El Cronista Comercial

Detectaron que la admisión era el principal problema del sistema de salud y lo solucionaron: cómo lo hicieron

Una médica y un politólogo encontraron la forma de hacer que las derivaciones de pacientes sean más eficientes.

Detectaron que la admisión era el principal problema del sistema de salud y lo solucionaron: cómo lo hicieron

Bdin surgió de una experiencia personal. Luego de que Victoria Malek, una de las fundadoras, pasara 40 horas en la guardia de una clínica privada de Buenos Aires esperando por una cama para su padre, esta médica de 29 años especialista en salud pública y economía de la salud pensó que había que buscar una solución a tanta burocracia. Dedicada a la academia, invirtió dos años de investigación para conocer la problemática que atañe a los procesos de admisión y los call centers de las obras sociales y prepagas, y detectó que había un cuello de botella en la comunicación que volvía poco eficiente la admisión de pacientes en los hospitales.

“Nos pasamos horas escuchando las conversaciones entre los call centers y los departamentos de admisión de los hospitales. Allí trabaja gente que no está entrenada en medicina, se toma nota y hay teléfonos descompuestos. Se pierde mucha información y tiempo valioso. Una confirmación puede tardar 45 minutos y la derivación real, horas”, dice Malek que junto con Adrián Royffer, un politólogo que trabaja para el Ministerio de Salud, creó una plataforma que baja ese tiempo de confirmación a 7 minutos.

Para dar vida al proyecto, los emprendedores armaron un MVP (mínimo producto viable) en conjunto con estudiantes de programación del booth camp Plataforma 5 y lo probaron con Omint, su primer cliente. A partir de su devolución, pulieron el producto. Para empezar, recibieron US$ 15.000 de capital semilla del Ministerio de Producción, a lo que luego se le sumó una inversión público-privada de US$ 80.000 del gobierno de la Ciudad y la fundación Barceló.

Su plataforma, a diferencia de la modalidad actual donde el solicitante (obras sociales, prepagas o el estado) llama uno por uno a los prestadores (hospitales, sanatorios o clínicas) consultándoles por la disponibilidad de camas, envía una solicitud digital única que hace el match con el prestador óptimo. De este modo, se carga la solicitud en segundos por única vez y usa datos para la toma de decisión en tiempo real. Otra de las ventajas es que permite el seguimiento del estado de la derivación en tiempo real hasta su finalización, reduciendo la posibilidad de errores. El seguimiento de falsos positivos es otra de las fortalezas.

El emprendimiento tiene un modelo de negocios freemium: “Como nuestro valor está en la red, tenemos una versión muy básica que es gratis. Cobramos por customización o desarrollo o por una versión pro en la que analizamos tus datos y hacemos tu tablero de control”, explica Malek. Sus clientes pueden ser o quien paga por la cama o quien tiene el recurso, y están desarrollando su servicio para empresas de traslados médicos. En el sector privado, solo en 2019 transfirieron unos 40.000 pacientes en Capital Federal. Ahora están haciendo las primeras pruebas con PAMI, para articular con el sector público.

Frente a la situación actual que plantea el Covid-19, la empresa firmó un acuerdo con la Universidad de la Defensa Nacional a partir del cual desde Bdin se derivarán pacientes a la red de hospitales militares de forma gratuita. “Bdin ayudará a salvar 10 veces más vidas cuando se registre el pico de infectados en comparación a si se utilizara el proceso tradicional”, aseugra Malek.

En cifras

Fundación: 2016.

Inversión inicial: US$ 15.000.

Fact. proyectada a 2 años: $ 6,5 millones

Cantidad de empleados: 7

La versión original de este artículo fue publicada en la edición 317 de Revista Apertura.

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