El Cronista Comercial

Marolio se reestructura para reducir costos hasta en un 20% con marca propia

Tras instalar su propia línea de producción de pastas, ahora va por el pan rallado, las galletitas y prevé construir un molino harinero

Marolio se reestructura para reducir costos hasta en un 20% con marca propia

“Concentrar para abaratar”. Así podría resumirse el lema que se repite a sí mismo Marolio para incrementar su participación en el mercado. La marca, reconocida por su pegadizo jingle, quiere convertir a su planta de General Rodríguez en un hub de producción para su propia etiqueta. Luego de la instalación de un par de líneas para fabricar pastas, ahora se encuentra en las últimas instancias para incorporar una línea de pan rallado, otra de envasado de harina y proyecta comenzar la construcción de su propio molino harinero en los próximos meses.

“El plan es poder consolidar todas nuestras empresas en ese predio de 100 hectáreas. Poco a poco vamos viendo en qué rubro queremos avanzar para, así, bajar los costos de flete”, apuntó Juan Fera, director de Marolio, en diálogo con El Cronista.

A mediados del año pasado dieron inicio a su plan con la instalación de una línea de pasta corta y el próximo mes llegará el turno para la de pasta larga. Para esto, ingresó al Régimen de Grandes Proyectos de Inversión con una erogación de 8,7 millones de euros. Este plan le permitirá pasar de 3500 toneladas mensuales a producir 7500 toneladas, una vez que estén funcionando a toda máquina. Aún queda instalar una tercera línea que se dedicará a especialidades, es decir, formatos de pastas de menor volumen, como fideos soperos o moños.

En tres meses, estima, ya estará funcionando la producción de pan rallado, que antes tercerizaba.  “Nuestro proveedor tenía una línea pequeña y no daba abasto, con este proyecto vamos a triplicar el volumen de pan rallado”, aseguró el directivo. Para fin de año, espera poder tener lista la línea de envasado de harina – tres ceros, cuatro ceros y leudante - y cerrado el plan para la instalación de la maquinaria para producir galletitas - crackers y dulces-. Todas las líneas serán no solo para la marca Marolio, sino también para fabricar productos para terceros.

El principal objetivo de la compañía es reducir los costos de producción para poder ofrecer precios más accesibles en góndola. Por caso, con la producción propia de pastas consiguió bajar los costos hasta un 20%. “El crecimiento de la marca propia es de 3% a 4% año a año, pero creo que va a haber un punto en el que esto frene porque el argentino todavía es muy ‘marquero’ y sigue consumiendo las tradicionales”, afirmó.

Marolio posee una planta en Mendoza, la cual produce los alimentos de su línea roja. “Esa es más difícil de mover porque la producción de tomates está ahí, pero, por ejemplo, vamos a intentar mudar la línea de vinagre de Lugano a General Rodríguez”, expresó.  En Lugano también producen jugo de limón, aceto y envasan aceite de oliva. Además cuentan con un molino arrocero en Santa Fe. Por otro lado, Fera revela que próximamente renovarán la maquinaria de tetra, la cual permitirá duplicar la producción con la misma cantidad de empleados.

El proyecto más ambicioso de la firma tiene que ver con la construcción de un molino harinero en el predio de General Rodríguez. “Lo empezaríamos dentro de cinco o seis meses para tener la línea de harina de punta a punta”, detalla. Y explica: "Ahora estamos en la instancia de esperar la cotización por parte de nuestros proveedores". Marolio espera tenerlo terminado para 2021.

Si bien la compañía ya tiene más de medio siglo en el mercado, no fue hasta mediados de los 80 que Victor Fera se hizo cargo de la misma al adquirir la fábrica de aceite. Más tarde, crearon la cadena de supermercados Maxiconsumo, principal vidriera de sus productos, que actualmente cuenta con 32 sucursales en todo el país.
 

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