El Cronista Comercial

Por el coronavirus, Ribeiro vuelve a incumplir pago de deuda

La cadena informó que no puedo pagar el vencimiento de esta semana de sus obligaciones negociables Clases K Serie 1 y K2 Serie1. Sin embargo, destacó que la apertura de locales para cobranzas y, en algunos casos, también ventas, le permitieron rendir cobros a fideicomisos, algo que a fines de marzo había también discontinuado.

Por el coronavirus, Ribeiro vuelve a incumplir pago de deuda

La cadena de electrodomésticos Ribeiro volvió a anunciar que, como consecuencia del período de aislamiento y cierre de locales decretado por el Gobierno nacional ante el avance del coronavirus, incumplirá el pago de los intereses de más obligaciones negociables. Al mismo tiempo, informó que pudo normalizar la rendición diaria de las cobranzas a los fideicomisos financieros con oferta pública.

La empresa informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que no pudo cumplir con los pagos vencidos de las obligaciones negociables Clases K Serie 1 y K2 Serie1, que vencían el martes 26 de mayo, “como consecuencia de las medidas de aislamiento social (...), el cierre de las sucursales, la consecuente reducción de las ventas y los graves problemas que enfrentan las cadenas de abastecimiento”. 

Desde que se inició la cuarentena, la cadena de 110 años viene anunciando el no pago de vencimientos de varias obligaciones negociables, incluso de estas mismas, a fines de marzo. Luego, volvió a anunciar en varias ocasiones que no podría hacer frente a otros vencimientos (Clases M, N, O, P Serie 1 y P Serie 2; Clases Q Serie 1 y Q Serie 2).

Ribeiro tiene deuda emitida en el mercado, tanto en pesos como en dólares, por un total equivalente a $ 661,72 millones, al 31 de diciembre pasado, fecha de cierre de su balance semestral.

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Por JUAN MANUEL COMPTE

En su misiva a la CNV, la empresa destacó que desplegó “muchísimos esfuerzos en el funcionamiento y optimización de las operatorias e-commerce, alcanzando resultados alentadores, en la medida en que los flujos de abastecimientos se normalicen”. Y agregó que la autorización para ir abriendo paulatinamente sucursales para recibir cobranzas y, en algunos casos, también para vender productos, le posibilitó “establecer un marco de trabajo para diseñar, sobre bases serias y razonables, una reestructuración de todos vencimientos del año 2020. En ese contexto y como frutos de esos empeños hemos podido normalizar la rendición diaria de las cobranzas a los fideicomisos financieros con oferta pública”. 

Pero, al mismo tiempo, aclaró que “el actual nivel de actividad comercial no nos proporciona los flujos de fondos suficiente para atender todas las obligaciones de la sociedad, razón por la que no se ha podido cumplir con las obligaciones de referencia”. “La Sociedad espera, que además de su constante y denodada determinación para enfrentar positivamente la crisis mencionada, los factores extraordinarios que nos afectan sean superados y sea posible, con los recaudos pertinentes, la normalización de la operación”, destacó la cadena. 

Antes del coronavirus, la empresa atravesaba un escenario complejo y buscaba renegociar su deuda de unos $ 1000 millones con los bancos. De hecho, a fines de enero había logrado ganar tiempo para presentar un plan de pagos a los bancos, algo que debía hacer el 31 de marzo pasado. Pero, en virtud de las medidas extraordinarias decretadas para evitar contagios, tampoco pudo concretarlo. La empresa viene conversando, desde entonces, con varias entidades para intentar estirar ese plazo, ante el cambio de contexto; evalúa, una vez que se flexibilice la cuarentena, cómo hará frente al plan de pagos.

El sector de electrodomésticos fue muy afectado  por las fuertes devaluaciones de 2018 y 2019, que llevaron a una pérdida del poder adquisitivo y a una baja en las ventas del sector, de 12% en 2018 y 25% en esos años, respectivamente. Con la cuarentena, hubo quiebre de stock en muchos productos, ya que las fábricas estaban cerradas y no podían abastecer a los comercios, que se enfocaron en el canal online hasta que casi no les quedaron productos para vender.  

Al 31 de diciembre, la mitad de su año fiscal, Ribeiro perdió $ 810,35 millones. Un año antes, el rojo había sido de $ 351,9 millones. Aún con inflación, sus ingresos cayeron: $ 2196,86 millones para el primer semestre de su ejercicio en curso, contra $ 3919,3 millones de un año antes.

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