El Cronista Comercial

“La devaluación del año pasado nos ayudó, pero también nos perjudicó”

José Alberto Zuccardi lidera desde 1963 la bodega mendocina que lleva de nombre su apellido. La compañía es una de las pocas empresas del sector que aún está en manos de la familia fundadora. Con un consumo local bien abastecido, pero deprimido, según el empresario, las oportunidades hoy se presentan en el extranjero. Así, la firma busca consolidar su presencia en el exterior y continuar su crecimiento en el segmento ‘premium’

El difícil momento que atraviesa el sector vitivinícola no desalienta a José Alberto Zuccardi, dueño y fundador de la bodega mendocina que lleva su nombre. Es que, para “Pepe”, como le dicen en su círculo cercano, la pasión por el vino es más fuerte que cualquier adversidad.

En 1963, comenzó a plantar viñedos, experimentando con un sistema de riego ideado por él y basado en un método empleado en los Estados Unidos. A 53 años de iniciar este camino, y tras sobreponerse a varias crisis, el bodeguero sigue apostando por la elaboración de productos de alta calidad, ahora, acompañado por sus hijos y nietos.

La empresa familiar, que es una de las principales exportadoras de vino del país, busca consolidar su presencia en el exterior y continuar su crecimiento en el segmento premium. Asimismo, desde 2004, la compañía elabora aceite de oliva, una unidad de negocios que funciona bajo la órbita de Miguel Zuccardi, el benjamín de la familia. Pese a que, todavía, las ventas olivícolas representan un bajo porcentaje de los ingresos de la firma (alrededor del 5%), el empresario confía en el potencial de este sector, que,poco a poco, empieza a consolidarse en la Argentina.

Para él, la industria vitivinícola debe generar una estrategia que apunte al mercado de exportación, para no sólo compensar la caída del consumo interno, sino, también, pensar a largo plazo.

¿Cuál es la expectativa de la industria vitivinícola para 2019?

Se viene un año complejo, debido a la situación macroeconómica que atraviesa el país. Los niveles de consumo, en general, no están contribuyendo a incrementar la actividad del sector. A diferencia de otros competidores, que comercializan el 30% de sus productos en el exterior y vuelcan el 70% de ellos en el mercado argentino, nosotros apuntamos a un segmento de alta gama y de exportación. Con un consumo local bien abastecido, pero deprimido, las oportunidades hoy se presentan en el extranjero. Para la vitivinicultura argentina, este es el camino definitivo, si se quiere crecer a largo plazo.

¿Cómo se prepara la empresa para aumentar sus envíos al exterior en los próximos meses?

Buscamos consolidar nuestra posición en los países en los que ya estamos, así como, también, llegar a nuevos destinos. Actualmente, nuestros compradores más importantes son los Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Brasil, en ese orden de importancia. Nos gustaría desembarcar próximamente en Asia. La Argentina representa sólo el 3% del mercado mundial del vino. Todavía, queda mucho por hacer.

¿Cree que la devaluación ayudará a que se recuperen las exportaciones? ¿Qué impacto tuvo la quita de los reintegros?

El sector perdió competitividad en el período 2011-2017, en el que el tipo de cambio afectó a las exportaciones. La devaluación del año pasado nos ayudó pero, también, nos perjudicó. A partir de esta situación, recuperamos cierto grado de competitividad. Sin embargo, la quita de reintegros y el aumento de retenciones nos jugaron en contra. En esta industria, los procesos requieren de tiempo. No se entra ni se sale de los mercados rápidamente. Hay que trabajar con esfuerzo para lograr distribución e imagen en el exterior.

¿Cómo piensa que se comportará el consumo interno de vinos este año?

El repunte depende de la reactivación del consumo en su conjunto. En el rubro de alimentos y bebidas, los niveles descendieron significativamente en los últimos meses. Las perspectivas indican que esta baja continuará en el primer semestre y que la recuperación vendrá, recién, en la segunda mitad del año.

¿El segmento premium también experimentó una caída de la demanda?

A diferencia de otras categorías, el segmento premium continúa su expansión. Notamos un crecimiento en el consumo de vinos de alta gama, a pesar de la retracción. Hace tres años, inauguramos una bodega en Valle de Uco y esta inversión viene dando sus frutos.

¿Las compañías del sector tienden a la concentración?

En el último tiempo, se dio una concentración mayor, a raíz de que varias firmas cambiaron de manos. Nosotros somos una compañía 100% familiar y seguiremos siéndolo.

Muchas empresas están pasando por procesos de reestructuración. ¿Cómo se encuentra en este sentido la bodega?

La bodega viene creciendo. Recientemente, invertimos en viñedos en la zona del Valle de Uco y queremos incrementar la producción y las ventas de nuestros aceites de oliva.

¿Cuáles son los planes de la división de aceites de oliva que tiene la firma?

Zuccardi posee una división dedicada al desarrollo de aceites de oliva ultra premium, liderada por Miguel, mi hijo menor. Ahora, nos estamos preparando para el evento que tiene lugar todos los años en abril, en el que el sector realiza el lanzamiento del primer aceite del año.

¿Cómo evalúa el mercado de aceites de oliva local?

El mercado de aceite de oliva está en el mismo estado en el que se encontraba el mercado de vino 30 años atrás. Hay un interés creciente en los consumidores por los aceites de alta gama, que, además, contengan ingredientes de calidad. El consumo está creciendo en todo el mundo. Pero, en la Argentina, con las fluctuaciones de la economía y con precios que lo catalogan como un producto gourmet, todavía, no despegó. Se necesita trabajo. Pero hay un enorme potencial que el país puede aprovechar.

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