MIÉRCOLES 16/10/2019
Andrés Sobrino, el artista que coquetea con el objeto

Andrés Sobrino, el artista que coquetea con el objeto

En su reciente exposición en Smart Gallery presenta obras que exceden el concepto para saltar al de objeto. Geometrías simples, colores estridentes y variaciones en la forma de montar son los ejes de impacto de sus trabajos.

Andrés Sobrino busca inspiración en sus “mesas para editar”. Así llama a los tablones blancos de su taller en Villa Crespo donde acomoda prolijamente los objetos con formas geométricas que se cruzan en su camino. Compone y descompone. Alguien pasa por el lugar y puede hacer algún cambio. Él los observará y pondrá manos a la obra. En su reciente muestra “Al borde del objeto” las inspiraciones de esos tablones se convierten en obras que no se conforma con llamar pinturas.

“Me sentía mucho más cerca del objeto que de la pintura”, revela Sobrino mientras recorre la exhibición junto a Clase Ejecutiva. Hay obras de diferente tamaño y aparente soporte, aunque él se sienta cómodo considerándolas todas casi objetos.

La geometría simple y los colores sin grandes tratamientos, casi como salidos de la lata, son sus marcas de identidad artística. Aunque de formas sencillas una leve variación en la manera que se monta la obra cambia drásticamente la sensación percibida por el visitante. El montaje completa el trabajo, según él.

En Smart Gallery se recorren primero las obras planas donde se destaca la armonía de las líneas y las capas de pintura sintética que brillan sin agregados. De gran tamaño, las diagonales de Sobrino se repotenciaron cuando al momento de colgar se decidió ubicar la madera en modo transversal. “Me gusta que a obra se adapte al espacio, no que lo condicione”, afirma.

Las incomodidades le sientan bien, como los laterales de las obras que deja sin pintar o las superficies de los materiales que sobresalen y compiten con el color. Se adapta a los tamaños más pequeños, a los más grandes e incluso a los site specific, como el triángulo negro que ocupa el centro de la sala; lúdico, brillante, se lo puede circular y observar, como una pieza que se cayó de alguna obra y que Sobrino pronto irá a acomodar, como lo hace con sus “mesas para editar”.

“Al borde del objeto” de Andrés Sobrino puede visitarse en Smart Gallery, av. Alvear 1580 PB.