Año sabático: qué es y por qué es clave para que los altos ejecutivos tengan éxito

por  PILITA CLARK

Financial Times

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Año sabático: qué es y por qué es clave para que los altos ejecutivos tengan éxito

En los Estados Unidos, el 15% de las empresas tienen programas de períodos sabáticos. Tres experiencias exitosas de altos ejecutivos

A sus 55 años, Marc Benioff, un ejecutivo de Silicon Valley, está casado, tiene varias casas, lidera a 36.000 empleados, gestiona una empresa valuada en u$s 7.000 millones y una lista larga de galardones. El fundador de la compañía de software Salesforce fue nombrado el mayor innovador de la década (por Forbes), uno de los mayores líderes mundiales (por Fortune) y uno de los consejeros delegados más exitosos (Harvard Business Review).

Pero en 1996 Benioff estaba tirado en una cama en San Francisco sin ganas de levantarse, sintiéndose perdido. Tenía un trabajo brillante en el gigante del software Oracle, donde era el vicepresidente más joven de la historia del grupo. Conducía un auto de lujo. Tenía un salario muy alto. Pero estaba tan decaído que su jefe, Larry Ellison, el cofundador de Oracle, le pidió algo desconcertante: que se tomase tres meses sabáticos.

"No sabía realmente lo que significaba la palabra 'sabático'", escribía Benioff en su nuevo libro, 'Trailblazer' (Pionero). Viajó a India, donde germinó la idea de su propia compañía. En 1999, creó Salesforce e inició su avance incesante hacia el éxito como emprendedor tecnológico. Esto sitúa a Benioff en el 'club' de gente exitosa que, en un punto de su carrera, dejó todo atrás y se lanzó a ver mundo.

Marc Benioff, alto ejecutivo de Oracle, se tomó tres meses sabáticos y viajó a India. Al volver, fundó Salesforce, valuada en u$s 7.000 millones

Pocos igualan a Yngve Slyngstad, el responsable saliente del mayor fondo soberano del mundo. Recientemente, el ejecutivo de 57 anunció por sorpresa que abandonaría el cargo de consejero delegado de Norges Bank Investment Management, la gestora del fondo petrolero de Noruega, que con un valor de u$s 1.000 millones, quintuplicó su tamaño durante sus 12 años al frente.

Pero lo que hizo antes de incorporarse al fondo es mucho más sorprendente. Primero, completó cuatro másteres (en Derecho, Economía, Ciencias Políticas y Administración de Empresas). Luego, hizo un viaje en auto que lo llevó desde la Patagonia hasta Alaska, y desde Alejandría hasta Ciudad del Cabo. A continuación, pasó 6 meses solo en una cabaña en el Ártico, estudiando filosofía alemana.

Inga Beale también tomó un desvío en el camino hacia su nombramiento como primera mujer consejera delegada en los más de 300 años de historia de Lloyd's of London, en 2013. Había empezado a trabajar en la industria de los seguros a principios de los '80, pero pronto se cansó de ser la única mujer de un equipo de 35 agentes de seguros. En 1989 dedicó la mayor parte del año a recorrer Asia con una mochila a la espalda y a viajar en bicicleta por Australia, y regresó para iniciar su escalada a lo más alto de Lloyd's, un cargo que ocupó durante cinco años.

Inga Beale, primera mujer consejera delegada en los más de 300 años de historia de Lloyd's of London, dedicó un año a viajar de mochilera por Asia 

Cambio del entorno

Es difícil decir cuántas personas del mundo de los negocios forman parte del 'club de los sabáticos'. Tengo facilidad para detectarlas porque pasé tres años entre el colegio y la universidad recolectando tomates, reparando barcos de vela y trabajando en zonas remotas de Australia. Obviamente, nunca alcancé las cúspides escaladas por personas como Benioff y compañía, que rondan aproximadamente mi misma edad (NdE: Pilita Clark es editora asociada y columnista de negocios en Financial Times).

Dudo que esa pausa haya sido perjudicial para mi carrera, aunque no estoy segura de si volvería a tomarla. El mundo laboral ha cambiado hasta tal punto que resulta irreconocible, y hay abundantes evidencias de personas que triunfan por trabajar a un ritmo frenético durante toda su vida.

Por qué la 'milla extra' es clave para que tu pasión se convierta en tu trabajo... y viceversa

Posiblemente, las tres palabras más repetidas dentro de la cultura organizacional en cualquier empresa del mundo son: pasión, compromiso y responsabilidad. La cuarta es resultados. Esos tres grandes motores impulsan a las personas, tanto en forma individual como colectiva, a la posibilidad de lo imposible; a generar transformaciones que ni ellos mismos podían imaginar, y a conquistar resultados que, sin esos componentes, jamás llegarían.

Pero siempre estoy pendiente de la publicación de estudios que sugieren que los sabáticos son beneficiosos tanto para empleadores como para empleados. Como es una práctica 'tradicional' en el mundo académico, los investigadores suelen estudiar a profesores universitarios, quienes aseguran volver al trabajo renovados y más felices. Otro estudio, enfocado en grupos sin ánimo de lucro, sugiere que darle un time off a los altos ejecutivos también puede beneficiar a su equipo: puede demostrar su valía de formas que son de otro modo imposibles.

Pese a todo ello, el número de empresas que ofrecen periodos sabáticos prolongados no creció mucho desde que McDonald's lanzó uno de los primeros programas de tiempo sabático del sector corporativo estadounidense en los '70. Sólo un 15% de las empresas de los Estados Unidos tienen programas activos de pausas sabáticas, según una encuesta de 2018 de la Society for Human Resource Management, y en la mayoría de los casos no están remunerados. Los períodos sabáticos no tienen por qué durar cuatro años, ni implicar refugiarse en una cabaña en el Ártico o dedicarse a plantar tomates. Pero las empresas que puedan ofrecerlos siempre irán un paso por delante del resto.

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