El Cronista Comercial

Una inversión de largo plazo, por el largo y sinuoso camino que impone el corto

Una inversión de largo plazo, por el largo y sinuoso camino que impone el corto

Una aplanadora alisa el terreno. Otra máquina, una excavadora, sigue sacando tierra. El 35% de la obra civil ya está hecha -remoción de suelos; instalación de pilotes- y el timeline prevé que, a fines de noviembre, el edificio esté listo, con todo el equipamiento (importado de China) a punto. Será, junto a la reconversión de la antigua línea de carrocería de Suran -un espacio hoy vacío, con estructuras metálicas desmontadas y olor a hierro cortado- buena parte de los u$s 650 millones que Volkswagen invierte desde el año pasado para reconvertir su planta de Pacheco.

En cinco semanas, llegarán -también, del gigante asiático- las máquinas que dejarán operativa la primera de las tres etapas en las que se montará la nueva planta de pintura, un coloso rectangular blanco de 21.000 metros cuadrados -21 metros de alto-, cuya carcasa ya se erige en el complejo.

VW llevará la capacidad actual, de 90.000 unidades anuales, a 120.000, con un nivel de automatización que pasará del 30% al 65%. “Es la inversión más grande en modernización que recibió esta fábrica en su historia”, dice Celso Placeres, director de la Planta Pacheco.

Esa actualización es acorde a al cambio “más profundo” en, dicen, la historia del grupo alemán: la fabricación de productos globales que, si bien tienen génesis de diseño común, se harán en distintas partes del mundo, adaptados a las especificaciones de cada mercado regional. El utilitario deportivo Tarek -Tharu, en otros lugares- es el embajador de esta nueva era: ya se hace en China y se ensamblará en Rusia, México y, por supuesto, la Argentina.

“Esta inversión fue para asegurar la sustentabilidad de la planta para los próximos años”, dice Placeres, brasileño, desde hace nueve meses en Pacheco. “Tenemos que despedir a lo viejo para recibir a lo nuevo”, resume. Tarek implicó el final de producción del Suran, modelo del que, desde 2006, VW Argentina fabricó 440.000 unidades.

“Es un vehículo más ancho, más largo y más alto que Suran”, describe Placeres. En números: Suran tenía 5817 puntos de soldadura, 525 piezas de chapa y 17 módulos electrónicos; Tarek, 7606, 609 y 45. La adecuación implica una ampliación de 9000 m2 para tener una línea de montaje más larga. Este nuevo sistema de transporte se construye sobre el techo de la fábrica, para no tener que interrumpir su actividad.

La mañana es tranquila. El ritmo de producción no es frenético. Desfilan las Amarok -pick-up que VW produce en Pacheco desde 2007-, en distintos colores: blancas, azules, grises. Este mes, VW habrá parado 8 días. Por las nuevas obras pero, también, para adaptarse a la realidad. Después de un 2018 de 76.700 unidades, proyectaba 60.700 para este año. A mayo, el forecast es 53.000.

No es el único recalculando. Cuando VW anunció la inversión (octubre de 2017), barajó 2020 para el inicio de producción. Hoy, el esquema es otro. Este año, debería estar finalizado el sistema de transporte interplantas y el próximo, la planta de pintura. Ahora, se prevé que el “Proyecto Tarek” ponga primera, recién, en 2021. “La fecha aún no está definida: 2021 es una meta”, dice Placeres.

La realidad podría producir otro cambio. Según su nueva alianza global con Ford, el óvalo producirá las pick-ups medianas de ambas automotrices. En la Argentina, significaría que VW deje de hacer la Amarok. “Hasta ahora, no hay decisión. El escenario con el que trabajamos hoy contempla al nuevo modelo y la pick-up”, responden en la filial, que avanza hacia su destino de largo plazo por el sinuoso camino del corto.

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