El Cronista Comercial

Polémica en el chat: las CEO, entre la meritocracia y el cupo de mujeres en empresas de la IGJ

Para las número uno, la resolución del organismo disparó el debate. Consideran que ese tipo de instrumentos son un acelerador necesario

Polémica en el chat: las CEO, entre la meritocracia y el cupo de mujeres en empresas de la IGJ

Desde anteayer, los grupos de chat de empresarias y ejecutivas arden. "Fue una revolución", describe una de sus participantes. La resolución de la 34/2020 Inspección General de Justicia (IGJ), que estableció que las nuevas sociedades deberán tener presencia igualitaria entre hombres y mujeres, provocó sentimientos opuestos.

"Todos opinamos más o menos lo mismo: a ninguna le gusta el cupo. No es lo ideal. Pero sí creemos que, sin políticas públicas y privadas, no se podrá avanzar para que haya más mujeres en puestos de relevancia", resume Gabriela Aguilar, CEO de Excelerate Energy en el país, una ejecutiva que construyó más de 20 años de carrera en un sector que exuda aroma masculino como pocos: la industria hidrocarburífera.

El estar sentadas a la mesa por mérito propio y la necesidad de ampliar los carriles en el camino que ellas abrieron parece ya no ser una ambigüedad entre las que mandan. "Antes, estaba en contra de los cupos. Soy una creyente de la meritocracia. Pero, con los años, me di cuenta de que, para llegar a un número razonable (30% de los cargos directivos ocupados por mujeres), faltan más de 200 años. Y, en vez de avanzar, retrocedemos. Una vez que estás arriba, ves a muchas mujeres que no tienen la misma posibilidad", explica Tamara Vinitzky, socia a cargo de Clientes y Mercados, Marketing y Comunicaciones, y Diversidad e Inclusión de KPMG, y co-chair de Women Corporate Directors (WCD) Argentina, fundación global de ejecutivas que promueve la diversidad en los directorios.

"Hace años que los números siguen siendo los mismos. Alguna medida que genere un cambio real hay que tomar ", opina. Ahora, está convencida de que los cupos son un "acelerador", define. De la resolución de la IGJ, rescata su efecto como disparador de debate. "Me gustó que haya generado un sacudón".

Por su parte, Isela Costantini es crítica. "Que deba haber un 50% de mujeres en los directorios limita la elección de la empresa en cuanto a la capacidad profesional y el perfil que se necesita para ocupar ese espacio", sostiene la actual CEO de Grupo de Servicios y Transacciones y ex de GM y Aerolíneas Argentinas. "Tampoco es grato sentir que llegaron porque hay que cumplir un cupo", completa.

"Es una acción concreta para acelerar el proceso en pos de cerrar la brecha", contrapesa Gabriela Terminielli, co-chair del capítulo local de WCD y la única mujer en el directorio de Bolsas y Mercados Argentinos (ByMA). "Si esperamos que ocurra naturalmente, tardará muchísimos años", agrega. Reconoce que la norma la sorprendió. Aunque aclara que su alcance es limitado; no aplica a sociedades bajo régimen de oferta pública, por ejemplo.

Visión similar comparte Carolina Castro, única mujer en el Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA). La empresaria, que integra la autopartista familiar Industrias Guidi, celebra que "el Estado empiece a transitar este camino; de otra manera, llevaría décadas iniciarlo".

La IGJ exceptuó a las sociedades cerradas, a las unipersonales y a aquellas cuyo capital social supere los $ 50 millones. Por el contrario, aplica a aquellas asociaciones que soliciten su inscripción en el registro voluntario, a las nuevas sociedades anónimas que se constituyan, a la fundaciones que tengan un consejo de administración de integración temporaria y electiva, y a las sociedades del Estado. "Queda afuera un amplio universo", matiza Alexia Rosenthal, socia a cargo de Derecho Bancario, Financiero y Mercado de Capitales de Tanoira Cassagne Abogados. "Así y todo, es un primer paso. Regulaciones de países europeos demostraron que los cupos colaboran a crear mayores oportunidades", opina.

Para Marcela Celorrio, executive search partner de Suárez Battán y Asociados, "es beneficioso que se ponga sobre la mesa este debate". Sin embargo, asegura que "una regulación o imposición no es la mejor manera para luchar por esta causa, ya que debe nacer de la propia empresa y su management".

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