuitas expulsados de América para dar cuenta de sus progresos en la misión de mantener viva la obra de la Compañía, la dupla reconstruyó que la primera señal de rebeldía de la joven María Paz fue el rechazo que le despertó ser la hija de uno de los mayores encomenderos de Santiago del Estero y su decisión de soportar ser desheredada por su padre cuando manifestó su vocación de dedicarse a los pobres, los enfermos, los nativos.

“El papa Francisco incentivó a los jóvenes a que ‘hagan lío’. Nos gusta decir que Mama Antula se adelantó varios siglos a ese revolucionario pedido Ella demostró una fortaleza increíble y una capacidad de organización muy grande, típica de los jesuita”, señala Suárez, quien apunta que el 7 de marzo es la fecha de culto anual, porque se sabe con certeza que es la data de su muerte, dado que se desconoce exactamente cuándo nació y fue bautizada, si bien hay registro de que llegó al mundo en el poblado de Silípica.

“Así yo veo el feminismo: como una mujer de acción. Me gustaría destacar que la rebeldía de Mama Antula fue positiva, porque no le importó avanzar sola ni necesitó justificarse”, se emociona Locatelli. “Y es admirable su capacidad de pensamiento estratégico: ella proyectaba a 100 años, con el objetivo de trabajar por el regreso de la Compañía de Jesús. No es aventurado afirmar, desde 2019, que sin su trabajo, esa orden quizás nunca hubiese regresado a América y hoy no tendríamos un Papa jesuita”, apunta Suárez.

En el prefacio, el neurólogo y neurocientífico Facundo Manes, presidente de la Fundación Ineco, reflexiona sobre el principal rasgo de personalidad de Mama Antula: su altruismo. “Llevar a cabo acciones que impactan en los demás de manera positiva es una de las formas a través de las que se logra la felicidad”.

Rebelde con causa

“Una noche de 1767 la luna perdía su resplandor por un tenebroso eclipse, como si fuera cómplice de la oscura operación que iba a ejecutarse. Los soldados de la Corona española se llevaron esposados y encadenados como criminales a todos los padres jesuitas. A escondidas, uno de ellos le entregó algo a una mujer. Mama Antula recibió en sus manos lo que sería el último emblema de la Compañía de Jesús. No todo estaba perdido.

En una época en la que las mujeres estaban silenciadas, ella decidió no obedecer los mandatos familiares y sociales, sino forjar su propio camino. Transgredió las órdenes de las máximas autoridades para que se mantuviera viva la obra de los desterrados.

Caminó descalza más de 4000 kilómetros, desde Santiago del Estero hasta Buenos Aires, para llevar a la capital del Virreinato de la Plata la práctica de los ejercicios espirituales. Su andar estuvo rodeado de hechos inexplicables y misteriosos.

En esta exhaustiva y atrapante biografía de María Antonia de Paz y Figueroa, Nunzia Locatelli y Cintia Suárez amalgaman la vida de esta mujer audaz, dueña de una fortaleza extraordinaria, con la cotidianeidad del siglo XVIII. Por su trascendente actividad, Mama Antula se relacionó con algunos de los más importantes próceres argentinos, cuyos nombres fueron registrados en el relato de la historia nacional, mientras que el de ella pasó al olvido”.