El Cronista Comercial

Plásticos de un solo uso, con el tiempo contado

Son productos que se usan apenas 20 minutos y pueden tardar hasta 500 años en desaparecer completamente. La industria y varios proyectos de ley buscan reemplazar su utilización, reconvertir el sector que hoy los fabrica y generar nuevos hábitos de consumo.

Plásticos de un solo uso, con el tiempo contado

Los sorbetes son apenas la punta del iceberg, y aunque se prohibió su uso, eso no alcanza para meterse de lleno en un tema que impacta de modo extremo en el medio ambiente: los plásticos de un solo uso, esos que descartamos porque "en algún momento" nos convencieron de que era más práctico tirar que reutilizar. Eso llevó a que hoy más del 50% de las tortugas marinas ya los hayan comido en algún momento de su vida, y que el 100% de los sábalos del Río de la Plata tengan microplásticos en su organismo. Para dimensionar la gravedad y cuán cercano es el problema, hay que saber que semanalmente se consumen, se beben y se respiran 5 gramos de plástico, el equivalente a una tarjeta de crédito cada siete días. Por todo esto, tanto la esfera pública como la corporativa empiezan a dar señales en pos de dejar atrás el consumo de estos materiales, reemplazándolos por alternativas compostables y alentando nuevas prácticas o recuperando algunas que se habían perdido.

En sintonía con lo que la situación demanda, en la Cámara de Baja del Congreso de la Nación, la diputada por Cambiemos, Brenda Austin, llevó adelante el primer "Conversatorio sobre la prohibición de plásticos de un solo uso". Esta iniciativa, que tuvo buena aceptación por legisladores de todos los partidos políticos, busca sentar las bases hacia una política de consumo responsable. Según se reflejó en el debate, estos recipientes tienen un promedio de utilización de 20 minutos y tardan entre 150 y 500 años en desaparecer completamente, lo que explica las 79.000 toneladas de plástico que flotan hoy en el océano Pacífico, conformando un área de 1,6 millones de km².

"El proyecto de Ley busca prohibir los plásticos de un solo uso con destino gastronómico (vasos, revolvedores, platos, cubiertos) en un plazo progresivo de dos años, incluyendo también las bolsas plásticas, los hisopos, las varillas de los globos y los palitos de helado. Por otro lado, prohíbe las microperlas que vienen en las pastas de dientes o cremas exfoliantes, pues representan un gran problema al irse por los cursos de agua", describe Austin.

Del mismo modo, el proyecto, que se espera sume además visiones de otros similares ya presentados anteriormente, plantea fomentar la educación para el desarrollo sostenible y generar herramientas e incentivos para promover la economía circular y la transformación de la matriz productiva en la industria del plástico hacia un modelo sustentable, sostenible y respetuoso del medio ambiente.

"A nivel mundial, se estima que el consumo de plástico ronda las 320 toneladas por año, con un incremento del 900% en las últimas 4 décadas. Y todavía hay algo más preocupante: alrededor del 60% de estas bolsas, latas, botellas y otros envases es menos denso que el agua del mar y, por lo tanto, al introducirse en los océanos, es trasportado y fragmentado con mucha facilidad, ampliando su efecto contaminante tanto en la superficie marina como hacia las más de 500 especies de animales que habitan estos ecosistemas", informa Javier Calandrelli, country manager de SodaStream, firma que fabrica máquinas para hacer soda casera.

Sin utilizar plásticos de un solo uso en la firma que dirige, Calandrelli se ocupa de aclara que "el problema no es con el plástico en sí, sino con aquel que no es reutilizable: el descartable. Una valija de plástico se puede usar por muchos años, y después se puede reciclar. La ecuación más importante es tener en cuenta el tiempo de uso de un producto plástico por sobre el tiempo que tarda en descomponerse. Hay autos que tienen partes de plástico, pero se utilizan durante muchos años. El problema es que la gran mayoría del mencionado material que está actualmente contaminando los mares es plástico que proviene de productos descartables".

"El principal problema de los plásticos de un solo uso es el largo período de tiempo que tardan en biodegradarse. Según un estudio de Euromonitor, se estima que a nivel mundial se consumen 1.000.000 de botellas de plástico por minuto. Esto significa 1.000.000 de envases que no son reutilizables de manera ilimitada y serán desechados A fin de 2019, nuestra sociedad global tendrá consumido 500.000 millones de botellas de plástico solamente en este año", describe Estevão Braga, gerente de Sustentabilidad de Ball América del Sur.

Actualmente solo se recicla el 13% del plástico que se fabrica, pero de ese porcentaje solo el 15% se traduce en reducción de la huella de carbono. En contraposición, en Ball resaltan las bondades del aluminio, un metal 100% reciclable, que puede ser reutilizado indefinidamente sin pérdida de calidad. "Un 69% de las latas consumidas en el mundo son recicladas y se transforman en nuevas. En la Argentina, el porcentaje asciende al 79%", observa Braga.

Según los expertos, el rol fundamental para incentivar soluciones lo tienen los gobiernos. Como indican desde Boston Consulting Group (BCG), "Europa ha sido líder en esta área a través de su promoción e inversión en nuevos procesos y tecnologías, así como a través de su regulación del uso y eliminación de plásticos en general".

"Todos los gobiernos deberían generar políticas para crear marcos de referencia que ayuden a definir una jerarquía clara de gestión de residuos e incentiven el reciclaje para abordar todos los tipos de plástico. Tales marcos pueden ayudar al desarrollo y la implementación exitosa del diseño innovador de productos, la infraestructura de gestión de residuos y el reciclaje mecánico, así como las tecnologías de regeneración de plásticos", aclaran desde BCG, al mismo tiempo que ponen la mirada sobre la conversión de plásticos para empezar a mitigar el impacto ambiental.

Bioplásticos, ¿el futuro?

Cuando se habla de la refundación de la industria del plástico se analizan variantes que sigan generando empleo, pero que eliminen el daño al planeta. En este sentido, el bioplástico es una solución que está dando buenos indicadores. Según el Instituto Europeo de Bioplásticos, la producción de este material biodegradable y compostable representa el 43,2% del mercado global y la de origen biológico y no biodegradables el 56,8%. Sin embargo, el primero segmento se encuentra en crecimiento, al igual que la demanda y la sofisticación en los materiales, productos y aplicaciones. Incluso, se estima que el mercado global de bioplásticos podría crecer un 25% en los próximos 25 años y su capacidad productiva podría saltar de 2,1 millones de toneladas a 2,6 millones.

En la Argentina, una de las empresas que está produciendo bioplásticos es BASF, como su línea de polímeros ecovio, que contiene ácido polilático (PLA) y ecoflex, obtenido a partir de materias primas renovables a base de maíz. Ambos forman un compuesto que puede convertirse en películas plásticas para bolsas camiseta y para residuos, envases alimenticios, cubiertos y vasos, entre otras aplicaciones. Cuando llegan a su fin de vida útil pueden convertirse en abono orgánico en 180 días.

Desde su mirada experta, Ecoplas va más allá y pone el foco en el tratamiento que se hace de los productos. "Todos los materiales pos consumo tienen impacto si son mal dispuestos. La presencia de plásticos en el ambiente, en cursos de agua, ríos y mares, es una problemática cuya solución sustentable solo puede llegar a través de políticas públicas: cierre de basurales a cielo abierto, una eficiente gestión de los residuos, educación y concientización ciudadana para el consumo responsable y separación de residuos para su reciclado", analiza Verónica Ramos, directora Ejecutiva de la organización civil.

"La sustitución de un material por otro, no resuelve el problema de arrojar los residuos donde no corresponde y puede, incluso, agravarlo. Se debe estudiar con bases científicas y técnicas las sustituciones, porque analizando el ciclo de vida completo de un producto tienen mayor impacto ambiental que los materiales que se prohíben. Un caso típico es el del sorbete, que es del mismo material que las tapitas de plástico. Las segundas se separan y reciclan por un fin solidario, los primeros son demonizados, siendo del mismo material y que se podrían reciclar. Todo es cuestión de educación", agrega Ramos.

Desde la esfera corporativa, con la educación como eje de su estrategia, P&G ha decidido colaborar para aumentar la consciencia en torno del reciclaje en el país. "Para eso nos juntamos con expertos en sustentabilidad y medio ambiente, como la Fundación Vida Silvestre, con quienes desarrollamos varias jornadas de recolección de plásticos en costas de nuestro país con voluntarios e invitados especiales, además de colaborar con su causa para continuar cuidando el medio ambiente", describen desde la organización.

Entre los materiales alternativos, algunas firmas, como Unilever, ya han empezado a probar nuevas soluciones. "Por ejemplo, utilizamos materias primas totalmente renovables, biodegradables e incluso compostables para nuestros materiales de visibilidad de puntos de venta. Así, Argentina fue el primer país en usar EucaPlack hecho con el descarte de ramas de eucaliptus, sin tala de árboles", cuenta Mariana Reñe, gerente de Sustentabilidad y Comunicación Interna Unilever Cono Sur.

En acción

En sintonía con su visión, desde Weleda eliminaron los micro plásticos de sus productos. "Estas microesferas están presentes en multitud de productos de higiene. Pueden estar fabricadas en distintos tipos de plástico como polietileno (PE), polipropileno (PP) o poliestireno. Debido a su pequeño tamaño no pueden ser eliminados por los sistemas de filtración de aguas residuales y llegan así a ríos y océanos, donde son ingeridas por pájaros, peces y otras especies marinas", advierten desde la empresa.

Por su parte, Tetra Pak comenzó en 2018 su estrategia en envasado y generó el "envase de cartón ideal", como lo llaman. "Está fabricado únicamente de materiales renovables o reciclados, es 100 % reciclable y se adapta a una economía circular baja en carbono sin comprometer los requisitos de inocuidad alimentaria que nos caracterizan. La creación de este pak requerirá de una innovación y un desarrollo significativos", cuenta Estela Reale, directora de la compañía.

"En esa línea, y como parte de nuestro compromiso de reducción del uso de plástico y el reemplazo por alternativas renovables, hace unos meses anunciamos que algunos clientes comenzaron a hacer pruebas de campo con sorbetes de papel para bebidas en Europa. Esto significa que somos la primera empresa en proporcionarlos en la región", agrega Reale.

Por su parte, Henkel se puso metas a futuro y se fijo el objetivo de hacer que el 100% de sus empaques sea reciclable, reutilizable o compostable para 2025. "Esto se había logrado para más del 80% de los envases a finales de 2018", apunta Ignacio Martínez Sabino, gerente de Comunicación Corporativa y Asuntos Públicos.

L'Oréal también eligió 2025 como el año en el que deberá cumplir metas. En su caso se trata de que "para esa fecha el 50 % del plástico utilizado en nuestro acondicionamiento será reciclado o de origen biológico, y el 100% serán rellenables, reutilizables, reciclables o compostables. Esta medida ayudará a reducir de forma significativa el uso de combustibles fósiles y promover la economía circular", cuenta Mariana Petrina, gerente de Comunicación Corporativa y Sustentabilidad en el país.

Carolina Goodacre, gerente de Comunicación de Adidas Argentina, señala que trabajar para evitar la contaminación por plástico tiene beneficios más allá de lo económico. "Si los océanos mueren, nosotros también. Según Parley, entidad que lucha para limpiar los mares, 'la disminución de la biodiversidad en nuestro océano es la mayor amenaza para la supervivencia de la humanidad'. Los plásticos se foto-degradan con el sol en pequeños pedacitos que, tanto aves como peces entre otros, confunden con plancton, base de su alimento. Estas especies son las que luego están en nuestras mesas, por ende, los humanos ingerimos una cantidad mínima de plástico".

El Grupo Supervielle es uno de los que está reviendo su consumo de plásticos de un solo uso. En la partida de este programa, reconocen que el promedio anual de consumo por colaborador es de 8,3 kgs. "El consumo de plástico está tan internalizado en la rutina que no tenemos conciencia de la cantidad que generamos. En nuestro caso, el primer paso que estamos dando es concientizar a través de talleres y encuentros con los colaboradores", resaltan desde la compañía.

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